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Algunas precisiones sobre el Museo del Ejército

Luis Fernando Núñez Martínez

   jueves, 08 de julio de 2010

Durante mis más de cinco años como director del Museo del Ejército he tenido que leer muchas noticias, cartas a directores de diferentes periódicos, sueltos, comentarios y diversas consideraciones sobre muchas de las facetas relacionadas con el traslado del Museo, la forma en que se había gestado el proyecto, el destino que se iba a dar o que no se iba a dar a sus fondos, lo que se iba a exponer y lo que no, el tratamiento que el Ejército iba a dar a su historia, las presiones ejercidas por las autoridades políticas, incluso la legalidad o ilegalidad del traslado.

Todas ellas han sido leídas y consideradas con atención siempre bajo el punto de vista de que detrás de todas ellas, incluso las más acerbas, existían buenos fines cuales son el interés por preservar el magnífico conjunto de colecciones que atesora el Museo tratando de que no se dispersaran, mutilaran ni deterioraran y conseguir que el resultado final de tan discutida decisión como fue el traslado del Museo resultase en un beneficio para el patrimonio cultural español.

Beneficio que conviene recordar que tenía dos vertientes: de un lado ampliar los espacios destinados al Museo del Prado y del otro dotar al Museo del Ejército de unas instalaciones que hasta el momento eran insuficientes para presentar, preservar y conservar adecuadamente sus colecciones. Esta última faceta escapa a muchos de los que sostienen la idea de mantenerlo en su antiguo emplazamiento de la calle Méndez Núñez de Madrid que prefieren la nostálgica visión de un numeroso conjunto de colecciones y fondos gratos a la contemplación pero difíciles de estudio y de los que tan solo los estudiosos con profundos conocimientos técnicos sobre materias muy concretas podían extraer conclusiones y enseñanzas.

La escasa política informativa seguida por las autoridades correspondientes del Ministerio de Defensa en lo que se refiere al traslado y desarrollo de los trabajos en ambas sedes, ha dado pie a que en muchas ocasiones los entusiastas del Museo hayan recurrido a las publicaciones oficiales para tratar de deducir de ellas alguna de las actividades relacionadas con él y la redacción de alguna de estas disposiciones, unas veces equívoca y otras equivocada, ha dado pie a más de algún gracioso, aunque triste, episodio como la acusación de la dispersión de las colecciones.

Así mismo se ha especulado desde diferentes puntos de vista sobre lo que se va a exponer y lo que no, el mensaje que se va a transmitir y las intervenciones de "los políticos" en el discurso expositivo, dando la impresión de que el proyecto ha sido objeto de pasteleo en el que el Ejército ha debido sufrir todo tipo de injerencias (algún intento sí que ha habido) prestándose a lo que el director o subdirector general de turno, o lo que cualquier miembro de cualquier partido político pudiese opinar sobre determinados temas. O se ha acusado a los responsables del Museo, entre los que me coloco el primero, de que no se había presentado adecuadamente la Historia obviando, evitando o "retocando" determinados pasajes en uno u otro sentido. ¡Todo ello sin saber que se ha tratado con el máximo rigor y respeto toda la historia del Ejército!
Y lo que es peor aún: sin que nadie se haya molestado en saberlo ni en enterarse de primera mano. A título de ejemplo y sobre la polémica desatada recientemente sobre la representación de la División Azul en la exposición permanente solo diré que hablando sin saber se cometen grandes errores y este ha sido uno de ellos.

Caso aparte es el tratamiento del edificio, pues aquí también ha habido de todo tanto de especulación como de opinión y, a veces, desinformación. Con independencia de los gustos y opiniones sobre la estética del nuevo edificio construido a los pies del Alcázar sin rebasar los volúmenes anteriores a la nueva obra, se ha especulado sobre la falta de acondicionamiento de los almacenes, la falta de respeto al Alcázar y la destrucción de elementos históricos como el conocido con el nombre de "despacho del Coronel Moscardó".

Desde el comienzo del proyecto expositivo se dio un tratamiento diferente a este espacio tanto por lo que representaba en sí como por el hecho de ser el único vestigio conservado de una de las acciones militares de la primera parte del siglo XX que tuvo gran importancia tanto a nivel nacional por las circunstancias que confluyeron en la batalla, como a nivel internacional por la resonancia de un hecho de armas de características inusitadas.

Tras una serie de consultas se decidió presentar el despacho en las mismas condiciones que se había presentado desde los años cincuenta hasta que el Alcázar cerró sus puertas para su remodelación. Se iniciaron los trabajos que avanzaron regurlarmente hasta que se paralizaron debido al interés que sobre este espacio mostraron las autoridades de Defensa.

Durante los tres últimos años las contadas y justificadas visitas que ha tenido el Museo se ceñían fundamentalmente al edificio de nueva planta y al pasar al Alcázar tan solo se mostraban el patio y la fachada norte, pues el resto era zona de trabajo debido a que se estaba montando la exposición permanente y no era recomendable la visita tanto por el riesgo de accidente como por la interrupción que ello podía suponer para los trabajos.

Tan solo con muy escasas autoridades se ha hecho alguna excepción y se ha visitado alguna de las salas que estaba en proceso de montaje o ya finalizada. Más raras han sido las excepciones que han tenido acceso al despacho de Moscardó y lo que han podido ver ha sido las paredes, suelo y techo consolidados para evitar su deterioro y los muebles recogidos y protegidos con esa misma finalidad.

Ha habido diferentes intentos de hacer desaparecer el despacho, pero siempre se han atendido los razonamientos que desde el Museo, el Instituto de Historia y Cultura Militar y el propio Jefe de Estado Mayor del Ejército se han hecho. Sería una gran pérdida deshacer o desvirtuar este espacio histórico.

En cuanto al tratamiento de los fondos, considero necesario también resaltar dos aspectos, el transporte y su conservación. Del transporte señalo que se hizo un pliego de prescripciones técnicas que ha servido de base para traslados posteriores de otros museos, que se publicó un concurso para su adjudicación, tal y como señala la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas y que la adjudicación se hizo pública en su momento. La empresa adjudicataria, especializada en el transporte de obras de arte, desarrolló el trabajo durante un año y medio, prorrogándose de común acuerdo entre ambas partes, empresa y administración, el plazo de ejecución al considerar que el cálculo de tiempos había sido excesivamente exigente y que otros factores ajenos al traslado pero influyentes en él habían impedido una mayor rapidez en la ejecución. El traslado concluyó oportunamente y, salvo un pequeño número de fondos que por diversas razones permanecen aún en el almacén del Museo en Madrid, todos los demás están felizmente incorporados a Toledo.

Respecto a la conservación de los fondos, conviene señalar que los que van a la exposición permanente y precisan de condiciones especiales de conservación por su sensibilidad a factores como luz, humedad relativa y temperatura, están colocados en vitrinas climatizadas al efecto y que la iluminación ha sido controlada y apantallados los focos de luz cuando ha sido necesario. Por descontado, los fondos conservados en los almacenes están en las mejores condiciones que se pueden pedir a día de hoy, lo que garantiza que no se van a pudrir, como alguien ha vaticinado.

Por último quiero hacer constar, para aquellos que por desconocimiento claman por el "escaso número de piezas expuestas" - que además señalan que para que los fondos estén en los almacenes deberían cederse a otros museos o instituciones y a continuación dicen que no se deben dispersar las colecciones - que la exposición está cuidadosamente seleccionada y que satisface la curiosidad del visitante permitiéndole disfrutar de una presentación adecuada, didáctica y rigurosa.

He tratado tan solo una parte de los muchos temas debatidos sin pretender agotarlos para no extenderme excesivamente. Ahora que se aproximan las fechas de su inauguración creo que gracias al esfuerzo de muchos y grandes profesionales, el Ejército se sentirá orgulloso de poder ofrecer una selección de su historia y sus colecciones al visitante y el público tendrá la oportunidad de contemplar y disfrutar del equilibrio que se ha tratado de conseguir entre el edificio y la exposición.

* Luis Fernando Núñez Martínez
General de Brigada Retirado
Director del Museo del Ejército de
febrero de 2005 a mayo de 2010

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Comentarios
Añadir comentario Total comentarios 6
Juan López Ibur
13/08/2010 19:32:06
¿Dónde demonios han escondido los pendones de batallas como la de Lepanto que había en el antiguo Museo?. Si no los quieren exponer, se los compro por 10 EUR cada uno, y con ese dinero compran los brazaletes de la SFOR para la Alianza de las Civilizaciones.
¡Vaya desastre de museo nos han dejado!. Ya sabemos un sitio que no merece la pena visitar en Toledo.
203   237
maría
30/07/2010 17:52:31
El ego de algunos llega a a unos límites...yo he podido trabajar con el Coronel Borrego y el General Núñez y ha sido un gran placer. Al sr.Sanjurjo decirle que hay un gran equipo de gente que ha sacado el Museo adelante y que se merecen todo el respeto del mundo y ya me gustaría verle a usted montando el Museo... 309   385
carla
26/07/2010 17:57:04
al sr. Sanjurjo: ud lo habria hecho mejor? no conocia ego como el suyo, pero conociendo el tema como lo conozco, si ha sido un exito el traslado y la apertura del Museo, sin contar con que guste o no su diseño o ubicacion, es gracias al equipo directivo...y si le pica..pues ya sabe.. 270   428
L.F. Núñez
13/07/2010 10:25:33
¡Qué diferencia entre ambos comentarios! El Coronel Flores espera a tener conocimiento para opinar y Sanjurjo que descalifica sin argumentar nada. 193   273
SANJURJO
10/07/2010 20:23:14
EL MUSEO DEL EJERCITO PODRIA HABER SIDO EL MEJOR MUSEO DEL MUNDO SOBRE HISTORIA MILITAR. ES UNA PENA QUE TANTO EL DIRECTOR L.F NUÑEZ COMO EL SUBDIRECTOR J. A. BORREGO ESTUVIERAN EN EL EQUIPO DIRECTIVO. 215   424
Jesús Flores Thies
10/07/2010 12:34:29
Un artículo como el del general Núñez Martínez no puede ser comentado en cuatro frases, pero conviene matizar que no hubo doble intención en el deshaucio del Museo del Ejército de Madrid, la de dejar sitio al Prado y la de ampliar el museo militar. Cuando se decidió dejar vacío el Palacio del Buen Retiro, nada se dijo de mejorar nada, sencillamente se iba a la calle para hacer sitio a fondos del Prado, y ya se diría a donde iba el del Ejército. Se barajaron lugares como el cuartel de Conde Duque o el del Inmemorial.... Y es indudable que si nos enteramos por la prensa, al parecer errada, de las vicisitudes del este museo canibalizado para crear otro, el fallo corresponde a DEFENSA que debería haber informado (ahí están las revistas de Veteranos y otras) desde hace años. Con tiempo, y con todo respeto, comentaremos esta colaboración del General Director del nuevo museo toledano.
Jesús Flores Thies
Coronel de Artillería-retirado
355   246
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