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"Yihad" en el Cáucaso. La batalla por Daguestán

Gustavo Castro Suárez

   jueves, 24 de septiembre de 2009

Ameer Khattab

En diciembre de 1994 llegó a Chechenia un grupo de veteranos yihadistas, procedentes de las guerras en Afganistán y Tayikistán. Ese grupo era liderado por un saudí, Saamir ibn Saleh ibn Abdullah al-Suwailim, conocido por Ibn ul-Khattab (Khattab en lo sucesivo), que había sido mano derecha de Osama bin Laden en el yihad antisoviético de Afganistán. Entre dichos miembros se encontraban también los saudíes Abu al-Walid al-Ghamidi, Yaqoob al-Ghamidi, Hakim al-Madani, Abu Omar al-Sejf, Abu Kuteyba o el sudanés Yasir al-Sudani.

Pocos podían sospechar el enorme impacto que provocaría en la región la inesperada irrupción de estos islamistas, atraídos por el intento de ruptura con Moscú pretendido por el checheno Dzokhar Dudayev. La decisiva participación de estos militantes, con una orientación ideológica salafista yihadista, con abundante financiación procedente del Golfo Pérsico, y con amplia experiencia en combate, provocó que numerosos clanes chechenos se unieran a sus filas. Así fue como un reducido grupo de expertos en explosivos, guerra de guerrillas, emboscadas y adoctrinamiento radical, junto con numerosos combatientes locales, consiguió hacerse un importante hueco en el Cáucaso norte. Desde 1994 hasta 1996, efectivos armados chechenos y yihadistas procedentes del extranjero, combatieron unidos para conseguir el objetivo de expulsar a Rusia de Chechenia. Pero la cohesión fue sólo temporal.

Retirada rusa y división islámica

Tras la retirada rusa en 1996, y la firma del Tratado de Khasavyurt en 1997 por el presidente ruso Boris Yeltsin y el dirigente checheno Aslan Maskhadov, la influencia e importancia de los salafistas yihadistas aumentó día a día. Se fundaron escuelas coránicas y llegó a crearse un campo de entrenamiento regentado por el saudí Khattab en Serzhen-Yurt, a imagen y semejanza del campo de entrenamiento afgano Al Farouk dirigido por Osama bin Laden, Ayman al-Zawahiri y el doctor egipcio Mohamed Atef.

Estos efectivos armados estaban divididos en dos facciones rivales. Los primeros se encuadraban en la Guardia Nacional y tenían una visión tradicional del Islam. Esta era la principal fuerza en la autodenominada República de Ichkeria (Chechenia), a las órdenes del presidente Aslan Maskhadov.

Los segundos estaban formados por grupos salafistas dirigidos por Abdurrahman al-Shishani (sucesor de Ali Fathi al-Shishani y líder espiritual de las fuerzas emergentes islamistas), Abdul-Malik Mezhidov (comandante de campo, a cargo de la jamaat Kurchaloy) y Arbi Barayev, entre otros.

Sergei Stepashin, ex-ministro de interior ruso

La difícil convivencia entre los chechenos seguidores de las tradiciones sufíes y los jamaat salafistas degeneró en enfrentamientos armados en 1998 en Gudermes, segunda ciudad en importancia chechena. Tras los enfrentamientos armados en Gudermes, Shamil Basayev, que no había participado en el conflicto, propuso la creación de la Brigada Internacional Islámica (IIB). El IIB fue formado por las tropas de Basayev y Khattab, a quienes se unieron los hermanos Akhmadov de Urus-Martan. Este fue el grupo armado que invadió Daguestán en 1999 para ayudar, según ellos, a sus hermanos musulmanes de Karamakhi y Chabanmakhi. Los habitantes de estas regiones habían alcanzado en 1998 un acuerdo con Sergei Stepashin, entonces ministro del Interior ruso, por el que se implantaba la sharia en dichas localidades. Este acuerdo fue considerado por los yihadistas un síntoma de debilidad de las autoridades federales rusas. En enero de 1999, Aslan Maskhadov perpetró la implantación de la sharia en Chechenia, hecho que agravó aún más la situación.

Sharia significa camino y muchas de sus prescripciones se oponen a derechos humanos fundamentales. Por ello, comenzaron a ser habituales las ejecuciones públicas, a plena luz del día, tras juicios con dudosas garantías procesales  y sin ninguna supervisión internacional. El efecto sobre la población local fue devastador, al quedar literalmente en manos de islamistas y supuestos teólogos musulmanes llegados de todos los rincones del mundo, con dudosos conocimientos reales sobre el Islam, pero que no dudaban a la hora de emplear brutales medios para mantener aterrorizada a la población.

Desgraciadamente, la autodenominada República de Ichkeria se convirtió en un "Estado fallido", en el que el presidente Aslan Maskhadov perdió por completo el control del país. El auténtico poder fáctico de toda la región estaba en manos del saudí Khattab, vinculado directamente con Al Qaida.

Tras los incidentes de 1998 e implantada la sharia en Chechenia, los yihadistas decidieron hacer realidad un sueño que habían acariciado durante mucho tiempo: la invasión de la vecina república rusa de Daguestán, denominada operación Imam Gamzat Bek. En la grabación Battle for Dagestan 1 y Battle for Dagestan 2 puede hacerse una completa valoración de la importancia, medios y objetivos de los yihadistas para conseguir el ansiado sueño de fundar un Califato islámico, que debería abarcar según los ideólogos radicales, desde el mar Caspio hasta el mar Negro. El montaje de vídeo y audio fue difundido por los canales habituales en foros yihadistas. En él puede  observarse a la Brigada Internacional Islámica (IIB), liderada por Shamil Basayev y el saudí Khattab, adoctrinando a los hombres, subiendo a los camiones y desplazándose hacia la frontera con Daguestán. Sorprende el elevado número de efectivos, pudiendo estimarse en varios miles de hombres, equipados con modernos misiles anticarro filoguiados e incluso medios antiaéreos. Lo cierto es que yihadistas de todo el orbe aparecieron de forma súbita en la frontera checheno-daguestaní: desde marroquíes como Salaheddin Benyaich procedentes de España, hasta suecos como Hassan Zaaroura.

Fotograma de un vídeo yihadista que muestra la entrada de muyahidines en Daguestán

Los islamistas consiguieron tomar cuatro pueblos de Daguestán: Echeda, Ansalta, Rokotá y Botlijsk, en la región de Botlij. El calado de la ofensiva no fue tomado en balde por los generales rusos. El 7 de agosto de 1999 Moscú empezó a concentrar en la zona fronteriza fuerzas federales, entre ellas, unos mil policías, un batallón de la 102º Brigada del Ministerio del Interior y un batallón de la Brigada Motorizada 136 del Ministerio de Defensa. El propio primer ministro ruso, Serguei Stepashin, visitó la zona, llegando a afirmar, en su habitual tono lacónico, que Daguestán podía perderse.

El 9 de agosto de 1999, en medio de la ofensiva terrorista en territorio ruso, se produjo un hecho que cambiaría toda la estrategia rusa en el Cáucaso norte: Vladimir Putin fue designado como nuevo primer ministro de la Federación rusa. Inmediatamente, el 10 de agosto de 1999, se proclamaba la República Islámica de Daguestán. La shura de Daguestán, una organización que agrupaba a varias tendencias islámicas, sobre todo a los salafistas, proclamó:

"Nosotros, musulmanes de Daguestán, proclamamos el establecimiento del Estado independiente e islámico de Daguestán. Declaramos que el yihad en Daguestán obliga a todo musulmán a defender este Estado islámico y a combatir hasta la expulsión del último infiel".

Basayev dirigiéndose a los yihadistas

Shamil Basayev no dudó en tildar la operación en Daguestán como una auténtica guerra de liberación nacional. En el vídeo Daghestan Dar Ul Harb Vol. 1 editado por Shariat puede verse a Basayev aullando "Victoria o Paraíso" a las tropas, junto al miembro de Al Qaida, el saudí Hakim al-Madani. Magomed Tagayev, ideólogo de la ofensiva islamista en Daguestán, nombrado ministro de Información del autoproclamado Gobierno islámico de Daguestán por Shamil Basayev, instigaba a asesinar rusos. Los acusaba de ser paganos e idólatras adoradores de la Virgen María, por lo que debían hallar la muerte en las manos de los fieles musulmanes.

Los enfrentamientos fueron encarnizados, pero finalmente la invasión de Daguestán resultó un fracaso para las ansias islamistas de expandirse hasta el mar Negro, y se convirtió en una razón de peso incuestionable a la hora de decidir el inicio de la operación antiterrorista por parte de Vladimir Putin. El 23 de agosto, el tándem Basayev-Khattab dio la orden de retirada a sus hombres después de tres días de intensos y violentos combates en el poblado daguestaní de Tando.

Rusia retoma el control

La región del Cáucaso es un complejo entramado con infinidad de grupos étnicos, mezclados en una babel de lenguas. Sólo en Daguestán, según datos oficiales del censo ruso del año 2002, hay más de doce etnias. El propio Rasul Makasharipov, que con el tiempo sería el fundador de las estructuras salafistas Dzhenet (Paraíso) y Shariat, tuvo que realizar tareas de intérprete de Shamil Basayev al irrumpir en Daguestán.

Vladimir Putin agradeciendo a los daguestaníes

El motivo principal del fracaso de la operación Imam Gamzat Bek fue la ausencia casi total de apoyo de la población local a los invasores islamistas. Mientras Vladimir Putin era aclamado en Daguestán por la población y juraba que Rusia nunca olvidaría el apoyo de los habitantes daguestaníes al Ejército ruso, el emir de Al Qaida Khattab se lamentaba por la colaboración que recibían los rusos afirmando que se trataba de "un pecado muy grave".

Las negociaciones, pactos políticos y acuerdos con los radicales islámicos siempre terminan de forma idéntica, ya sea en Chechenia, Daguestán o el Valle de Swat en Pakistán en fechas recientes: intentos de expansión islamistas, que requieren grandes medios militares urgentes para poder sofocar la insurgencia.

La intensa actividad de la estructura liderada por el saudí Osama bin Laden en el Cáucaso, acabó teniendo un efecto contrario al que esperaban: Chechenia se ha convertido en el gran bastión ruso en el Cáucaso, mientras la inmensa mayoría de la población daguestaní asume su pertenencia a la Federación rusa.

"Chechenia después de la tormenta": Lunes 28 de septiembre

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