El golpe militar contra el presidente Raimundo Pereira, y contra el primer Ministro saliente, Carlos Gomes Junior, producido en Bissau el 12 de abril, a las tres semanas del realizado en Malí, vuelve a poner a África Occidental, y a su organización subregional, la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) en una posición comprometida. Gomes acababa de vencer con un 49% de los votos en la primera vuelta de las elecciones generales, celebrada el 18 de marzo, e iba a confirmarse previsiblemente en el poder en la segunda vuelta, prevista para el 29 de abril, la misma fecha en la que, en condiciones normales, se hubieran debido celebrar en Malí elecciones presidenciales en un proceso también interrumpido por un sector de las Fuerzas Armadas. Guinea Bissau es un pequeño (1,5 millones de habitantes) y joven Estado, independiente desde 1974, que vive hoy atenazado por la pobreza y por los tráficos ilícitos, en particular el de droga sudamericana en tránsito hacia los mercados europeos, y golpeado por la inestabilidad interna con frecuencia reflejada en golpes de estado
El golpe de 12 de abril y sus circunstancias
Mientras el golpe de Malí, de 21 de marzo, está viéndose neutralizado por la decidida presión internacional, y en particular de la CEDEAO, y mientras en Senegal el proceso electoral culminado el 25 de marzo consolidaba la esperanzadora transición democrática que analicé en su momento, ahora el confuso proceso abierto en Guinea Bissau vuelve a provocar inquietud en esta subregión africana, siendo aún pronto para visualizar siquiera una solución al desafío planteado. De hecho, reina la confusión sobre lo ocurrido, sobre sus protagonistas y sobre sus intenciones. Las denuncias de fraude contra los resultados de la primera vuelta habían enrarecido el ambiente, pero lo que los golpistas han denunciado prioritariamente ha sido el acuerdo entre el Gobierno de Gomes y Angola, que, según ellos, pone en peligro a las Fuerzas Armadas de Guinea Bissau y a la propia soberanía del país
En aplicación de dicho acuerdo bilateral dos centenares de militares angoleños han permanecido en el país durante más de un año para dar asistencia técnica a sus homólogos locales y, aunque el 4 de abril terminó formalmente su misión, permanecen aún en el país y los golpistas insisten en lo pernicioso de este hecho. Como telón de fondo del malestar en un sector de las Fuerzas Armadas está también el hecho de que el primer Ministro por ahora defenestrado quería reducirlas y sanearlas. En un país gangrenado por la droga sudamericana en tránsito, y donde, desde que se asentara el multipartidismo a mediados de los noventa, ningún jefe de Estado ha logrado culminar con normalidad su mandato, este golpe de ahora sigue a otro aún reciente: el producido el 26 de diciembre de 2011 contra el entonces presidente Malam Bacai Sanha, que provocó un muerto y la detención del jefe de la Marina Nacional acusado de ser el cerebro del mismo
El pasado 12 de enero fallecía en un hospital parisino el Presidente Bacai Sanha. El golpe producido el mes anterior se realizó aprovechando el vacío provocado por la enfermedad del presidente y por el tratamiento de ésta fuera del país, primero en Senegal y luego en Francia. El musulmán Bacai Sanha había sido elegido presidente en julio de 2009 y su temprana enfermedad ya hizo prever el agudizamiento de la inestabilidad en el país, como así ha ocurrido. Su primer Ministro, Gomes, millonario y veterano político, popularmente conocido como Cadogo, es el líder del Partido Africano para la Independencia de Guinea y de Cabo Verde (PAIGC) y, tras expirar su mandato en febrero, ha ganado la primera vuelta de las presidenciales en un proceso por ahora abortado. Con el PAIGC dividido, y sus detractores acusando a su padre de colaboracionista con los colonizadores portugueses y a él de connivencia con el tráfico de droga y de alianzas con Angola e incluso con Portugal, el ambiente se había viciado durante la campaña electoral
Las debilidades de Guinea Bissau
Algunas de las reformas emprendidas por Gomes habían sido exitosas - por ejemplo las económicas, que aseguraron un crecimiento del 4,3% en 2011 - pero otras han sido perniciosas para él, en particular la de las Fuerzas Armadas. Los militares que el 12 de abril atacaron con lanzagranadas la residencia de Gomes y se lo llevaron detenido hablaban de un acuerdo "secreto" con Angola y criticaban a una misión militar angoleña, la MISSANG, que según ellos ponía en peligro la soberanía del país y la integridad de las Fuerzas Armadas nacionales. En fechas anteriores miembros destacados del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas habían acusado incluso al primer Ministro de propiciar una intervención militar angoleña en el país bajo el paraguas legitimador de la Unión Africana (UA).
La UA, los EEUU o Portugal han reaccionado diligentemente criticando el golpe y exigiendo el regreso al orden constitucional. En cuanto a la Unión Europea (UE), que en junio de 2011 había firmado con Guinea Bissau un importante Acuerdo de Pesca, es parte interesada en una pronta solución de la situación, máxime si tenemos en cuenta que este país africano fue el escenario de una de sus misiones RSS (Reforma del Sector de Seguridad) "estrella": la Misión de la UE para la Reforma del Sector de Seguridad en Guinea Bissau, liderada por el General de Brigada español Juan Esteban Verástegui. Emprendida por la Unión tras su experiencia de sendas misiones, una militar y una civil, en la República Democrática del Congo, la EU SSR Guinea Bissau se inició con la Acción Común 2008/112 de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de 12 de febrero de 2008, y se ejecutó sobre el terreno entre abril de 2008 y noviembre de 2009. Dicha Misión, y la posterior realizada por efectivos militares angoleños, han podido constatar las múltiples rémoras que afectan a este país africano, de las que el golpe aquí analizado no es sino un reflejo más. Sin un firme compromiso internacional, multidireccional y sostenido en el tiempo, la inestabilidad en Guinea Bissau perdurará peligrosamente.
* Carlos Echeverría es Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid
Profesor de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED
Otros artículos del autor
El deterioro de la seguridad en el Sahel y su epicentro en Malí
El Ejército de Resistencia del Señor ugandés contra las cuerdas
Hacia la segunda vuelta en las elecciones presidenciales en Senegal
Perduran los desafíos de seguridad en Libia
La seguridad en Túnez al año de la huída de Ben Alí