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Irán II: El milagro de la piedra

Roberto Soravilla, Vicepresidente de la Asociación Atlántica Española

   viernes, 26 de junio de 2009

En palabras del Guía Supremo, Alí Jamenei, el resultado de las elecciones puede atribuirse a "la mano milagrosa de Dios". Podría ser otro el milagro, si atendemos a las recientes declaraciones del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Hassan Ghashghavi, a la cadena norteamericana de televisión CNN. "No estamos dispuestos a permitir-dijo- que esta gema (refiriéndose al resultado electoral) se convierta en una piedra vulgar".

Y en verdad que el milagro se ha producido. Las elecciones del pasado 12 de junio están siendo la piedra de toque del régimen islámico iraní.

Es posible que el actual Presidente Ahmadineyad haya ganado estas elecciones (¿por qué margen?), pero su más que dudosa victoria tampoco avalaría unas credenciales democráticas. Las críticas, las dudas o las peticiones de anulación o de recuento al menos, de las elecciones iraníes, no deben tomarse como un ataque a los procedimientos democráticos o la respuesta airada a un resultado poco satisfactorio para Occidente, parecido al de aquellas tristes elecciones de Argelia que tanto dolor han acarreado.

En Irán, las elecciones están viciadas de raíz por la mismísima selección oficial de candidatos ortodoxos y por el carácter sesgado de los organismos encargados de controlarlas: un Ministerio del Interior dominado hasta el cuarto nivel burocrático por los ahmanineyadistas, una Guardia Revolucionaria de la que procede Ahmadineyad, y a la que ha venido favoreciendo, y un Consejo de Guardianes, encargado de validar los resultados, cuyo presupuesto ha sido multiplicado por quince por ese mismo candidato.

Deslizamiento del voto

En los días previos a los comicios, la web norteamericana FiveThirtyEight, hizo una proyección de voto para el actual Presidente de entre el 40 al 55%, lo que haría poco probable el resultado oficial del 63%. Pero dentro de Irán, dos días antes de la jornada electoral, Mir Hussein Musavi contaba con un apoyo del 44%, frente al 38% de Ahmadineyad, según las encuestas.

Es cierto que en Irán el voto puede desplazarse con cierta facilidad debido a la ausencia de partidos, propiamente dichos. Los techos y los suelos se mueven con los candidatos y las preferencias vienen marcadas por sus personalidades respectivas. Esta circunstancia propicia que el electorado iraní sea muy receptivo a las campañas electorales y en la de dos meses que autorizaron a Musavi se vio cómo la intención de voto, especialmente de los jóvenes y de las clases medias, se iba desplazando en su favor.

Dejando al margen a los otros dos candidatos, Karrubi y Rezaei, la opción que se ofrecía al electorado iraní era la de apoyar el desastre doméstico de Ahmadineyad, con alta inflación y desempleo, tensado por una política exterior de confrontación, basada en el falso orgullo patriótico, o votar por las promesas de mejoras para los ciudadanos de un Musavi partidario de practicar, desde posiciones pragmáticas, una acción externa menos agresiva.

Con una participación baja, el triunfo de Ahmadineyad no hubiera sido una sorpresa. Pero obtuvo un incremento de voto del 113% respecto a sus propios resultados de 2005. Cuesta creer que consiguiera aumentar en 13 millones de votos los resultados de entonces, si tomamos en consideración que el voto rural no es conservador en principio, sino que es marcadamente fiel a sus orígenes tribales y étnicos. De ahí que sorprendiera que un azerí, como Musavi, no consiguiera más del 42% del voto de su provincia de Azerbaiyán, cuando su oponente alcanzaba el 57%.

Muertos que votan

El abultadísimo resultado de Ahmadineyad, supondría, según el estudio recién publicado de la Chatham House (*), que habría conseguido el voto conservador en su totalidad y todo el voto de centro al que habría sumado un 44% del voto reformista. Lo que resulta difícil de aceptar, dadas las diferencias de discurso de los tres grupos y las encuestas durante la campaña. Mientras que por el contrario, una participación alta, del 85% como la que hubo, debía haber favorecido a las propuestas reformistas.

Sin duda, el procedimiento electoral iraní induce a la confusión. No es necesario estar censado en una circunscripción para poder ejercer el derecho. Con cada proceso electoral "resucitan" muertos y suceden cosas como que en 170 circunscripciones, los resultados de las urnas superaron al número de censados. Estos resultados por encima del 100% se deben, fundamentalmente, al traslado físico del voto de una provincia a otra. A pesar de lo cual, el resultado no deja de ser muy dudoso en 30 provincias de gran extensión, sin grandes núcleos urbanos y con escasa movilidad, como la provincia de Yazd.

Según la ley electoral, cada votante puede depositar su papeleta donde guste, siempre que acuda proveído de su shenasnameh, que es un documento de identidad en forma de cartera, que contiene desde la partida de nacimiento a los certificados de matrimonio y divorcio, en su caso.

40 millones de votos en dos horas

Resulta revelador que por primera vez, en estas elecciones, el escrutinio se hiciera de modo centralizado por el Ministerio del Interior, que anunció la victoria de Ahmadineyad con tan solo un 5% del recuento. A las dos horas del cierre de los colegios, dio los resultados definitivos, si bien, una hora antes el diario pro-Ahmadineyad, "Kayhan", ya le otorgaba la victoria con un porcentaje del 65%.

Varias preguntas parecen obligadas a estas alturas:

- ¿Cómo pudo el Ministerio del Interior escrutar en tan poco tiempo más de 40 millones de votos de un país extenso con comunicaciones no muy eficientes?
- ¿Cómo un periódico puede publicar la victoria de un candidato con un porcentaje tan aproximado, una hora más tarde de haber finalizado las votaciones?
- ¿Se recontaron los votos o había un resultado preestablecido?
- ¿Cómo es posible que a lo largo del recuento, de principio a fin, los porcentajes de los candidatos permanecieran invariables?

Salvo el ganador, ningún candidato ha aceptado los resultados. El principal opositor, Mir Hussein Musavi, sometido casi a un arresto domiciliario e incluso amenazado de muerte por la mujer del propio Ministro de Justicia, sigue rechazándolos a través de su esposa, la decana de Derecho Zahra Rahnavard, y anima a continuar con manifestaciones pacíficas.

El clérigo Mahdi Karrubi ha declarado: "No acepto el resultado y, en consecuencia, considero ilegítimo el nuevo gobierno". Por su parte, el otro candidato, Mohsen Rezaei, antiguo mando de la Guardia Revolucionaria, tampoco los reconoce, aunque ha retirado sus reclamaciones por responsabilidad ante "la delicada seguridad y la situación política del país".

A pesar del reconocimiento público del resultado electoral por el Guía Supremo, Alí Jamenei, un conservador como el presidente del Parlamento (Majlis), Alí Larijani, próximo a él, aunque antagónico de Ahmadineyad, ha declarado que "la percepción de los resultados por la mayoría de la población difiere de la percepción oficial".

Fractura política y social

Al mismo tiempo, 24 de sus "parlamentarios" han solicitado la comparecencia del Ministro del Interior para que informe sobre el recuento, los resultados y la represión brutal que se está ejerciendo, si bien, tanto la Guardia Revolucionaria, como su hipertrofiado apéndice de las milicias voluntarias basij (en farsi, movilizados), responden directamente al Guía Supremo.

La posición de éste ha quedado sumamente comprometida con su respaldo a Ahmadineyad, pues pone en entredicho su misión de arbitraje, lo que su opositor Rafsanjani podría aprovechar desde su puesto. La fractura de la elite política es tan evidente como la fractura social y el debilitamiento del régimen.

La pregunta que sobrevuela las cancillerías es si la firme actitud de Jamenei, vinculándose al discutido triunfo de Ahmadineyad, no será una suerte de golpe interno, que hasta cierto punto "pseudo-seculariza" el sistema, al orillar la influencia de los clérigos y reforzar la presencia del elemento paramilitar.

El "milagro" de Jamenei se ha producido. La gema de Ghashghavi se ha trasmutado en piedra de toque y ésta en piedra de molino difícil de deglutir para cualquier observador neutral.

El peligro radica en que a pesar de todo, los centrifugadores no cesan de enriquecer uranio.

(*) Chatham House and The Institute of Iranian Studies, University of St. Andrews.
"Preliminary Analysis of the Voting Figures in Iran's 2009 Presidential Election"
Editor: Professor Ali Ansari
Research and Analysis: Daniel Berman and Thomas Rintoul.
21 June 2009.

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