La política de defensa y seguridad de la Unión Europea no ha caminado nunca por un sendero continuo. Los avances hacia una futura defensa común se han logrado siempre a saltos, saltos a los que han seguido siempre épocas de congelación, cuando no de franco retroceso. El sí irlandés al Tratado de Lisboa, una vez que se superen los problemas para lograr las firmas de Polonia y la República Checa, pudiera convertirse en uno de esos momentos de salto en que cualitativamente la defensa europea avanzara de nuevo en el siempre difícil camino de la soberanía compartida.
Desde la aparición de la PESC en el año 92, con la afirmación de "la definición, en el futuro, de una política de defensa común, que pudiera conducir en su momento a una defensa común", algo se ha podido avanzar. La existencia en Bruselas del Comité Político y de Seguridad,del Comité Militar y del Estado Mayor de la UE son pruebas de tales avances, pero las dificultades para contar con una estructura de mando y control capaz de dirigir operaciones de cierto calado también lo son de las piedras puestas en los engranajes de la Unión por algunos países euroescépticos.
Pero Lisboa salva la gran prohibición de Niza en relación con la posibilidad de desarrollar cooperaciones reforzadas en materias militares. Sólo este tipo de cooperaciones permitió en su momento alcanzar la unión monetaria con la aparición del euro o los acuerdos relativos al espacio Schengen. A partir de la ratificación del Tratado, pueden prosperar iniciativas de un grupo de Estados miembro en el camino hacia una defensa común, sin esperar a los otros.
A pesar de los dos millones de soldados y de los más de 200.000 millones de euros que los países europeos destinan a sus defensas respectivas -sin que ninguno de ellos pueda resolver por sí solo los auténticos problemas de seguridad-, Europa no puede traducir en acciones militares su política exterior. No nos engañemos, sin capacidad militar autónoma no hay independencia estratégica y sin ésta no existe independencia política que permita autónomamente mantener el territorio europeo como un espacio de paz y prosperidad y no quedarse atrás entre los protagonistas del nuevo panorama estratégico del siglo XXI.
Conciliar soberanía nacional y construcción de la Europa de la defensa es el reto. Unir a la unidad de mercado la unidad en lo político. España será responsable de estos temas en el primer semestre de 2010. El talante europeísta que siempre ha mostrado el actual Gobierno tiene una excelente ocasión para convertirlo en acciones dirigidas a esa futura defensa común.
Jorge Ortega Martín
General de División (R)
Doctor en Historia
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Total comentarios 3 |
axl
14/10/2009 |
El que no te enteras de nada eres tú (mr.anónimo), el artículo de este señor deja bien claro que interesa una defensa común para defender los intereses europeos y que Europa actúe con independencia en el concierto internacional. Y yo te digo que esos supuestos intereses europeos nunca serán de España sino de los grandes dominadores de la política europea como es el caso de Francia. Los franceses por seguir con el ejemplo desean eso y si yo fuera francés también. Al final nuestras FAS estarían al servicio de los intereses económicos de los dominadores de la política europea. Y vete relajando que se te ve alterado ;ni que buscases un puesto en ese nuevo entramado de estados mayores y cuarteles generales de esto y de lo otro. Y me reafirmo en que la última frase del artículo es de traca, da verguenza por el excesivo e innecesario almivar. |
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Anónimo
11/10/2009 |
´AXL´, si hubieras leído el artículo sobre el ´sí´ irlandés al Tratado de Lisboa en este mismo diario te darías cuenta de que no tienes ni idea de lo que estás diciendo. En ese artículo -que te invito a que leas- dice lo siguiente: "Con el Tratado de Lisboa, la Defensa seguirá estando en manos de cada país, y así queda reflejado en su cuerpo legal: "Respetará las funciones esenciales del Estado, especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial, mantener el orden público y salvaguardar la seguridad nacional. En particular, la seguridad nacional seguirá siendo responsabilidad exclusiva de cada Estado miembro". ¡¡A ver si te enteras, que criticar sin saber es muy fácil!!. |
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axl
10/10/2009 |
"El talante europeísta que siempre ha mostrado el actual Gobierno tiene una excelente ocasión para convertirlo en acciones dirigidas a esa futura defensa común" Esta frase final es de traca. Espero que jamás llegue a ver el día en que un soldado español sirva a una bandera que no sea la española. Dejar la defensa nacional en manos de "instancias superiores" ajenas al interés particular de España es de locos. Solo puede interesar a algunos fajines por los cargos en una retaíla de estados mayores. Encantado de no haber servido nunca a sus ordenes, mi general. |
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