La reciente noticia sobre la colaboración entre ETA y las FARC para atentar contra el presidente Santos el pasado día 7 de agosto durante su investidura, es otro episodio más que parece venir a confirmar esta cooperación.
Según investigaciones de la judicatura española - confirmadas en parte con los miles de documentos encontrados en el ordenador del líder de las FARC "Raúl Reyes" en marzo de 2008-, el inicio de esta presunta ayuda mutua comienza a principios de los años ochenta del siglo pasado. En estos iniciales contactos, incrementados a partir de 1999, desarrollaron conjuntamente proyectiles y los etarras pudieron entrenar en territorio colombiano.
Al parecer, en 2000, miembros de las FARC, con el apoyo de ETA, entraron en España con la intención de atentar contra el entonces presidente Andrés Pastrana y la embajadora en España, Noemí Sanín Posada.
En el verano de 2002, el juez Baltasar Garzón, de la Audiencia Nacional, afirmaba que, según datos procedentes del análisis de documentos incautados a ETA por la Policía, esta banda criminal mantenía contactos fluidos con diversas organizaciones guerrilleras de Iberoamérica, entre las que se encontraban las FARC colombianas.
En 2003, ETA declaraba su compromiso a proporcionar objetivos a la guerrilla colombiana en España, como compensación por el aprendizaje del manejo de granadas.
Según parece, estos intercambios de conocimientos y adiestramiento continuaron hasta 2007. Uno de los intereses prioritarios de las FARC era instruirse en terrorismo urbano, algo en lo que ETA podía ofrecerles importantes aportaciones. Igualmente, los terroristas españoles enseñaron el uso del explosivo C-4, de sus granadas "Jotake-Handia" y el modo de iniciar la detonación de las cargas mediante teléfonos móviles. A cambio, los etarras aprendían de sus profesores colombianos a emplear misiles tierra-aire.
En noviembre de 2008, la propia ETA reconocía esta cooperación criminal, especificando que, a cambio de la posibilidad de ser ocultados por las FARC, ETA aportaba su experiencia en campos tan diversos como la construcción de zulos.
A primeros de marzo de este año, otro juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, dictaba auto de procesamiento contra seis presuntos miembros de ETA y de siete de las FARC por su supuesta colaboración para cometer atentados en España contra las más altas personalidades de Colombia.
Hace apenas un mes, el coronel jefe de la Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia de Colombia, con más de veinte años de experiencia operativa antiterrorista, en una entrevista declaraba que estaban probadas las relaciones FARC-ETA desde hace años. Llegando a afirmar que, según informes de EUROPOL, además de la conexión ideológica y de intercambio de conocimientos, existe una relación económica, estando ambos grupos involucrados en el narcotráfico. En esta línea, un ex miembro de las FARC atestiguaba recientemente que ETA ayuda a los colombianos a introducir droga en España, principalmente cocaína, recibiendo a cambio parte de los beneficios de su venta.
Todavía quedan muchas lagunas, y sobre todo la confirmación oficial de esta presunta colaboración, pero parece que las dudas se van disipando con gran celeridad.
*Pedro Baños Bajo es Teniente Coronel de Infantería
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