Diversos aspectos de la Ley de Carrera Militar fueron objeto de atención preferente de los medios de comunicación durante la primera mitad del año en curso, aunque centrados especialmente en el proceso de integración de la escala superior de oficiales y de la escala de oficiales. Tema muy delicado y que requiere una gran sensibilidad de análisis, pues afecta, ya lo ha hecho, a las expectativas de carrera de un número importante de oficiales. Los resultados de la integración han sido en algunos casos desagradablemente sorprendentes y en entornos militares se ha comentado que se han enrarecido las relaciones entre los miembros de las dos Escalas, ya fusionadas.
Quedan en el aire ciertas preguntas, que tras un estudio serio y desapasionado habría que contestar. ¿Existía la necesidad de la fusión inmediata de las dos Escalas?. Y en caso afirmativo:¿Han sido acertados los ritmos de aplicación, o mayores plazos hubieran evitado la mayor parte de los problemas que se han detectado?.
Pero no era mi intención hablar de este tema, por importante que sea, sino de otros de los aspectos fundamentales de la Ley, con gran impacto en el permanente proceso de transformación de las Fuerzas Armadas, y en concreto del Ejército de Tierra: la ENSEÑANZA MILITAR.
Sin lugar a dudas, una de las personas más y mejor informadas de los cambios profundos de la enseñanza militar sea el Jefe de Estado Mayor del Ejército (JEME). Lo que a continuación escribo está extraído de un documento difundido por el Ejército, titulado "RETOS Y SOLUCIONES EN LA ENSEÑANZA MILITAR", calificado como "Visión del JEME sobre el futuro del sistema educativo". Es un texto claro y concreto, que incide especialmente en la formación de los futuros oficiales del Ejército de Tierra, y con menor detalle, en la de los suboficiales y la Tropa.
Resumiré a continuación los aspectos más destacados del documento, lo que nos permitirá a todos los interesados en el tema un mejor conocimiente del futuro de la Enseñanza Militar.
Se afrma en primer lugar que los oficiales y suboficiales son actualmente objeto de programas de cinco y dos años respectivamente, que siendo de total aplicación a la profesión militar, no son, en cambio, homologables a estudios similares en la comunidad académica universitaria o de formación técnica.
El curso 2010-2011 marcará el inicio de una revolución (de ahí el título de este artículo), no solo en el sistema de ingreso, sino en lo más profundo de la formación de oficiales y suboficiales, que conseguirán un título académico integrado en el Sistema de Educación General (SEG).que sea a la vez de interés para las Fuerzas Armadas, y que sea reconocido en el Espacio Europeo de Educación Superior.
Los requerimientos generales para la obtención del título son: Formación científica de base; creación, dirección y gestión de organizaciones; idiomas y relaciones internacionales; liderazgo; análisis y síntesis; riesgos laborales, etc. Además, Derecho e Historia militar y conocimientos específicos de la especialidad fundamental (Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros y Transmisiones). El título de grado que cumplirá estos requerimientos se denominará "INGENIERÍA DE ORGANIZACIÓN INDUSTRIAL".
Importante novedad del nuevo sistema es la supresión del concurso-oposición, accediéndose como en cualquier otra Escuela o Facultad (nota de corte), con la diferencia de la inclusión de determinadas pruebas complementarias (físicas, médicas, psicotécnicas) para evitar inadaptaciones a la vida militar.
Si el nuevo sistema de enseñanza militar se diese por finalizado, nos podríamos encontrar con unos futuros oficiales que fueran solo universitarios con ciertos conocimientos militares, cuando el objetivo debe ser muy diferente: conseguir oficiales para el Ejército, que posean además una titulación universitaria.
La visión del JEME lo aclara a continuación, al decir que el alumno estará sujeto a la disciplina militar, mantendrá un régimen de internado y simultaneará los estudios del título de grado con la formación militar (instrucción físico-militar, táctica, logística, sistemas de armas y ciencias jurídicas y sociales). Todo ello, en el marco de la Academia General Militar de Zaragoza, y del nuevo Centro Universitario de Defensa, órgano adscrito de la Universidad de la capital aragonesa, que constituye el nexo de unión entre la comunidad universitaria y el Ejército de Tierra. El quinto año de carrera se dedicará a mantener y perfeccionar las especialidades operativas y técnicas.
El número de plazas para obtener la titulación será limitado en función de las necesidades del Ejército. Asimismo, los créditos optativos de formación internacional e idiomas serán materia de intercambio y negociación para futuros ERASMUS militares.
Como he comentado al principio, la formación futura de suboficiales y tropa del Ejército está escasamente desarrollada. Respecto a los suboficiales se dice que se aprovechará la experiencia adquirida con los oficiales para componer o adaptar los títulos de técnico superior que formarán parte de la educación de los futuros suboficiales. Y de la tropa, que el esfuerzo va a dirigirse a lograr capacitaciones homologables con las de técnico medio.
El JEME finaliza afirmando que la reforma de la enseñanza militar en España ha encontrado al Ejército de Tierra dispuesto y preparado, disponiéndose de los planes, los conocimientos y la ilusión.

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