es General de División (R) y actualmente dirige el Área Editorial del Grupo ATENEA
QUEMAR EL CORÁN
De ser cierta, resulta notablemente sorprendente la decisión del general John R. Allen, comandante de ISAF, de ordenar que todos los soldados destacados en Afganistán hagan un curso para aprender a tratar con respeto el material islámico religioso.
Al parecer, los soldados estadounidenses que quemaron coranes en la incineradora de la base de Bagram no eran conscientes de la importancia que el libro sagrado de los musulmanes tiene para los islamistas y esto es lo que realmente me ha sorprendido sobremanera, porque parece increíble que un país del nivel del norteamericano pueda mandar a sus soldados a una misión en la que, a la vez que intenta derrotar a los rebeldes talibanes, trata de ganar "el corazón y las mentes" de sus habitantes, sin haber, previamente, instruido a dichos soldados hasta en los menores detalles de cuanto resulta trascendente e incluso sagrado para los seguidores de la religión musulmana.
Cuando se realizan operaciones en un país de una cultura, y sobre todo de una sensibilidad religiosa muy distinta de la propia, es preciso que, antes del inicio de cualquier rotación de efectivos, se dedique un largo periodo a la preparación de los mismos, lo cual debe incluir, no sólo la adquisición de técnicas y tácticas precisas para las misiones a realizar en la zona de operaciones, sino cuál debe ser la actitud personal de cada soldado para no herir los sentimientos del pueblo y si es posible ganarse su amistad y confianza.
En nuestros ejércitos, los estados mayores se preocupan de que las fases de preparación de los diferentes contingentes que deben incorporarse a misiones en el exterior incluyan un profundo conocimiento de esas diferencias culturales y religiosas que es preciso no desconocer para evitar situaciones como la de la ira que ha provocado la referida quema de coranes por los soldados norteamericanos.
Aun recuerdo con agrado que, en los primeros tiempos de nuestra estancia en Bosnia, tuvimos que ordenar a los conductores de los BMR que se comieran la bolsa de comida que se les facilitaba -ya que conducían durante largas jornadas de 12 y 14 horas- en el interior de los vehículos, ya que pudimos comprobar que, de hacerlo fuera, la mayor parte de esa comida acababa en los niños, mujeres y ancianos hambrientos que se aproximaban a nuestras tropas en los descansos. Por esa especial idiosincrasia del soldado español, siempre generoso con el necesitado e incapaz de no reaccionar ante una desgracia ajena, se puede entender que, por donde hemos ido pasando, se recuerda con afecto a las tropas de España, a pesar de que no siempre las operaciones que se lleven a efecto sean bien aceptadas por la población autóctona. Y no es sólo cosa de estos tiempos. En una parte de Dinamarca aún se recuerda con cariño la gallarda y amable actitud que tuvo con la población civil danesa la División del Norte del Marqués de la Romana, a la que Napoleón había alejado de España para facilitar su invasión, meses antes de nuestra Guerra de la Independencia.
No entiendo por que hay que respetar tanto a los musulmanes cuando ellos no respetan nada, empezand por otros musulmanes.
Para Daniel González, le recuerdo que lso españoles llevaron la civilización y el progreso a un continente aisalado y atrasado. En el caso de los aztecas, su sociedad consisitía en un sistema socialista termítico baso en el terro más abyecto y sanguinario que además dependía del consumo de carne humana como fuente de proteínas. En cuanto a los famosos códices, es cierto que tras la conquista se mandó quemar alguno de los pocos que quedaban, pero eso fué porque remanentes del sistema político anterior mantenían su reino del terror mediante rituales clandestinos de antopofagia apoyándose en esso códices. No olvidemos que si se conserva alguno es porque los españoles se ocuparon de ello, mientras que los nativos no los apreciban demasiado y de h echo, para cuando llegaron los españoles uno de los caciques aztecas había ordenado destruirlos todos, avergonzado pro la historia de su pueblo. Hay que enterarse un poquito antes de escribir. Resulta que tidavía quedamos algunos que sabemos leer y nos molestamos en investigar en vez de aceptar como loros la primera sandez que se le ocurre aun ignorante.
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Jorge Ortega
28/02/2012 11:45:57
Daniel gonzález tiene razón, pero mi blog se refería a las actuaciones de las tropas españolas desde el inicio, en 1988, de las operaciones en el exterior. Incluí el comentario del Marqués de la Romana como una curiosidad histórica. En todo caso, coincido con que en América no todo se hizo bien. Pero, incluso allí, en la mayoría de los casos, no pueden achacarse las actuaciones incorrectas al Ejército Español como tal. Los conquistadores, en muchos casos, actuaban de una forma muy autónoma y no como una parte de los ejércitos de España. Con todo, eran españoles. En efecto no fuimos muy ejemplares. Pero espero que reconozca que, desde el 88, no hemos tenido ni una sola reclamación de la actitud de nuestra gente. Gracias por su comentario.
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daniel gonzalez
28/02/2012 1:41:00
"se puede entender que, por donde hemos ido pasando, se recuerda con afecto a las tropas de España, a pesar de que no siempre las operaciones que se lleven a efecto sean bien aceptadas por la población autóctona".
No estoy muy de acuerdo con este comentario. En los paises latinoamericanos se recuerda de manera similar la quema de los codices mayas y aztecas por parte de las tropas y las ordenes religiosas españolas, especialmente en Mexico y en Peru tenemos ejemplos de destuccion cultural por parte de España y si bien el hecho realizado por los americanes es de una lamentable ignorancia y falta de sensiblidad, se queda corto con respecto a la destruccion cultural de la conquista española
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JOAN
27/02/2012 20:21:19
USA es una gran potencia, pero el nivel cultural de muchísimos de sus ciudadanos queda reducido a su propio ombligo. Aún hoy se confunde lo español con lo Sudamericano. La tropa y parte de sus mandos "sufre" del mismo mal. Y aunque son una nación que respeta la libertad religiosa, no ven más allá de su supremacía. Así pues no es de extrañar que ocurran cosas como esta. Esta es una guerra de religión, al menos para una parte, aquella que tiene como meta final la implantación del califato musulmán en todos los países. Pero como se explica esto a quienes ni, posiblemente, sepan lo que es y significa el Corán para los musulmanes?. Los mandos americanos deben empezar a enseñar a sus tropas que tienen que combatir, si, pero que lo hacen en el medievo.Hasta que no lo asuman ya pueden decir los generales lo que quieran.