Como todo el mundo sabe, el 23 de Febrero de 1981, el entonces teniente general Gutiérrez Mellado, solitario y desarmado, se enfrenta al tristemente célebre teniente coronel Tejero, armado y amenazante, escenificando en el Congreso de los Diputados, con la televisión en directo, la pugna entre las ideas de unos equivocados visionarios, que pretendían detener la evolución natural de una sociedad hacia una situación democrática, y las encarnadas por el general Gutiérrez Mellado, de defensa de la soberanía popular en democracia, de la convivencia dentro de la discrepancia, y de la supremacía del poder civil emanado de las urnas sobre el poder fáctico emanado de las armas.
En resumen, ese gesto tan sobresaliente, que dio la vuelta al mundo, hizo que el general se convirtiera para los españoles en un símbolo de la persona que defiende los derechos y la libertad de sus conciudadanos.
Pero el general Gutiérrez Mellado fue mucho más que eso. Fue sobre todo un gran militar innovador y un líder con una excepcional visión de futuro.
Nombrado jefe del Estado Mayor Central del Ejército en junio de 1976, difunde tres meses más tarde, un documento fundamental para todo el proceso posterior de transformación de las FAS: el Informe General 1/76 del Ejército de Tierra, que él mismo, con su proverbial humildad califica como "una ligera visión de conjunto de los graves problemas que tiene planteados nuestro Ejército".
En este documento aflora ya un nuevo estilo de mando, mucho más participativo que el habitual, ya que se ordenaba que el Informe debía ser leído por todos los jefes de Cuerpo a los cuadros de mando, para a continuación debatirlo, de forma que pudieran exponer sus reacciones, comentarios, observaciones e incluso críticas. Con un objetivo claro: intensificar la comunicación entre los diversos escalones de mando, de forma que todos los militares participaran activamente en las reformas de carácter militar que exigía la nueva situación política y social. Se dividía el Informe en tres partes: enumeración de una larga serie de problemas, relacionados fundamentalmente con el personal, la primera; postura oficial del Ejército sobre las cuestiones más conflictivas del momento, amnistía, apartidismo y objeción de conciencia; y finalmente anunciaba los planes reformistas que se intentaban aplicar.
En el ambiente tenso, enrarecido y apasionado de la Transición, existente también en el Ejército, que sufría además masivamente el acoso brutal del terrorismo, los miembros de las FAS más inmovilistas, coreados por determinados y potentes medios de comunicación afines a sus ideas, intentaron desprestigiar la figura del general Gutiérrez Mellado, que tuvo que soportar situaciones harto desagradables y campañas insidiosas, pero que no consiguieron desviarle de la línea que tenía marcada. Visto desde la distancia, este informe y el resto de su actividad posterior marcaron el camino para la transformación de las FAS, que hoy en día, gracias a ese esfuerzo y al de los que continuaron su labor, se han convertido en la Institución más valorada por los españoles.
Bajo su liderazgo, primero en puestos militares, luego como ministro de Defensa, (el primero de la democracia) y como vicepresidente primero del Gobierno, se impulsaron y aprobaron disposiciones tan importantes como las siguientes:
-La creación de un único Ministerio de Defensa, por inclusión de los tres ministerios militares.
-La designación del primer ministro civil en dicho Ministerio, estableciendo la clara diferenciación entre la actividad administrativa y la de preparación y actuación de las fuerzas militares.
-La reforma de las Ordenanzas militares, que contemplaba la fidelidad a la Constitución y la exclusión de la obediencia debida a las órdenes de carácter ilegal.
-La reforma del Código de Justicia Militar.
-La prohibición de participar en la política de partidos a los militares en activo: " el que quiera afiliarse a una opción política, puede hacerlo, pero colgando antes el uniforme".
-La integración de los diferentes servicios de inteligencia militar, en uno único integrado.
Esta lista podría ampliarse indefinidamente, pero basta para confirmar la visión de un líder que previó un futuro mejor para las FAS y que luchó por conseguirlo.
El 15 de Septiembre de 1995, a los 83 años, fallece el capitán general Gutiérrez Mellado, en un lamentable accidente en la provincia de Guadalajara, cuando se dirigía a Barcelona a impartir una conferencia a jóvenes estudiantes catalanes. Se conoce el texto que iba a pronunciar, y destaco la contestación a tres preguntas que le formuló un periodista, al cesar en sus tareas de Gobierno.
-¿Qué es lo que más desea?.-La paz en el mundo, y sobre todo en España, bajo el amparo de la Corona.
-¿Qué es lo que más quiere?.-Al pueblo español, y dentro de él a esa fracción nobilísima que son los Ejércitos.
-¿Qué es lo que más teme?.-Que aparecieran de nuevo las dos Españas.
Que la memoria del capitán general D. Manuel Gutiérrez Mellado permanezca viva entre nosotros y que su ejemplo nos anime a obrar siempre en beneficio de nuestros conciudadanos.
José Antonio García González es General de Ejército

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