Procedente de la Guardia Nacional de Chipre y habiendo trabajado muchos años en el servicio público, el general Costas Papacostas es el actual ministro de Defensa de la República de Chipre, un país que cuenta con un pequeño ejército, y que se encuentra invadido desde el año 1974, en que una intervención militar turca ocupó ilegalmente el 37% de esta pequeña isla de apenas 9.200 kilómetros cuadrados. Ahora, tras haber pasado años en la vida política, tiene claro, como responsable de la seguridad y la defensa de su nación, cuál es el primer objetivo en su agenda: resolver el contencioso con Turquía y, así, poner fin a la ocupación mediante el diálogo intercomunal que con tanto ahínco defiende.
Ricardo Angoso: ¿Cuáles son las líneas maestras de la política de seguridad y defensa que tiene Chipre?
Costas Papacostas: La política de defensa de Chipre tiene mucho que ver con las condiciones catastróficas creadas por la invasión y posterior ocupación turca de la isla en el año 1974; una situación que provocó la amputación del 37% de nuestro territorio y que en estos momentos continúa. Cada país, según defendemos nosotros y también las Naciones Unidas, tiene el derecho a organizar su defensa y Chipre la establece a partir de este acontecimiento dramático al que me he referido antes, es decir, la ocupación de nuestra isla por Turquía. Esa es mi respuesta a la cuestión que me planteaba.
R.A.: ¿Puede definirme de una forma genérica cómo se organiza y cuál es la estructura de sus Fuerzas Armadas?
C.P.: Nosotros tenemos una Guardia Nacional, que se puede considerar un pequeño ejército y que tiene 15.000 hombres dispuestos a defender a su país. Tenemos vehículos armados, tanques, artillería, sistemas de misiles contra aviones y otros equipamientos militares al uso de los que se utilizan en otros países. Lamentablemente, donde estamos más carentes de equipos y menos fuertes es en el área de la defensa naval y aérea.
Nuestra capacidad de defensa de la isla se basa, sobre todo, en los reservistas, que son unos 70.000; ellos constituyen nuestra fuerza principal y ya están armados y preparados para entrar en acción en cualquier momento que la situación lo requiera. No obstante, quiero decirle que nuestras fuerzas son más defensivas que ofensivas, pues no tenemos intenciones agresivas y no creemos que el actual contencioso que tenemos con Turquía en estos momentos se vaya a resolver por la fuerza, sino pacíficamente y utilizando el diálogo. Pero estamos obligados a proteger nuestros territorios por si, llegado el caso que no deseamos, Turquía decide abrir la puerta a la casa de locos que significa la guerra. Si eso ocurriera, que desde luego no lo deseamos, le aseguro que estamos dispuestos a combatir hasta con la última gota de sangre de nuestros hombres. Tenemos conciencia de la realidad y sabemos que Turquía tiene un potencial inmenso, no sólo en la isla de Chipre, sino a apenas unas millas de nuestras costas. Pero ya le he dicho que nuestro objetivo principal es resolver el problema de la ocupación de la isla pacíficamente y que las dos comunidades, grecochipriotas y turcochipriotas, puedan vivir juntos y en paz en su patria, en su verdadero país, que es Chipre. Turquía, además, ha cometido graves errores, como la colonización de la tierra ocupada. Las principales víctimas de esta demencial política han sido los turcochipriotas, que han visto cómo se dañaba su identidad como pueblo y que han pasado de ser un colectivo de 150.000 personas a apenas 85.000. Y así. los colonos que fueron traídos por los turcos son la mayoría y tienen la palabra en lugar de los turcochipriotas, que también son víctimas de esta situación. Esta es, en resumidas cuentas, la tragedia que se perpetró contra el pueblo de este país. Primero contra los grecochipriotas y después contra los turcochipriotas, como le estoy explicando.
R.A.: ¿Está condicionada, en cierta medida, la política de defensa de su país por la ocupación turca?, ¿consideran, entonces, a Turquía como una amenaza?
C.P.: Las tropas de ocupación de Turquía cuentan con grandes medios y muy sofisticados para cumplir con sus tareas y se encuentran en una posición ofensiva. No olvidemos que tienen más de 43.000 soldados y están preparados para la acción en cualquier momento; cuentan con los mejores pertrechos y tanques que, todo hay que decirlo, son norteamericanos, y se trata de tecnología de última generación. También cuentan con transportes militares modernos, radares y un sinfín de medios militares que están a la altura de cualquier ejército europeo. Luego está la aviación, bien preparada y organizada, al igual que sus fuerzas navales. Nosotros no podemos competir con esos medios. Otro aspecto que quiero reseñar es que, aparte de estas fuerzas de ocupación presentes en el territorio, Turquía se encuentra a apenas cuarenta millas navales y puede poner sus fuerzas en nuestro territorio en horas. En veinticuatro horas, si hubiera combates, Turquía podría añadir al contingente ya establecido en la isla, fuerzas adicionales terrestres. Nosotros, como ya expliqué, estamos en una posición defensiva y examinamos lo que ocurre en nuestra línea frente a las fuerzas de ocupación. En este sentido, quiero subrayar el importante papel que cumplen las fuerzas de las Naciones Unidas presentes en Chipre y que se encuentran entre las dos fuerzas, en la zona de seguridad creada tras la ocupación turca de una parte de la isla. Agradecemos a los países que ofrecen estos soldados porque esa fuerza de las Naciones Unidas garantiza la actual situación que, sin ser la deseable, evita llegar a mayores.
R.A.: Siendo una de las islas más militarizadas del mundo, ¿no es una paradoja que Chipre sea un país neutral y no pertenezca a la OTAN, como la mayor parte de los miembros de la Unión Europea (UE)?
C.P.: Cuando se estableció la República de Chipre en los años sesenta, estábamos bajo los acuerdos de Londres y Zurich que fijaban las condiciones en que se creaba el país y establecía los criterios para nuestra seguridad y la convivencia entre turcochipriotas y grecochipriotas. En aquellos momentos consideramos, y así lo hicimos, que donde mejor estaba nuestro país era en el Movimiento de los No Alineados, una decisión que por cierto incluso fue apoyada por la administración de los Estados Unidos de entonces, que lideraba el luego asesinado presidente Kennedy. Esta fuerza de los No Alineados, no lo olvidemos, era muy importante en aquellos momentos, tal como yo mismo conocí. Nosotros no hemos entrado en la OTAN, es cierto, pero tenemos unas excelentes relaciones y muy amistosas con la mayoría de los estados de esa organización militar, incluso durante los tiempos de la Guerra Fría y cuando existía la fuerza contraria, el Pacto de Varsovia, que englobaba a todos los países socialistas y a la Unión Soviética. Pero nuestra apuesta, como pequeño país que éramos, era mantener buenas relaciones con todos los países del mundo sin diferenciar el campo ideológico al que pertenecieran. La entrada en la OTAN hubiera supuesto nuestra confrontación, casi segura, con el Pacto de Varsovia; por eso considero que mantenernos al margen y pertenecer a los No Alineados fue una decisión sabia en su momento.
Ahora, sin embargo, con nuestra pertenencia a la UE estos hechos son ya pasado y vivimos una nueva era dentro de esta organización. Nos sentimos europeos y participamos en todas las instituciones y órganos de la UE, también en lo que es su política de seguridad y defensa común. No somos el único país de la UE que no pertenece a la OTAN, pues 22 de los 27 países pertenecen a esta organización militar y 5, entre ellos Chipre, no están dentro. Pese a todo, Chipre desearía, en algún momento, ser miembro de la Asociación para la Paz de la OTAN, junto a otros países que no son miembros de esta estructura militar. Chipre es miembro de la UE y ello no constituye una obligación para que inmediatamente ingresemos en la OTAN. No estamos obligados.
Luego, en los últimos tiempos, hemos recibido en algunas ocasiones la acusación de que somos un obstáculo para que la OTAN se complemente con la UE, lo cual es una mentira. Turquía es el problema para que la OTAN y la UE se complementen. El problema es que Turquía ha impuesto en once ocasiones el veto en organismos internacionales acerca de nuestra presencia en diversos foros, simplemente por el hecho de que Ankara se niega a reconocer como estado a la República de Chipre. Nos veta en la OTAN y en numerosos foros, esa es la realidad. Este es el verdadero problema: Turquía nos niega la legitimidad internacional. La propaganda turca sigue negando estos hechos y sigue responsabilizándonos de todos los males, como la falta de interacción entre la OTAN y la UE. ¡Pero las cosas no así!, y Turquía las tergiversa, simplemente miente.
No obstante, quiero señalar que nuestro objetivo ahora es conseguir que las conversaciones intercomunales, entre los dos pueblos que viven en Chipre, avancen y se consiga rápidamente una solución al problema que padecemos desde el año 1974, en que Turquía ocupó ilegalmente la isla. Siendo ese nuestro principal desafío en estos momentos, es evidente que no queremos elevar la tensión con Turquía y que anhelamos que, en el futuro, las relaciones entre ambos países se desarrollen con normalidad, como entre dos estados legítimos y con aspiraciones pacíficas.