Tras la exitosa primera vuelta de las elecciones presidenciales en Guinea Conakry el esperanzador proceso de recuperación del poder por los civiles tras cincuenta y dos años de dictaduras, desde su independencia de Francia en 1958, parece bloquearse. Inicialmente prevista la segunda vuelta para el 18 de julio, el día 9 la Comisión Electoral anunciaba su retraso "sine die" y ello tras la amenaza de dimisión presentada por el presidente actual, General Sékouba Konaté.
El 27 de junio se había celebrado una primera vuelta en la que 4,2 millones de guineanos habían participado masivamente para elegir presidente entre 24 candidatos civiles. Como se recordará el Capitán Moussa Dadis Camara había tomado el poder tras el fallecimiento por enfermedad del presidente Lansana Conté el 23 de diciembre de 2008, y un año después, en diciembre de 2009, este sufría un atentado y era reemplazado a la cabeza del Estado por el General Konaté.
Camara había reprimido con dureza una manifestación el 28 de septiembre de 2009 en la que se pedía el traspaso del poder a los civiles; más de 150 muertos en las calles contribuyeron a enturbiar la situación y en dos meses era sustituido por el presidente actual y se exiliaba en Burkina Faso.
Ahora estaba previsto que si ninguno de los candidatos alcanzaba la mayoría absoluta se iría a la segunda vuelta el 18 de julio. Las incógnitas se abren de nuevo en un país que ha estado al borde de la guerra civil en 2009 y donde la Unión Europea y los EEUU han apostado con 30 millones de euros por un proceso que lleve hacia la democracia. La etnia mayoritaria entre los 10 millones de habitantes del país es la peul, con un 35 por ciento y a la que pertenece uno de los ahora favoritos, Cellou Dalien Diallo, pero esta es tradicionalmente apartada del poder por la interacción de otras como los mandingas, dominantes en las Fuerzas Armadas y a la que pertenece Konaté, o los susus, bien introducidos en la Administración y a la que pertenecía el fallecido Presidente Lansana Conté.
Guinea Conakry es el primer productor mundial de bauxita, básico para la elaboración del aluminio, y varios acuerdos firmados con compañías mineras en los últimos años por un montante de 40.000 millones de dólares presentan un prometedor futuro dedicado a la explotación, hasta ahora marginada en beneficio de la bauxita, de mineral de hierro. Ello incrementará aún más el peso de la minería en la economía nacional -el 16 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)- y cabe recordar que también produce oro y diamantes. Rodeado de países vulnerables como Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil o Guinea Bissau, compartiendo con este último el papel de conducto de la droga sudamericana que penetra en el Sahel y en el Sáhara rumbo a los mercados europeos, y traumatizado como el resto del continente por los atentados masivos del 11 de julio en Uganda -al menos 64 muertos producidos por dos grandes ataques con bomba contra grupos de personas que disfrutaban de la final del Mundial de Fútbol entre España y Holanda- Guinea Conakry debe de recuperar la normalidad y para ello es hoy más precisa que nunca la atención y el amparo exterior.
* Carlos Echeverría es Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid
Profesor de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED
Otros artículos del autor
El osado yihadismo somalí
¿Qué posición para Egipto en el tablero regional?
¿Novedades en el Sáhara Occidental?
La creciente visibilidad de Libia
Movimientos autonomistas en el Magreb
Francia en África: la recuperación del protagonismo
Contradicciones marroquíes
Longevos liderazgos y "dinastias republicanas" en África
Marruecos y el Sáhara Occidental: perdura el statu quo
La amenaza transfronteriza del Ejército de Resistencia del Señor (LRA)
¿Desradicalización yihadista en el Magreb?: los límites del modelo libio
Irregularidades electorales en Sudán
Despliegue táctico del terrorismo yihadista salafista hoy
La creciente visibilidad de Níger en el Sahel
Irán gana terreno en el gran Oriente Medio
Matanzas recurrentes en Nigeria
Presos y dinero por vidas de occidentales
Nuevo ataque yihadista en la India
Gran ofensiva contra los Talibán y Al Qaida en Afganistán
La piratería perdura en Somalia
El terrorismo yihadista más próximo
Lecciones inmediatas del atentado frustrado de Navidad
El terrorismo yihadista golpea a la Federación Rusa
Amenaza terrorista en Mauritania
¿Hacia dónde va Irak?
Los peligros de la escasa visibilidad del terrorismo yihadista
¿Es inevitable el auge del radicalismo en Oriente Próximo?
La responsabilidad de España en Líbano
El Yihad urbano se consolida como método terrorista
Guinea Conakry: ¿Crisis cerrada?
La comunidad internacional y Somalia
Al-Qaida a los ocho años del 11-S