El pulso que mantienen Venezuela y Colombia centró la reunión de los ministros de Defensa de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), celebrada ayer en Quito, que ha confirmado la fragilidad de una Unión amenazada por los intereses rusos y norteamericanos en la zona.
El acuerdo firmado recientemente entre Colombia y Estados Unidos preocupa a la mayoría de naciones sudamericanas, que entienden las sietes bases estadounidenses en suelo colombiano como una amenaza latente, del mismo modo que, por ejemplo, Rusia ve como una amenaza a su Seguridad Nacional el escudo antimisiles que querían instalar los norteamericanos en Polonia y República Checa.
 | Dmitry Medvedev y Hugo Chávez en Caracas, 27 de noviembre de 2008 / kremlin.ru |
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La reunión de los ministros de Defensa de la Unión se convirtió en un lanzamiento mutuo de reproches. El gobierno de Hugo Chávez insistió en que el gobierno colombiano dijese "la verdad" sobre las instalaciones militares cedidas al Ejército norteamericano, un hecho que calificó como "una amenaza de guerra para la paz de Sudamérica, para la revolución bolivariana y para la soberanía de los pueblos".
Por su parte, el ministro de Defensa de Colombia, Gabriel Silva, mostró su malestar por la falta atención a asuntos como el inicio de la carrera armamentista, la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y el tráfico de armas y advirtió que, si en las reuniones se continuaba obviando estos asuntos, Colombia podría contemplar la posibilidad de retirarse de Unasur.
Además, respondió pidiendo explicaciones a Venezuela y a Brasil sobre sus recientes compras de armamento a Rusia y Francia, respectivamente, negándose a responder abiertamente sobre los detalles del acuerdo con los Estados Unidos, al no encontrar reciprocidad en el intercambio de información.
Esta nueva aventura de Estados Unidos en Iberoamérica podría romper el frágil equilibrio de poderes que se mantiene en la región y los incipientes intentos de estos países por lograr una verdadera Unión, objetivo por el cual se formó la UNASUR. Las continuas compras de armamento y el reciente anuncio del lanzamiento del programa nuclear venezolano, no son buenos augurios.
· En el número 3 de la Revista Atenea, Sonia Alda Mejías analizó a profundidad el tema del equilibrio de poderes en Iberoamérica y el papel de la UNASUR. Puede consultar el artículo aquí.
Un nuevo proyecto nuclear "pacífico"
El anuncio el pasado domingo de Hugo Chávez de la puesta en marcha de un proyecto nuclear "pacífico" en colaboración con Rusia culminó los acuerdos firmados en su visita a Dimitry Medvedev, quien gracias a un crédito por 2.200 millones de dólares le ha permitido a Chávez adquirir tres sistemas de misiles, 92 tanques T-72 y radares Antey 2.500.
Las negativas de Irán a negociar sobre su programa nuclear, parece que finalmente será el 1 de octubre cuando se retome el diálogo en Turquía, han despertado en la comunidad internacional una especial sensibilidad respecto a los programas nucleares destinados a la creación de energía. Consciente de ello, Chávez quiso dejar claro que su proyecto no está destinado a "hacer bombas", sino a seguir los pasos de Argentina, Brasil y México, quienes ya cuentan con centrales nucleares que generan energía eléctrica.
Sin embargo, la visita de Chávez a Irán, donde hizo una parada antes de recalar en Moscú, ha despertado las sospechas entre los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, alertados por una posible colaboración entre los Gobiernos de Teherán y Caracas.
El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ian Kelly, recordó que Venezuela firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear y, por lo tanto, "tiene unas obligaciones", mientras que el Ministerio de Exteriores francés apuntó en un comunicado que si Venezuela recibe tecnología nuclear se Irán será entendido "como una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU".
¿El inicio de una carrera armamentística en Iberoamérica?
El proyecto nuclear de Chávez no es el único asunto que preocupa a Estados Unidos, que teme que la reciente compra de armamento a Rusia signifique el inicio de una carrera armamentística en la región.
"Exigimos a Venezuela que sea transparente en sus compras, y muy claro acerca del objetivo. Y también queremos que implanten salvaguardias muy claras para que esas armas no sean desviadas a ninguna organización ilegal", señaló el portavoz Kelly, en una velada referencia a los nexos que pueda tener Venezuela con organizaciones como las FARC.
Por su parte, Chávez argumenta que "no tiene planes para estar invadiendo o agrediendo a nadie", pero advierte a los posibles agresores que pronto empezará "a montar en los llanos, en las montañas y en las costas, incluso bajo tierra" los misiles que ha adquirido a Rusia, que pueden alcanzar objetivos que se encuentren hasta 300 kilómetros de distancia.
En la Revista Atenea de este mes de septiembre, se ha publicado un detallado artículo sobre la situación de "La Defensa en Iberoamérica" en el que el Dr. Isidro Sepúlveda muestra con claridad los incrementos sustanciales en los presupuestos de Defensa de todos los Estados iberoamericanos. Puede encontrar la revista en su quiosco más cercano.