Los "problemas internos" del CNI
El Director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Alberto Saiz, compareció el pasado miércoles 20 de mayo ante la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados para informar sobre supuestas irregularidades en la utilización de los fondos públicos, a raíz de la polémica generada por las informaciones del diario El Mundo, que citó a agentes del CNI para acusar a Saiz de costear con fondos reservados viajes y mejoras en su vivienda particular.
Sin entrar a valorar las acusaciones publicadas por el citado periódico, que Saiz desmontó en su comparecencia alegando que disponía de facturas en el caso de los trabajos en su domicilio, y de una carta del director del Servicio Secreto mexicano que atestigua que su viaje a Cancún (México) se debió a una reunión con varios Servicios de Inteligencia, lo preocupante es la situación de división interna en la que se encuentra el CNI y que fue reconocida por el propio Saiz ante los parlamentarios.
Destacamos, sobre este último aspecto, los párrafos más señalados de su intervención, que se puede consultar íntegramente en este documento.
- "Tenemos un problema interno que tendremos que resolver. Esto no se resuelve por cuestiones de discrepancia, esto es una cuestión de adhesión al proyecto. Insisto, no todo el personal del centro está dispuesto a trabajar con ahínco, con esmero, con dedicación, como decía al principio, en sus cosas, pero esto, por un sistema de decantación natural, finalmente se va solventando".
- "El problema tiene repercusiones en la imagen. Sí me preocupa que el ciudadano perciba que el servicio de inteligencia español tiene problemas de funcionamiento y que tenga la sensación o que reciba señales de que no va a ser capaz de alcanzar sus objetivos o de cumplir con su misión".
- "Yo creo que no hay servicio de inteligencia que vaya a sobrevivir en un futuro inmediato si realmente no es conocido o no es valorado por los ciudadanos a los que tiene que servir".
- "No queda nada bien el centro después de esta anónima denuncia que sale en los medios de comunicación -naturalmente que no-,
como no queda nada bien la inmensa mayoría de los trabajadores que están dentro y que están muy preocupados y enfadados con estas cosas".

El Presidente del Gobierno confirma a Alberto Saiz para un segundo mandato al frente del CNI
El Consejo de Ministros ha confirmado este viernes a Alberto Saiz como director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para un segundo mandato, que, en teoría, concluiría en el año 2014. El Gobierno ha encontrado un resquicio en la Ley Reguladora del servicio secreto que, si bien fija en cinco años la duración del cargo, deja abierta la puerta a sucesivas prórrogas.
En la decisión del Gabinete ha pesado más el criterio del Ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba, que apostaba por la continuidad de Saiz, que el interés de la Ministra de Defensa, Carmen Chacón, por colocar a una mujer al frente del principal servicio de inteligencia española.
No es propósito de Atenea terciar en la polémica sobre su reelección, pero la importancia del puesto y la idoneidad de la persona sobre la que recaen importantes responsabilidades de Estado, nos anima a expresar nuestra opinión.
En primer lugar, el espíritu y la letra de la Ley Reguladora del CNI, fija en 5 años la duración del mandato de su Director, precisamente para evitar dilatadas permanencias en un puesto tan delicado.
Estas serían las condiciones desebales que debe reunir el Director de un órgano tan sensible en la Seguridad del Estado.
· Una cierta experiencia profesional en áreas como la política internacional, la seguridad, la defensa y otras, relacionados en aquella medida con las funciones que desarrolla el Centro.
· Otro aspecto no menos importante es el del apartidismo del elegido. El Estado cuenta con una amplia gama de funcionarios, diplomáticos, militares, juristas, etc., entre los que no sería difícil encontrar un candidato idóneo.
· Aunque parezca baladí, la edad también importa. Debe tener una edad tal que al acabar sus responsabilidades de Estado, o continúa a su servicio, en otro puesto, o se retira; nunca pasar a una actividad privada que resulta privilegiada por el conjunto de información que el cargo que se deja deposita en la persona que cesa.
· El género es lo de menos, en los Servicios de Inteligencia de todo el mundo, hay ejemplos de todo tipo, aunque deba reconocerse la amplia mayoría de hombres respecto a las mujeres. En todo caso es un asunto tan importante para el Estado que no es momento para políticas de igualdad sino para políticas de idoneidad.
Dicho todo lo anterior, convendría además que este puesto siempre fuese consensudo con la oposición y se aprobado por el Parlamento. La duración de su mandato hace previsible que sirva a las órdenes de gobiernos de distinto signo, y su actuación está regulada por una Ley aprobada por el Parlamento, al que debe dar cuenta de su cumplimiento.
La afinidad y la confianza política son factores a tener en cuenta pero nunca a costa de la idoneidad para el cargo. Y como la mujer del César no sólo tiene que ser honesta sino parecerlo, convendría, a la vista de los ingentes recursos económicos que maneja en concepto de "gastos reservados", tan laxo en su aplicación, que el elegido hiciera ante notario declaración de sus bienes personales y familiares, antes y después del ejercicio de sus importantes responsabilidades de Estado.