¿Estamos en la pendiente? Parece que sí y que un eventual rescate total nos hará perder la independencia, ceder soberanía. Lo que no está claro es si vamos a bajar la pendiente con el piloto automático, es decir, sin capacidad de maniobra, o si podemos hacer todavía algo. Cuesta creer que no pueda hacerse nada, e incluso que dentro del escaso margen de maniobra no podamos pugnar por inclinar sutilmente la balanza a nuestro favor. España SA es una empresa (imaginaria) en quiebra de la que todos formamos parte. Aunque las cuentas hace tiempo que no cuadraban, la realidad se ha asumido tarde, cuando la situación era crítica. Por diferentes motivos la dirección no tiene ni ha tenido una estrategia económica de crisis. Los directivos comienzan ahora a plantear opciones para venderla a un accionista extranjero de la mejor forma posible. Pero este es un final amargo que no va a solucionar los problemas y traerá otros tal vez mayores. A esta situación hemos llegado de la forma convencional: aprovechamos el momento de bonanza para lanzarnos a costosos productos que no dejaban beneficios, construimos lujosas infraestructuras, dejamos a nuestros directivos sin control para que gastasen sin criterio, no tuvimos en cuenta la planificación estratégica, ni siquiera los valores corporativos de nuestra España SA: quiénes somos, qué proyecto tenemos, nuestros valores corporativos. No nos ocupamos de implantar políticas de responsabilidad social corporativa y por eso ahora cuesta pensar que reflotar la empresa es cuestión de todos los empleados. Tampoco organizamos un sistema de gestión del conocimiento, por eso todas las estructuras de innovación que creamos y en las que invertimos esfuerzos y recursos están ahora sin aprovechar. Vamos aún más lejos, la falta de estrategia corporativa y la pérdida de control de nuestra directiva, propiciaron que cada una de las filiales estableciese sistemas de información diferentes e incompatibles entre sí. Ahora ni siquiera podemos centralizar la información que hemos recopilado o conocer el estado de nuestras oficinas locales. Por mucho que ahora queramos vender nuestra empresa, ningún inversionista se fía de las posibilidades de reflotarla, resultamos una pésima inversión y no convencemos a quien pueda financiarnos. Hasta aquí lo que ya sabemos todos. A partir de ahora hay que convertir la pendiente hacia abajo en una cuesta arriba, costosa, pero finita. Necesitamos sanear España SA, no ya para venderla bien, sino para poder recuperar nuestras acciones cuanto antes. Igual que la pendiente, debemos invertir todos los factores que nos llevaron hasta aquí: Estrategia económica de crisis: además de necesitar de nuestra dirección un plan estratégico, necesitamos conocerlo por completo, por difícil que resulte, y que sea un plan liderado. Se precisa energía para motivar y comprometer a todos los empleados en el proceso. No sería malo definir ahora lo que no hicimos hace tiempo: nuestros valores corporativos. Quiénes somos, cuál es nuestro proyecto y qué valores nos hacen mejores frente a los demás y la manera en que vamos a llevarlo a cabo. Conociendo todos los aspectos será posible caminar juntos, codo con codo, pero cada miembro de la empresa, del primero al último, debe conocer exactamente qué se espera de él en estos momentos. Responsabilidad social corporativa: aquí entra el compromiso de todos, mucho más allá de obligaciones reglamentarias y convencionales. La finalidad debe de ser convertirse en una empresa basada en el conocimiento, más competitiva, capaz de crecer y crear empleos y cohesionada socialmente (Libro verde de la Comisión de las Comunidades Europeas, 2001). Control de la dirección: un aspecto crítico, porque la dirección de nuestra España SA necesita tomar el control de la empresa, unificar criterios, coordinar y tener toda la información para tomar decisiones. Esto requiere una reestructuración a fondo del organigrama y casi seguro el cierre de muchas filiales. España SA puede ser una de esas empresas que han sabido reinventarse a lo largo de los años y superar infinitas crisis. Tomemos ejemplo de todas la que empezaron con un pequeño negocio y hoy son multinacionales que contribuyen a mejorar nuestra marca española. Acceda a todos los artículos de "En el punto de mira de la Consultoría" Más información sobre Inteligencia Económica en nuestra Consultoría
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