La Declaración de Paranal, rubricada por los presidentes de Chile, Colombia, México y Perú, es el Acuerdo Marco que supone el pistoletazo de partida de la mayor alianza comercial de América Latina.
Sólo un año después de la iniciativa lanzada por el entonces presidente de Perú, A. García, los cuatro países han concretado una alianza estratégica para establecer sólidos vínculos comerciales, con el objetivo de crear una zona de libre tránsito e integración de personas, bienes, servicios, inversiones e infraestructuras, que aspira a convertirse en un sólido bloque que les permitirá potenciar las relaciones con los mercados asiáticos, concretamente con China, Japón y Corea.
En el mayor observatorio astronómico del mundo, el de Cerro Paranal (desierto de Atacama, Chile), se celebró la IV Cumbre de la Alianza del Pacífico entre los presidentes S. Piñera, J.M. Santos, F. Calderón y O. Humala. El Rey Juan Carlos asistió como observador junto a dignatarios de los gobiernos de Panamá y Costa Rica. Canadá, Australia y Japón participaron como invitados. Colombia es el único país de los firmantes que aún no forma parte del importante Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) al que asisten 21 países, incluidos Estados Unidos y China.
La Alianza del Pacífico integra a más de 200 millones de personas, con un PIB de 1,7 billones de dólares, lo que supone el 35% de Latinoamérica. Las exportaciones de los cuatro países, con un incremento anual del 8%, representan el 55% del área, de las que el año pasado correspondieron a ventas en el mercado asiático 71.000 millones de dólares, lo que supone que parten de un avanzado nivel de interacción con aquellas economías.
A estos datos macroeconómicos hay que sumar que los cuatro países firmantes pasan por un buen momento económico y están empeñados en una estrategia de internacionalización, habiendo firmado tratados de Libre Comercio (TLC) bilaterales entre ellos y con los Estados Unidos. El único problema en el horizonte es que deberán armonizar el nuevo acuerdo con los que cada uno de ellos tengan con terceros países, lo que no debe ser un obstáculo serio.
Costa Rica formalizó su solicitud de ingreso pero antes debe resolver su TLC con Colombia. Ecuador es el único país suramericano con costa pacífica que no participa de la nueva y prometedora organización gracias a la opción bolivariana del presidente Correa, opción de la que se desmarca cada vez más el peruano O. Humala.
En palabras del presidente colombiano "el proceso de integración más importante de América Latina no es contra nadie sino a favor de los países que lo conforman", habiéndose consolidado con sorprendente rapidez gracias a que sus dirigentes han dejado de lado las diferencias ideológicas y políticas, actuando con un pragmatismo que bien quisieran para sí la agónica CAN (Comunidad Andina de Naciones), el estancado MERCOSUR (Mercado Común del Sur), la aislada ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) y la fallida ALCA (Área de Libre Comercio de América Latina), promovida por los Estados Unidos.
En el Acuerdo Marco firmado se contemplan, entre otros, los siguientes aspectos: fomentar coordinadamente las exportaciones y las inversiones; respetar los acuerdos comerciales vigentes entre ellos y la forma en que se adoptarán los acuerdos; la organización de la presidencia "pro tempore"; la eliminación del visado entre los cuatro países firmantes y el intercambio de información sobre migrantes delincuentes.
El interés de los firmantes por sacar adelante el Acuerdo Marco es tan alto que los presidentes de Chile y Perú aprovecharon la ocasión para desbloquear dos asuntos sensibles:
El desminado de la frontera. En la década de los setenta el gobierno chileno ordenó el minado de la frontera con Perú, donde recientemente murió un campesino peruano al explosionarle una mina. El presidente Piñera informó que será la ONG "Norwengian People´s Aid" quien lleve a cabo el desminado de la zona. El presidente Humala dijo que la zona afectada forma "parte del territorio chileno, parte del territorio peruano y parte del territorio que está en cuestión", aludiendo así a un triángulo terrestre situado al norte de Arica que Perú considera propio, por lo que en 2.008 interpuso una demanda limítrofe ante la Corte Internacional de La Haya.
Diferendo limítrofe marítimo. Ambos presidentes manifestaron que acatarán el fallo de la Corte Internacional de La Haya ante la demanda peruana, cuya fase oral deberá iniciarse el próximo mes de diciembre.
* Manuel González Peña es Coronel de Infantería y ha sido
Agregado de Defensa en Colombia y Ecuador (1994-98)

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