En pocos lugares del mundo se han producido situaciones tan dramáticas como en Chechenia. La irrupción en 1994 de un grupo de yihadistas vinculados a Osama bin Laden, liderado por el saudí Ibn Ul-Khattab, la invasión islamista de la República rusa de Daguestán en 1999, el secuestro colectivo en Moscú o el secuestro de niños en Beslán, son algunos ejemplos. Después de Beslán, en Occidente apenas se han recibido noticias de la región. La participación en la guerra de Osetia del Sur del batallón checheno Vostok en agosto de 2009, acudiendo en auxilio de la población civil, llamó la atención en los medios de comunicación de todo el mundo. Las fuerzas chechenas se convirtieron en auténticos héroes en el seno de la Federación Rusa. ¿Qué ocurrió en todo este tiempo para que se produjera esta transformación? Acompáñennos en un recorrido por la República de Chechenia para conocer de primera mano la situación sobre el terreno.
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Aeropuerto de Grozni |
El viaje a Chechenia comienza en el aeropuerto moscovita de Vnukovo. Desde allí es posible alcanzar el aeropuerto de la capital, Grozni, equipado con una moderna terminal dotada con todo tipo de servicios. Se encuentra muy cerca de la principal base federal rusa en la zona, Khankhalá, sede de un helipuerto militar. Desde Moscú operan dos compañías en la región, Aeroflot-Don y Daghestan Airlines.
Donde hasta hace poco no había más que escombros y destrucción, ahora se alzan edificios recién inaugurados. Allí donde las calles eran intransitables, llenas de cascotes y obstáculos para el viandante, pueden observarse calles limpias recién adoquinadas. Donde no había más que caminos polvorientos llenos de cráteres, ahora existen carreteras perfectamente asfaltadas y señalizadas. Puede verse por doquier a jóvenes hablando con sus teléfonos móviles. ¿Qué ha ocurrido en los últimos diez años para que se haya producido este drástico cambio?
La reconstrucción
El actual presidente de República de Chechenia es Ramzán Kadirov, hijo del célebre y respetado muftí Akhmad-Hadji Kadirov, el cual fue asesinado en un brutal atentado el 9 de mayo de 2004 en el estadio Dinamo de Grozni. Tras el atentado, el presidente ruso Vladimir Putin visitó la devastada región y mostró su disgusto por el nivel alcanzado de reconstrucción. "Grozni tiene un aspecto horrible", sentenció tras sobrevolar la ciudad en helicóptero. Alu Alkhanov ocupó el cargo de presidente de la República, hasta que Ramzán Kadirov cumplió la edad necesaria para ser presidente según la Constitución chechena. Los presupuestos asignados a la República se dispararon, se intensificaron los esfuerzos en la lucha antiterrorista, y se lanzó una gran campaña contra la corrupción.
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La Mezquita de Grozni |
El emblema de la reconstrucción es la Mezquita de Grozni. La espectacular construcción con sus imponentes cuatro minaretes, está causando sensación en propios y extraños. Además, muy cerca puede verse la Iglesia cristiana ortodoxa, de color azul turquesa, en la avenida Akhmad Kadirov. Todo un símbolo de concordia, que debería servir de ejemplo a algunos países del Golfo Pérsico donde está terminantemente prohibida la construcción de cualquier lugar de culto ajeno al Islam.
Pero un recorrido por la capital Grozni no es suficiente para poder determinar el grado de reconstrucción en la república. Primer lugar de parada obligatoria es Novyye Atagui. En esta pequeña localidad, el 16 de diciembre de 1996, la enfermera española Fernanda Calado Rosales fue asesinada junto a otros cinco empleados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR): el ingeniero holandés Hans Elkerbout, la enfermera noruega Ingeborg Foss, la enfermera canadiense Nancy Malloy, la enfermera noruega Gunnhild Myklebust y la enfermera neozelandesa Sheryl Thayer. Fernanda Calado Rosales había participado en numerosas misiones para el CICR en países como Pakistán, Ruanda o Somalia, antes de llegar el 16 de agosto de 1996 a Chechenia.
Donde antes existía un hospital de la Cruz Roja en Novyye Atagui, en la actualidad hay un colegio atestado de una bulliciosa chiquillería que se muestra efusiva y alegre ante la inesperada llegada de un español a tan remoto lugar. Menos efusivos fueron los agentes de paisano, probablemente del Servicio Federal de Seguridad F.S.B., que comenzaron a hacernos todo tipo de preguntas. Algo lógico y razonable después de la tragedia de Beslán. Un señor mayor, ataviado de riguroso negro con sombrero característico, hace una señal con la mano recordando lo bajita que era Fernanda. Una de las profesoras se emociona cuando la preguntamos por nuestra compatriota, y nos deja palabras de aprecio y recuerdo en su memoria. En el lugar hay una placa conmemorativa en honor a los empleados de la Cruz Roja asesinados. Por desgracia, continúa sin esclarecerse totalmente esta masacre, si bien la sombra de Al Qaida planea sobre la acción. La agencia de noticias Ria Novosti anunció la detención de uno de los responsables, Umar Cyblanov, en 2004. El hallazgo por parte de este investigador, en un vídeo yihadista, de unas declaraciones del líder de Al Qaida en aquella época, el saudí Ibn Ul-Khattab, mofándose del trabajo de la Cruz Roja en la región, es reconocida de inmediato como una terrible amenaza. Aunque quizá haya un trasfondo más oscuro y siniestro tras la masacre, tal y como expresaban con temor los lugareños. Quizá ese sea el motivo por el que las autoridades rusas no colaboran lo más mínimo con la investigación, a pesar de las múltiples peticiones de este investigador al respecto.
Entre la "sharia" y Moscú
Khattab, que fue mano derecha de Osama bin Laden durante la guerra de Afganistán hasta 1989, y que posteriormente participó hasta 1994 en la guerra civil en la República de Tayikistán, transformó la naturaleza del conflicto. Lo que en un principio fue un movimiento por la independencia terminó convirtiéndose en un eslabón más del terrorismo global con base salafista. La implantación de la sharia en enero de 1999, las ejecuciones sumarias, así como la existencia de esclavos (imposible olvidar el caso Anatoly Fabritsyn, el último esclavo liberado por el F.S.B. en el año 2001), causaron un profundo espanto en una población chechena, en su mayoría sufí, y por tanto, ajena a las prácticas más radicales del wahabismo. Con el paso del tiempo, estas brutales acciones, donde los secuestrados eran mutilados o degollados, así como las ejecuciones en plena calle, se harían célebres en Irak. Misma ideología radical, mismos métodos, mismas escuelas de terrorismo, distintos escenarios.
Pero la intensa actividad de la estructura liderada por Osama bin Laden en el Cáucaso, tuvo un efecto contrario al que esperaban: la mayor parte de la población y de los dirigentes, que en otros tiempos fueron independentistas, decidieron unirse a la Federación Rusa de buen grado para poder librarse de los salafistas yihadistas. El presidente Vladimir Putin depositó su confianza en el muftí Akhmad-Hadji Kadirov, líder de la tariqat (cofradía sufí) Qadiría. Esta cofradía sufí, que entre 1994 y 1996 lideró la resistencia contra la invasión militar rusa y luchó para conseguir la independencia, constituye hoy el pilar principal de toda la política rusa en el Cáucaso. Cuando la cofradía Qadiría se constituyó como auténtico poder fáctico en la República con el apoyo de Moscú, la situación de seguridad comenzó a estabilizarse, y los desplazados empezaron a regresar a sus casas.
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Grozni en plena reconstrucción |
El recorrido prosigue por Urús-Martán, Argún, Chechen-Aul, Gudermés o Stariyye Atagui. Las fuerzas federales rusas se desplazan con sus blindados por las nuevas carreteras, mientras las fuerzas chechenas leales a Kadirov (y por extensión a Moscú), patrullan por las ciudades y localidades. La población se muestra esperanzada e ilusionada ante la nueva etapa. Una etapa, en la que el presidente Ramzán Kadirov gobierna con puño de acero, tras hacerse con el poder absoluto en la República desplazando a sus rivales políticos. A todos ellos. Son muchos los que creen que el presidente checheno y su entorno, están detrás de la oleada de asesinatos selectivos de opositores que se está ejecutando de forma lenta pero inexorable por todo el planeta: Ruslan Yamadayev en Moscú, Sulim Yamadayev en Dubai, Umar Israpilov en Viena, Islam Dzhanibekov en Estambul o Suleyman Madov en Dubai, entre otros. La sombra de la vendetta chechena es alargada. La aplicación de la ley de las montañas, implacable.
Un Ramzán Kadirov que ha triunfado allí donde sus antecesores en el cargo, Doku Zavgayev, Dzhokhar Dudayev o Aslan Maskhadov, habían fracasado. Un presidente Kadirov que al llegar al palco presidencial del remodelado estadio Sultan Bilimkhanov en Grozni, es aclamado por miles de jóvenes que acuden a presenciar los partidos del equipo de la región, el FK Terek Grozni.
El 9 de agosto de 2009, fuerzas chechenas encuadradas en el batallón Vostok, entraron en Osetia del Sur para auxiliar a la población civil que estaba siendo bombardeada por las tropas georgianas. Un batallón checheno actuando como punta de lanza del Ejército Federal ruso, acudiendo en auxilio de ciudadanos osetios, con pasaporte ruso, que sueñan con integrarse en Rusia. Incluso la organización defensora de los Derechos Humanos Memorial, certificó que los chechenos dieron un trato humano a los prisioneros georgianos y que no participaron en supuestos saqueos en la ciudad georgiana de Gori.
Así acaba nuestra historia. Paradojas de la vida y del extraordinario e incomprensible Cáucaso que tanta fascinación provoca. El gran escritor ruso León Tolstoi lo retrató a la perfección en su obra Hadji Murat. Ojalá el tiempo cicatrice las heridas y todo el Cáucaso pueda disfrutar algún día de paz.

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