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La Venezuela de Chávez sigue comprando armas

José Díaz Gallardo

   viernes, 06 de julio de 2012

El 25 de junio se conoció, por boca del presidente Hugo Chávez Frías (ex teniente coronel, especialista en blindados) de la llegada al país de una nueva partida de tanques rusos. La compra se cancelará con un crédito del estado europeo de US$ 4.000 millones de dólares, y corresponde a 100 unidades del modelo T72B1, del cual las fuerzas venezolanas ya tienen en sus inventarios 92 unidades. La razón por la cual no fueron adquiridos modelos más modernos (como el T90) es motivo de especulación en medios especializados, y podría tener múltiples y diversas explicaciones.

Durante los gobiernos del presidente Chávez, que ya suman 12 años, la Federación Rusa se ha convertido en la principal proveedora de armas. La propia empresa de exportación estatal de armamentos (Rosoboronexport) estimó, en 2011, en US$ 11.000 millones de dólares, el monto de lo vendido por Moscú a Caracas en los últimos cinco años. Otros importantes abastecedores han sido la Republica Popular China, España e Irán. Se debe recordar que Estados Unidos mantiene desde el 2006 un veto a la exportación de armas al país caribeño, en represalia por la eventual falta de cooperación en la lucha contra el terrorismo.

Como es conocido, la inversión venezolana ha incluido sistemas de armas bastante avanzados. Es el caso de los cazas bimotor polivalente Sukhoi Su-30MK2 comprados a Rusia entre el 2006 y 2008, en un número de 24 unidades. También corresponden a este tipo los 3 submarinos encargados para la Armada, cuyo modelo aún no se conoce, que podrían ser los modernos "Amur" o los "Kilo". También son incorporaciones nuevas los helicópteros de transporte y de ataque; como los Mil Mi 35M2; los Mil Mi- 17 V-5 y los Mil Mi 26T. Finalmente, son modernos los sistemas de misiles anti-aéreos múltiples, los S-125-2M "Pechora 2-M", y especialmente el solicitado S-300.

Obviamente, todo lo enumerado supone enormes retos para la estructura institucional que recepciona estos ingenios. La incorporación de nuevos aparatos especialmente sofisticados implica también un incremento del status social de la corporación armada. Para el conjunto del personal y para los mandos de las FAS el compromiso y el desafío profesional es mayúsculo. Asimismo, la modernización descrita incide en otros ámbitos internos; como el de la doctrina, el logístico y el operativo.

Contexto Estratégico de las Adquisiciones

El contexto militar de las hipótesis de conflicto venezolanas, cuestiona la lógica de las compras de estos blindados. El adversario tradicional colombiano no opera un tanque principal de batalla (MBT). Brasil (que no debiera contar para los efectos de esta planificación) cuenta con los Leopard 1, y una extensa selva que imposibilita el uso de blindados. Por otro lado, Colombia sí tiene medios anti tanques que pueden hacer daños a los nuevos medios venezolanos: los misiles antitanque guiados ATGM, Spyke (israelí, de largo alcance) y Tow (norteamericano, algo más anticuado).

La otra suposición que podría justificar la orden de compra comentada, corresponde al nuevo paradigma impulsado en los últimos años por el gobierno chavista, el que busca enfrentar la supuesta amenaza militar de Estados Unidos y de sus aliados en la región. Estas presunciones han estructurando una doctrina de guerra básicamente defensiva, diseñada bajo los conceptos de defensa integral y "guerra asimétrica". Propuestas que buscan producir efectos disuasorios a los eventuales agresores, que desde los puntos de vista tecnológico y cuantitativo son superiores a las FAS Bolivarianas.

Perspectivas Regionales

Las numerosas adquisiciones venezolanas han activado las compras de Colombia. Ya durante el año 2004, en una coyuntura crítica entre los dos países, los colombianos vieron suspendida una venta por parte del gobierno español de 40 AMX-30 franceses. Más recientemente, al menos desde el 2011, se negocia la adquisición por parte de Bogotá de unos 60 Leopard 1V en poder de Chile desde el año 1999, cuando fueron adquiridos a Holanda. Sin embargo, también se han difundido rumores de cotizaciones de blindados en Corea del Sur, Francia e Israel.

Asimismo, las adquisiciones de Caracas llevan a Colombia a dispersar sus esfuerzos en el sector defensa. Por décadas, las compras y las planificaciones de las FAS colombianas se concentraron en la lucha contra las organizaciones guerrilleras y el narcotráfico. El presente desafío venezolano está llevando a Colombia a emprender un diseño de fuerzas distinto al que venía realizando; el que transformará las planificaciones y los despliegues de acuerdo a amenazas más tradicionales, a eventuales conflictos convencionales.

Según las autoridades chavistas, las adquisiciones comentadas son parte de un proceso de re-equipamiento. No obstante, en el contexto en que se realizan, y con la intensidad que se llevan a cabo, terminan generando con los vecinos un escenario muy parecido a una carrera armamentista, en particular con Colombia. En un marco donde ésta última nación también ha suscitado crisis vecinales con Ecuador. Como la ocurrida en marzo del 2008, producto del ataque al campamento del comandante de las FARC, "Raúl Reyes", lo que llevó al gobierno de Rafael Correa a reforzar su frontera norte.

El verdadero volumen y monto de las compras venezolanas debería quedar reflejado en los datos proporcionados a los nuevos instrumentos regionales de conteo, como el registro que difundirá durante el mes de julio el Consejo de Defensa Sudamericano (CDS) de la UNASUR.

Sea como sea, el esfuerzo armamentista que reflejan las adquisiciones del gobierno de Chávez dan cuenta que las consideraciones geopolíticas, y los temores de confrontación militar en la zona, parecen haber regresado. Un ambiente de seguridad regional cooperativa se da esporádicamente en la zona, cuestión que parece más cierta entre Venezuela y Brasil. Mientras que con Colombia, la tensión y conflictividad sólo deja pasó a cierta adaptación y contención, faltando mucho para que se imponga un modelo de distención y cooperación.

* José Díaz Gallardo es Licenciado en Historia en la
Universidad Católica y Magister en Ciencias Militares.
Ex asesor del Ministerio de Defensa de Chile.

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