Este texto fue publicado en el número 4 de la Revista Atenea
El calificativo de militar aplicado al fundamentalismo islamista que ha aparecido en estos conflictos quizá puede extrañar ante una percepción que se define, demasiado a menudo, como espiritual y religiosa, y en algunos casos como teológica. Pero los hechos están ahí y se debe admitir que nunca Occidente ha sufrido, de un solo golpe, ataques tan mortíferos, asimilables a una explosión nuclear quirúrgica, los del 11-S en Estados Unidos, y a una operación de fuerzas especiales los del 11-M y 7-J, en España y Gran Bretaña, y todo ello con un coste muy reducido, prácticamente a precio de saldo. La reciente experiencia de los ataques coordinados en Bombay, con una alta exhibición de planeamiento y ejecución detallados, impulsa de nuevo a calificar a estos hechos como prácticamente 'militares', si no fuera porque tal término debe ser reservado para acciones con código ético, solidarias, y con alto contenido de servicio, tanto nacional como internacional.
 | Vehículo STRYKER, concebido especialmente para los conflictos asimétricos y la guerra irregular. |
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Si esto es cierto en el nivel estratégico, en el táctico militar lo sucedido en los conflictos citados, sobre todo en Irak, constituye una auténtica revolución en los asuntos relacionados con el armamento, el equipo, la organización de las Unidades para el combate, las tácticas y los procedimientos, las operaciones de información, las actividades cívico-militares (CIMIC), etc. El problema con el que se encuentran las tropas allí destinadas es que necesitan todos estos cambios con la mayor urgencia, no solamente para obtener el éxito en sus misiones si no para su propia supervivencia, que es algo perentorio per se, dado que las bajas propias son difíciles de asumir por el mundo político-mediático occidental.
En este sentido, las operaciones en Irak inicialmente, y en el resto de los conflictos asimétricos en general, han lanzado un reto espectacular a la industria de defensa occidental. Ahora menos que nunca es tolerable que los industriales del ramo vayan por libre en la obtención de material, armamento y equipo estándar "para cualquier conflicto convencional que se pueda dar"; ni siquiera es válida la guía a largo plazo que suponía la revolución de los asuntos militares, referencia avanzada de hace muy pocos años.
Como reflexión más incisiva sobre estas necesidades de adaptación habría que intentar preguntar a los contingentes allí enviados qué es lo que precisan y para cuándo lo necesitan, abriendo decididamente el proceso de las lecciones aprendidas y adoptando rápidamente las soluciones requeridas. En muchos casos no será necesario iniciar un proceso, costoso en tiempo sobre todo, sino transformar alguna de las características de los materiales existentes para alcanzar un mayor rendimiento en las operaciones.
El Proceso de Adquisición de Armamento por Fases (PAPS), largo y tedioso pero necesario para evitar errores y obtener lo que se necesita -a veces se obtiene material diferente de lo que la industria ofrece- debería también adaptarse a esta nueva situación, generando elementos para las tropas que no se desvíen apenas de los requerimientos iniciales. Para ello es necesario que industria de defensa y expertos en operaciones se reúnan en las primeras y últimas fases del proceso. Pero sobre todo es preciso que estén convencidos de que algo ha cambiado y que sólo viviendo en simbiosis permanente se va a ganar a ese enemigo de corte asimétrico que conoce perfectamente las fisuras del mundo occidental.
 | Vehículo resistente a las minas |
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Los industriales de defensa precisan objetivos claros para su planeamiento en los ámbitos de la investigación, de su efectividad con las restricciones temporales actuales y en la de obtención de beneficio, fin claro de la actividad empresarial. Ya no es posible asumir que la industria de armamento, fundamentalmente, no conozca las Fuerzas Armadas, no sepa de su organización, de las nuevas tácticas y procedimientos por ellas utilizadas y, sobre todo, de sus necesidades y programas a corto y largo plazo. Tampoco deben ser ignorantes de los resultados de los productos que crean. Todo ello exige una nueva postura del ramo militar con respecto a la industria de defensa y viceversa, una postura común.
El Planeamiento de Defensa, que comenzaba cíclicamente con la Directiva de Defensa Nacional, para continuar con la Militar, acababa con la obtención del Objetivo de Fuerza Conjunto, tras un proceso siempre complicado. Es necesario reconocer que este planeamiento, que se pretendía corriera paralelo con el de la OTAN, no tuvo a menudo la financiación suficiente que hiciera realidad los objetivos buscados, que por otra parte se ofrecían a la Organización Atlántica en toda su plenitud orgánica. La disuasión nuclear que poseían los Grandes, en especial la entonces Unión Soviética y los Estados Unidos, servía de paraguas atenuador de las debilidades en armamento y material convencionales, en que las potencias medias incurrían por razones fundamentalmente de política interior, no muy comprometidas por ello con la defensa y muy alejadas del concepto de seguridad, que hoy día impera; "la confortabilidad de sentirse bajo el paraguas iba pareja con no querer mirar la lluvia que caía".
FUERZA DESPLEGABLE
Con la integración en la OTAN y el acceso a mayores responsabilidades de la UE en materia de seguridad y defensa, nacerían los actuales y vigentes compromisos de capacidades, tanto de Praga como de Helsinki, respectivamente. El nuevo planeamiento por capacidades se compromete más con los objetivos, busca completar, a nivel colectivo, los elementos necesarios para disponer, multinacionalmente, de una fuerza desplegable capaz de operar en los conflictos que se dan hoy en día, siendo también previsor con las que precisan los escenarios a los que se acudirá en solitario. Habría que reflexionar sobre las dificultades financieras, que al no existir un compromiso de mantenimiento de gasto a largo plazo, pueden llevar al traste con esta política más realista de planeamiento de armamento y material.
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Vehículos diseñados para enfrentar las emboscadas en Afganistán |
Todos estos aspectos parecen razonables, se trata de un planeamiento general, pero lo que realmente se precisa a corto plazo es quizás lo que constituye el aspecto más crucial de las operaciones actuales de apoyo a la paz.
En este sentido, las funciones de combate y las capacidades operativas podrían ser una referencia sobre la evolución de las necesidades y de la rapidez que se precisa en los procedimientos de las lecciones aprendidas. Aprender y adaptar, rápidamente, es imperativo para las Fuerzas Armadas de hoy, que se enfrentan a un enemigo muy fluido, tremendamente observador de las debilidades de la Fuerza, de las controversias multinacionales sobre su empleo (caveats), fruto del mandato nacional expresado en sus Reglas de Enfrentamiento, e incluso de las facilidades que para sus fines ofrecen las políticas nacionales de los países que envían contingentes.
El enemigo actúa en los diferentes niveles en los que se desarrolla la actividad normal el mundo occidental. Si consideramos el ámbito político militar, su actuación predilecta es sembrar el terror en las retaguardias, dar la sensación de que cualquier atentado es posible y de que nada se abstrae de ser alcanzado por sus células durmientes en la confiada sociedad. En este nivel juega la partida de la opinión pública, para desmovilizarla en torno al apoyo de las operaciones militares que conduce. Es el ámbito de la política, de la conducción general del país; su protección descansa en todas las medidas generales y en los cuerpos y servicios especializados.
En este nivel, ante la elevada utilización por el enemigo de los sistemas de información basados en Internet, columna vertebral de su sistema de mando y control, es prioritaria la investigación y desarrollo de las capacidades de guerra electrónica que impidan el uso de la Red para actividades terroristas y protejan a su vez las propias, tanto las instalaciones estratégicas como de los sistemas de información para mando y control de la fuerza desplegada.
Si algo destaca sobremanera en las operaciones recientes es la elección que realiza el enemigo sobre el escenario y la modalidad de combate que prefiere, en los que aplica sus capacidades de insurgente con gran rendimiento; estos serían el medio urbano y el combate próximo.
Si se atiende a los análisis realizados por los expertos en operaciones de los países que han intervenido en Irak, la distancia media de combate con la insurgencia, en los encuentros armados que se han producido, estaría en torno a los 20 metros; la mayoría de los mismos se han situado en ciudades y pueblos densamente urbanizados, con calles estrechas y construcciones difíciles de aislar por sus terrazas de conexión superior, sin espacio apenas para desplegar y mucho menos para usar las armas de tipo medio y pesado, que se convierten en ineficaces, como lo son también los medios de transmisiones no adaptados a ese ambiente.
En este contexto, las funciones o sistemas de combate, que se complementan para obtener una capacidad operativa robusta frente al enemigo, se desequilibran al no poder desarrollar todo su potencial. Se trata, sin ser exhaustivo, de destacar algunos aspectos significativos.
OPERACIONES CONVENCIONALES
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STRYKER de la 2ª División de Infantería |
La función Maniobra, básica en las operaciones convencionales, queda muy limitada por las razones expuestas anteriormente, incluso la maniobra aeromóvil, que sobre la base de helicópteros podría paliar estas debilidades, es muy a menudo prohibitiva debido al empleo, profuso, de medios ligeros antiaéreos, tipo MANPAD [medios ligeros antiaéreos manejados por una sola persona], de los que se sabía había en Irak, por ejemplo, más de 5.000 sin control a principios del 2004.
Cobran especial importancia los medios adaptados a estos nuevos escenarios, los vehículos de combate con protección contra cohetes contra carro tipo RPG, resistentes a las minas conocidas, con suficiente protección contra los explosivos-trampa (IED,s) más usuales, con capacidad de respuesta sin exposición del tirador, con medios de evasión, y fácilmente utilizables para la escolta de convoyes, que será una de las actividades más frecuentes en este tipo de operaciones. Se trataría de obtener un vehículo de combate que reuniera toda la filosofía de lecciones aprendidas en estos últimos años.
Los desarrollos referentes a la mejora de la capacidad del tirador, alzas especiales, calibres adaptados a la resistencia de muros y obstáculos, medios para el tiro indirecto y nocturno, detectores de movimiento a través de paredes, etc, y sus simuladores, son absolutamente necesarios.
La función Inteligencia es vital; la adaptación de los medios convencionales a este tipo de operaciones, necesitadas de capacidades que detecten objetivos con mayor precisión, es crucial y debe evolucionar a medida que la situación del enemigo lo demande. Cobra especial importancia todo lo relativo a la obtención de información por fuentes humanas (HUMINT), medios seguros de comunicación, sistemas de almacenamiento de información encriptados, fácilmente consultables y relacionables, etc. La adaptación de los diferentes tipos de UAV,s a las misiones y escenarios, disponiendo de una gama amplia de posibilidades, se antoja imprescindible.
SISTEMA INTEGRADOR
La función Mando y Control, sistema integrador de todos los esfuerzos, es siempre vital, aunque en este caso, dado el ambiente multinacional en que se realizan estas operaciones, es prioritario que los sistemas CIS sean interoperables, disponiendo de las necesarias pasarelas que lo aseguren. Otro aspecto crucial es la accesibilidad de las comunicaciones de cada contingente, y sus patrullas, a las diferentes bases multinacionales, aspecto que para su seguridad constituye una dolorosa lección aprendida.
La función Apoyo Fuegos, sin que deje de ser oportuno su empleo en algún momento definitivo de la operación (Imposición de la Paz), no tiene una relevancia similar a la que posee en las operaciones de corte convencional, sin embargo su organización, sus sistemas de mando y control, sus sensores para la adquisición de objetivos, etc son susceptibles de ser utilizados aunque adaptados a las nuevas misiones.
El apoyo aéreo por el fuego, llegado el caso, podrá ser imperativo precisándose una excelente coordinación y unos medios de señalamiento y comunicación adaptados al ambiente urbano.
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M984, camión pesado de alta movilidad táctica |
La función Defensa Aérea tiene su especial importancia en el ámbito estratégico militar y operacional, especialmente en lo que se refiere a objetivos enemigos tipo RENEGADE [operación de defensa aérea, especialmente diseñada tras el 11-S para hacer frente a los ataques terroristas que vienen por aire] , pero en el ámbito táctico adquiere su principal relevancia para contribuir a la eliminación de la amenaza tipo RAM [bombardeos aleatorios] de cohetes y morteros de la insurgencia. La adaptación de los sistemas de mando y control, y del fuego antiaéreo, a este tipo de acción enemiga, que atenta fundamentalmente contra la protección de la fuerza, debe ser acometida con decisión debido a la mejora progresiva de esta agresión dentro de las tácticas de la insurgencia.
La Movilidad, Contramovilidad y Protección, tienen una gran trascendencia en estas operaciones, en especial por los medios de fortificación sui generis que son empleados, generalmente prefabricados, móviles y prácticamente no integrables en una defensa de conjunto. Los atentados 'tipo Nassyrilla', contra las fuerzas italianas en octubre del año 2003, dieron una lección a todos los contigentes sobre la necesidad de realizar obras de defensa mucho más integradas en las diferentes bases en territorio iraquí.
En lo que se refiere a movilidad, la lucha contra los IED,s constituye una de las asignaturas evolutivas más importantes en el ámbito de la contrainsurgencia, que recuerda la vieja dualidad entre el escudo y la lanza, o entre el proyectil y la coraza. Los desarrollos de material en torno a los inhibidores, o en la detección de los explosivos componentes, apoyada por opciones de inteligencia, de reconocimiento etc, con medios sofisticados de última generación ,son imprescindibles para continuar en la lucha contra estos elementos que producen el mayor número de bajas. La necesidad de un centro de coordinación y difusión de de información sobre IED.s, con medios CIS [Mando y Control] seguros, es ya detectada por todos los equipos TEDAX [de desactivación de explosivos] participantes en operaciones.
Todos los equipos que mejoren la protección de la fuerza, como sistemas de alarma, difusión de consignas, identificación amigo-enemigo, prevención del fuego amigo, etc, significan un campo poco traducido en realizaciones de material.
La función apoyo logístico, tan importante en sí misma, está a menudo carente de desarrollos fáciles de alcanzar, como son los de protección directa contra las acciones insurgentes de los vehículos logísticos, muchas veces instalada solo en los de combate que les escoltan. Ni que decir tiene que es absolutamente imprescindible proteger del mismo modo a las UTE,s [Unión Temporal de Empresas] que desarrollan la externalización, o poder identificar y seguir los recursos en los largos itinerarios que normalmente recorren, a través de un centro de control logístico desplegable.
La Unidades que han participado en operaciones conocen perfectamente sus necesidades para este nuevo ambiente; poseen una herramienta informática descentralizada en la que expresan sus carencias, no de material en plantilla sino de materiales que les puedan resolver los nuevos requerimientos operativos; solo hace falta que entren en ella, y participen, los empresarios de la industria de la defensa. Las Fuerzas Armadas deben mostrar a estos industriales las entrañas de los Ejércitos, sus misiones, sus reestructuraciones, sus objetivos de capacidades en todos los horizontes posibles, en definitiva sus necesidades evolutivas. El tiempo y el nuevo tipo de enemigo han pasado por encima de los procedimientos anticuados que protegían falsos secretos, ahora es el momento de dar lo mejor a nuestros soldados para que alcancen sus objetivos con fiabilidad y sobre todo con la mejor protección, aspectos a los que la industria de defensa es capaz de atender.