Argelia y Marruecos, los dos gigantes del Magreb e instrumentos potenciales para la integración de esta subregión africana, viven enfrascados en tiempos recientes más en la posible redefinición de su estructura administrativa interna que en una integración regional que las desavenencias entre Argel y Rabat dificultan. El reciente anuncio en París de la creación de un Gobierno Provisional de la Cabilia, ridiculizado en círculos oficiales argelinos, y los desarrollos producidos en el marco del diseño de la "regionalización avanzada" planteada por el rey Mohamed VI, que ya vislumbra escenarios distintos al Sáhara Occidental como es el Rif, constituyen piezas clave en ese ámbito.
Ferhat Mehenni, veterano cantante y defensor de la cultura bereber de su región natal, la Cabilia, anunciaba el 1 de junio en el Palacio de Congresos de París la constitución del Gobierno Provisional de la Cabilia argelina con él como presidente y con ocho ministros.
Mehenni encabeza desde su creación en 2001 el Movimiento por la Autonomía de la Cabilia (MKA, en sus siglas en francés), que pretende defender los derechos de este embrión principal de los bereberes argelinos - entre el 25 y el 30% de la población total del país, estando concentrados en la gran y pequeña Cabilias, en el norte, en el Mzab en el centro, y en las comunidades Tuareg del sur - aunque sin pretender en ningún momento la ruptura del país. De hecho Mehenni reclama un estado federal para Argelia y justifica el paso dado con la proclamación del "Gobierno provisional" en la necesidad de acabar "con la injusticia, el abandono y la dominación" causados por el centralismo de Argel.
En Marruecos es de nuevo la voluntad del rey la que marca los ritmos en cuanto a este tipo de reflexiones. Dirigida por el veterano Omar Azziman, Embajador en España hasta que esta primavera fue llamado a Rabat para dirigir una Comisión que, dedicada al estudio de los posibles modelos para diseñar la regionalización marroquí, trabaja actualmente con ahínco.
Con el margen de maniobra que le da la prórroga de un año del Mandato concedida el 30 de abril por el Consejo de Seguridad de la ONU a su Misión en el Sáhara, la MINURSO, Marruecos seguirá intentando imponer su modelo de autonomía en el territorio y dando respuesta a anhelos autonómicos que van e irán surgiendo en el Reino, con especial importancia en el Rif.
Las infraestructuras que poco a poco se van viendo en el norte, con puertos y carreteras tanto en la parte occidental (Tánger) como oriental (Nador y Uxda), coadyuvarían si sirven como medidas de acompañamiento a otras destinadas más en concreto al desarrollo humano a hacer olvidar a la población los amargos recuerdos del aplastamiento de la Revuelta bereber del Rif en 1958, tan sólo dos años después de la independencia.
Por otro lado, ocurre lo propio en Argelia en términos de memoria histórica reciente, con la Primavera Bereber de 1980 pero con, sobre todo, los sangrientos disturbios de 2001 duramente reprimidos en la Gran Cabilia, con su epicentro en la capital, Tizi-Uzu, y el Gobierno argelino deberá de aprovechar esta llamada de atención para gestionar con habilidad y generosidad la inserción de una comunidad bereber argelina extremadamente importante, tanto dentro como fuera del país.
* Carlos Echeverría es Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid
Profesor de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED
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