El espionaje en el ciberespacio es un nuevo reto al que se deben enfrentar los departamentos de Defensa y Seguridad, que en los últimos tiempos han aumentado los presupuestos dedicados a la protección de las redes de informática. El robo de los diseños del avión F-35 es el último caso conocido de una amenaza que ha vivido un progresivo aumento en los últimos años, en los que el acceso de Internet ha crecido en progresión geométrica.
No es casual que desde Estados Unidos se apunte a China como el origen del ataque cibernético a las redes de los fabricantes del F-35, la piedra angular del programa "Joint Strike Fighter", el proyecto más costoso del Pentágono para desarrollar un avión de combate.
En el mes de junio del año 2007 un 'ciberataque' obligó a desconectar 1.500 ordenadores del Departamento de Defensa de EEUU y se confirmó que fue vulnerado uno de los sistemas de correo electrónico del Pentágono. Dos meses más tarde el Departamento de Defensa, según informó el Financial Times, señaló que el rastreo del ataque conducía inequívocamente al Ejército Popular de Liberación, es decir, a las Fuerzas Armadas chinas. Además aseguró que China prueba las redes del Pentágono al menos cien veces diarias.
China en el punto de mira
El Gobierno chino negó los hechos a través de la portavoz de su ministerio de Asuntos Exteriores, Jiang Yu, que declaró que su país luchaba con firmeza contra los 'hackers' y calificó las imputaciones como "salvajes". "Las acusaciones no tienen ninguna base y reflejan una mentalidad de ´Guerra Fría´", añadió.
Sin embargo, lo cierto es el creciente presupuesto militar que China destina a desarrollar la tecnología sigue despertando dudas. Hace apenas dos semanas, Jiang Yu tuvo que salir al paso de las informaciones del "The Wall Street Journal", que publicó que China y Rusia tienen acceso a las redes informáticas que controlan el suministro de electricidad y agua potable, por lo que Pekín y Moscú podrían alterar las infraestructuras estadounidenses en caso de un conflicto armado.
Por eso en Estados Unidos las miradas se han centrado de nuevo en el gigante asiático tras confirmar el espionaje que ha sufrido el programa "Joint Strike Fighter". Por su parte, China continúa negando su implicación y ha respondido, de nuevo a través de Jiang Yu, a las voces que le acusan de estar detrás del robo de los documentos del F-35."La piratería informática es un problema global y China es una víctima frecuente de ella", concluyó la portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores chino
Las palabras de Yu deben alertar a todos los departamentos de Defensa, de manera que, si se trata de "un problema global", cualquier país podrá ser objetivo de este tipo de ataques.