Copresidida por los Jefes de Estado de Francia y de Egipto, Nicolas Sarkozy y Hosni Mubarak, se ha celebrado en Niza en los días 31 de mayo y 1 de junio la 25ª Cumbre Francia-África. Curiosamente los dos líderes que, junto con la Presidencia española de la Unión Europea (UE), no han podido convencer finalmente a todas las partes para celebrar la prevista Cumbre de la Unión para el Mediterráneo (UpM), en Barcelona el día 7 de junio - Egipto y Francia copresiden la iniciativa euromediterránea sucesora del Proceso de Barcelona -, sí han logrado en cambio reunir a 38 líderes africanos de los 53 que componen la Unión Africana (UA) en la ciudad provenzal.
A los 33 Jefes de Estado y a los 5 Jefes de Gobierno africanos reunidos en Niza se les han sumado más de 250 líderes empresariales africanos y franceses, un reflejo pragmático de la veterana iniciativa político-diplomática de París en el continente vecino que se viene reuniendo desde 1973. Se ha trabajado en torno a tres grandes ejes, a saber: la definición del lugar de África en el marco de la gobernanza global, con la mirada puesta en órganos como el Consejo de Seguridad de la ONU o en marcos como el G-20; el reforzamiento de la paz y la seguridad, tema clave este con conflictos endémicos como los de la República Democrática del Congo, Somalia y Sudán, entre otros, que desafían a organizaciones intergubernamentales universales (ONU) y regionales (UA y organizaciones subregionales); o el desarrollo y la protección del medio ambiente en el continente, temas estos centrales para los operadores económicos asistentes.
De la susodicha tríada es indudable que la dimensión política ha sido y es fundamental pues si esta no funciona ello ralentiza la buena marcha de las otras dos. Basta recordar aquí que la Cumbre Francia-África no se celebró en 2009 precisamente por causas de disputas políticas visibles algunas de ellas aún hoy. Robert Mugabe no ha estado en Niza pues pende desde hace años sobre él la prohibición de viajar a la UE, y la crisis entre el Presidente de Zimbabwe y el mundo - aunque desde África la lectura es Occidente contra Mugabe - ha ralentizado el normal funcionamiento de marcos como el UE-UA a lo largo de la presente década. Tampoco ha estado presente en esta ocasión Madagascar, sumido el régimen de la isla en una crisis interna que se alarga desde hace años, y, por otro lado, la ausencia del Presidente Joseph Kabila, de la República Democrática del Congo, ha impedido a Sarkozy celebrar una "mini-cumbre" sobre los Grandes Lagos aprovechando la presencia en Niza de Paul Kagame, Presidente de Ruanda. La ausencia también de Laurent Gbagbo, Presidente de Costa de Marfil, donde la normalización que se prometía en los Acuerdos de Paz de Uagadugu de 2003 no acaba de llegar, ha impedido también aquí dar una dimensión multilateral a los afanes mediadores del Jefe de Estado francés. Otro gran ausente, este obligado pues es el único Jefe de Estado en ejercicio del mundo sobre el que pende una orden internacional de detención emitida por el Tribunal Penal Internacional (TPI), el Presidente sudanés Omar Hassan Ahmed Al Bashir, enviaba a la Cumbre a su Vicepresidente, permitiendo esto que cuestiones como Darfur o la posible secesión del sur de Sudán a raíz del referéndum de autodeterminación que se celebrará en enero fueran tratadas si bien sin alcanzarse resultados visibles.
Todo ello, unido al hecho de que regímenes surgidos recientemente de golpes de estado como los de Níger y Guinea Conakry han estado representados, muestra tanto las dificultades a la hora de diseñar cada Estado su política exterior hacia el continente como, y esto especialmente para Francia, que históricamente ha sido uno de los grandes protagonistas en este, hacerlo en momentos en los que - tal y como se analizó en Niza - importantes actores también foráneos como los EEUU y en mucha mayor medida la República Popular China desembarcan en él de forma bien ostensible.
* Carlos Echeverría es Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid
Profesor de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED
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