Ahora que la piratería en Somalia cobra plena actualidad para España debemos prestar también atención a otro rincón de África donde nuestros intereses pueden estar igualmente en peligro. En Guinea Conakry, país con el que el Gobierno ha estrechado lazos en estos últimos años para combatir la inmigración ilegal y que sirve también de vía de tránsito para la droga que desde Iberoamérica penetra en España y en el resto de Europa, se han vivido a fines de septiembre sangrientos disturbios que aparentemente han finalizado dejando un reguero de más de 150 víctimas mortales.
El fallecimiento del Presidente Lansana Conté el pasado 23 de diciembre dio paso a un régimen en el que un joven capitán del Ejercito, Moussa Dadis Camara, anunciaba que tomaba el poder en nombre del autodenominado Comité Nacional para la Democracia y el Desarrollo (CNDD), cerrando el paso a quien en términos legales hubiera debido ocupar el puesto del Jefe de Estado fallecido: el Presidente del Parlamento, Aboubacar Somparé. Por otro lado, la destitución de hasta 22 generales era otra decisión destinada a afianzarse en el poder.
Camara prometió acabar con la corrupción en parte debida al tráfico de la cocaína suramericana que transita por este país y por su también inestable vecino, Guinea-Bissau, dándose como plazo hasta 2010 para dejar el poder a los civiles. Ahora, la confirmación de su candidatura a las elecciones fijadas para el próximo enero sacaba a la oposición a la calle el 28 de septiembre y el Ejército disparaba sobre los manifestantes matando a más de 150. Una de las primeras medidas tomadas desde el extranjero en respuesta a esta barbarie fue la suspensión por parte francesa de su cooperación militar con este país de África Occidental.
Guinea Conakry es el primer exportador mundial de bauxita y sus ricas minas también producen oro y diamantes haciendo que el sector minero represente el 16% del PIB pero la población vive en la miseria y los cayucos que en 2006 y 2007 ponían de forma masiva rumbo a Canarias llevaban a bordo a muchos ciudadanos de este atribulado país. La nueva ruta de la droga colombiana - cuyo tráfico canalizan en parte los narcoterroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) - transita por aquí para evitar las operaciones policiales españolas y de otros países europeos en el Atlántico, y dicha realidad tiene su impacto en la vida política: Camara había obligado recientemente al hijo del Presidente Conte a confesar en televisión su "vinculación" con dicho tráfico ilícito.
En los sangrientos disturbios militares, policías y en particular la Guardia Nacional se cebaron con los miembros de la oposición y dos importantes líderes de esta y ex ministros fueron detenidos y agredidos y sus domicilios saqueados: Sidya Touré y Cellou Dalein Diallo.Este último, líder de la Unión de Fuerzas Democráticas de Guinea (UFDG), ya había visto su domicilio saqueado anteriormente el pasado 1 de enero, en lo que entonces se interpretó como un intento de la Junta de debilitar a la comunidad peul, mayoritaria en el país donde representa el 35% de la población pero infrarrepresentada en los órganos de decisión donde dominan los malinkés, los susus y otras etnias. Así, problemas étnicos, corrupción, tráfico de drogas, represión de la oposición y afianzamiento de los golpistas en el poder permiten prever más inestabilidad en Guinea Conakry conforme se aproximan los comicios previstos en principio para enero.

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