La Administración Obama estudia planes alternativos para el escudo antimisiles europeo que podrían eliminar el despliegue en Polonia y la República Checa, un paso que agradaría a Rusia y a Alemania, pero enturbiaría las relaciones con los aliados del este de Europa.
La revisión del planeado escudo antimisiles se espera esté terminada a tiempo para que Obama pueda intercambiar ideas con el presidente ruso Medvedev en una reunión que tendrá lugar en Nueva York, coincidiendo con el 64º periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas que se inicia el 15 de septiembre.
Entre las alternativas en estudio está eliminar uno de los emplazamientos en Polonia y Chequia, o ambos, y reemplazarlos por bases de lanzamiento y estaciones radar en Turquía o los Balcanes, mientras se desarrollan las versiones terrestres del sistema antimisil naval Aegis SM-3.
Para EEU, estos cambios no significan abandonar la defensa de los aliados europeos, ni tratan de calmar a Rusia, solo intentan ajustarse a la amenaza de los misiles balísticos iraníes que como el Shabab-3, podrían alcanzar Grecia, Bulgaria y Rumania.
Sin embargo, la percepción polaca es que Washington tiene una segunda intención. Dos hechos ocurridos recientemente parecen confirmarlo: en una reunión mantenida en Huntsville a finales de agosto no se les informó de cómo, ni cuando, podría desplegarse el sistema en Polonia y Chequia; y a primeros de septiembre, se han publicado unas declaraciones del director de la Agencia Atómica de NNUU, Al Baradei, en las que tacha de "exagerado" el peligro nuclear iraní.
El sistema previsto
El sistema heredado de la Administración Bush planeaba estacionar 10 misiles interceptadores en Gürshu (Polonia) y una instalación radar en Brdy (Republica Checa) que deberían estar operativas en 2011. Estas instalaciones complementarían la red de bases y radares antimisiles de Alaska, California y Fylingdales (Reino Unido).
Rusia se opuso desde el primer momento a este despliegue por entender que significaba una amenaza, ya que permitiría espiar sus movimientos, y propuso sustituirlo por una instalación radar en Gaba (Azerbaiyán) que los norteamericanos rechazaron.
El coste es otro de los problemas del escudo europeo antimisiles, especialmente en estos momentos de crisis económica. Solo la construcción de los emplazamientos en Polonia y Chequia suponen 1.000 millones de dólares, pero el coste total del sistema, -incluido desarrollo, pruebas y adquisición- superaría los 4.000 millones de dólares hasta 2015.
La realidad es que mientras Bush defendía con fuerza el escudo antimisiles, Obama es más escéptico. Preocupado por Irak y Afganistán, necesita mejorar las relaciones con Rusia que, además, podría influir en Irán para que abandone el programa de armas nucleares.
Alberto Pérez Moreno, Coronel de Infantería, Diplomado de Estado Mayor (retirado). Diplomado de la Naval Postgraduate School de Monterrey (EEUU), Agregado de Defensa en Irak y Pakistán (1984-1988) y Miembro del Instituto de Estudios Estratégicos (1992-1998).