Barack Obama da por concluida la "Guerra de las Galaxias"
El controvertido escudo antimisiles será sustituido por un sistema más flexible y cercano a Medio Oriente
Luis F. Domínguez / Madrid
viernes, 18 de septiembre de 2009
En un giro de 180 grados en la estrategia de Defensa y política exterior de los Estados Unidos, el presidente Barack Obama anunció ayer el fin del programa militar "Guerra de las Galaxias", que preveía la instalación de un escudo antimisiles en Europa del Este y que generó una tensión en las relaciones con Rusia.
Los grandes perdedores tras esta decisión han sido Polonia y la República Checa, que habían firmado con la Administración Bush los tratados necesarios para la instalación de un interceptor de misiles en territorio polaco y un complejo de radares en Chequia, tratados que sin embargo, nunca fueron ratificados. El temor de estos países ahora será el sufrir represalias rusas y no contar con la protección norteamericana. Obama, sin embargo, ha señalado que la seguridad de Polonia y República Checaestá avalada por la OTAN.
El anuncio del Presidente Barack Obama / White House
Asimismo, el otro gran perdedor es Irán. Finalmente, los Estados Unidos se están concentrando en lo que siempre han alegado que era el objetivo buscado con el escudo antimisiles: defender a Europa e Israel de la amenaza de los misiles iraníes. Se acepta, al menos implícitamente, que Rusia no es el enemigo y se voltea la atención hacia Irán, a unos días de que se retomen las pláticas con el régimen iraní acerca de su controvertido programa nuclear.
La decisión es arriesgada, los republicanos no han tardado en lanzar sus críticas al presidente, en lo que perciben como una muestra más de su debilidad. Sin embargo, la prensa liberal ha aplaudido el movimiento, pues lo consideran una opción más realista para lidiar con la amenaza iraní y evitar provocar innecesariamente a Rusia, un jugador estratégico con demasiado peso aún en el tablero.
Israel como telón de fondo
La geopolítica detrás de esta decisión es sumamente compleja. Por un lado, se "deja tirados" a dos socios muy importantes del ex-bloque comunista como son Polonia y la República Checa, y se eligió el peor momento para hacerlo, pues el mismo día del anuncio de Obama se celebraba el 70º aniversario de la invasión soviética a Polonia. Se reconoce a Rusia como un socio de mayor peso que las dos naciones donde se iba a instalar el polémico escudo y se da por entendido que nadie sale ganando en mantener una confrontación abierta con los rusos, que Europa aún no ha logrado superar su dependencia energética de Rusia y que no valía la pena tensar más la relación. Asimismo, se busca la cooperación rusa en el conflicto afgano y, más importante aún, en la cuestión del programa nuclear iraní. Obama ha dado el primer paso y ahora le toca a los rusos mostrar que están a la altura de lo que se les ofrece: un trato de socios y no de enemigos.
El cerco se cierra sobre Irán / Google maps
Por otro lado, al otorgárseletoda la importancia al problema iraní, se muestra a otro gran socio, Israel, que no se le dejará solo. Pues aunque Obama ha insistido enérgicamente en que se detenga la construcción de nuevos asentamientos judíos en Cisjordania, sus requerimientos han sido desoídos. Con el endurecimiento de la política hacia Irán y el nuevo sistema de protección antimisiles, dirigido específicamente hacia los misiles de mediano y corto alcance iraníes, Israel se verá comprometido a detener los asentamientos, sentarse a negociar e intentar, una vez más, conseguir una solución al conflicto Palestino-Israelí. Una de las condiciones indispensables para que Israel diese cualquier paso en esta dirección, era la anulación de la amenaza iraní y la decisión de ayer tiene como objetivo justamente eso.
De esta manera, se cierra el cerco sobre Irán. Si Rusia corresponde al gesto de Obama y le retira su velado apoyo al régimen de Ahmadineyad, la república islámica tendrá que ceder ante la presión internacional, Israel podrá respirar y quizá hasta los Palestinos lo hagan, por primera vez en mucho tiempo.
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