Estados Unidos ha asegurado que está dispuesto a dar garantías políticas al Kremlin de que el despliegue de su escudo antimisiles en Europa no es una amenaza para la seguridad rusa, pero no tiene intención de renunciar a esos planes. "No podemos aceptar ninguna clase de limitación al emplazamiento de nuestra sistema antimisiles, pero estamos dispuestos a realizar una declaración política de que el escudo no está dirigido contra Rusia", aseguró Ellen Tauscher, subsecretaria de Estado para el Control de Armas y Seguridad Internacional, a la agencia Interfax.
Tauscher insistió en que el escudo norteamericano no representa una amenaza para el arsenal nuclear ruso y que, al contrario, su despliegue podría ser un punto y aparte en la cooperación estratégica entre Rusia y la OTAN. Además, reconoció que tratándose de un año electoral, tanto en Rusia como en Estados Unidos, no se pueden esperar avances en esta materia.
Tauscher hizo estas afirmaciones en vísperas de la conferencia internacional de Moscú sobre defensa antimisiles organizada por el Ministerio de Defensa de Rusia. El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, Nikolái Makárov, explicará en un informe cómo el escudo estadounidense afecta directamente al potencial de disensión nuclear ruso.
En noviembre pasado el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, ordenó el despliegue de un radar de alerta temprana sobre ataques con cohetes en el enclave báltico de Kaliningrado en respuesta al escudo antimisiles de EEUU. Además, anunció que "los cohetes balísticos que entran en servicio en las Fuerzas Estratégicas y en la Armada serán pertrechados con cargas de combate de alta eficacia y capaces de superar la defensa antimisiles".
El jefe del Kremlin advirtió de que "si todas esas medidas son insuficientes, Rusia emplazará en el sur y en el oeste del país sistemas de armamento de ataque modernos que garanticen la destrucción del componente europeo del sistema antimisiles". "Y uno de esos pasos sería el emplazamiento del sistema de cohetes (tácticos) Iskander en Kaliningrado", dijo el presidente ruso, quien criticó la instalación de elementos estratégicos del escudo en Polonia, Turquía, Rumanía y España.
El Kremlin insiste en crear un sistema antimisiles conjunto Rusia-OTAN, en el que cada una de las partes se encargaría de la seguridad de un sector del continente, propuesta que ya ha sido rechazada por varios países aliados. En caso contrario, exige garantías jurídicas por escrito, y no una declaración política, de que el escudo no apuntará contra territorio ruso.
Medvédev ha advertido en los últimos meses que si para 2020 no hay acuerdo el mundo se verá abocado a una nueva carrera armamentista, similar a la protagonizada por Moscú y Washington durante la Guerra Fría.