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Dos candidatos a una presidencia. Los perfiles de Santos y Mockus.

Ricardo Angoso

   martes, 01 de junio de 2010

Pese a algunos asuntos sin aclarar, Santos ha mostrado en estos días de campaña y debates una poliédrica formación, un discurso riguroso y coherente y una preparación para el desempeño de las funciones al servicio del Estado más compacta, mejor elaborada y mucho más sólida, de lejos, que la del resto de los candidatos, incluido Mockus.

Juan Manuel Santos, el corredor de fondo.

Juan Manuel Santos, un hombre amplia formación académica y sentido de Estado tras haber pasado por todos los cargos habidos y por haber, es un conocido periodista, economista y político colombiano. Ha sido ministro de Defensa, en los duros tiempos del presidente Álvaro Uribe, y fue el principal responsable del ataque militar a un campamento de la organización terrorista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano, en donde cayó el jefe guerrillero Raúl Reyes y que le costó que se le abriera un proceso judicial no concluido en Ecuador. Desde esas fechas, allá por el año 2008, las relaciones entre Colombia y Ecuador han pasado de la ruptura de los lazos políticos y diplomáticos, en un primer momento, a la frialdad más absoluta.

Desde ese puesto de jefe del Ejército colombiano, en su más conocido momento de gloria para la historia, también dirigió la operación que concluyó con la liberación de varios conocidos rehenes colombianos y estadounidenses, entre los que destacaba la rehén-vedette Ingrid Betancourt, en manos de las FARC.

Con fama de guerrero y "halcón" dentro de las filas del uribismo y firme defensor de la política de "seguridad democrática", cuya principal tesis es la lucha sin cuartel contra el terrorismo sin posibilidad de abrir el frente del "diálogo de los cobardes", Santos representa la continuidad y la permanencia de las políticas, exitosas para algunos, fracasadas para otros, del presidente Uribe.

Bien formado, hombre superado a sí mismo y conocedor del exterior, el candidato Santos, favorito desde el comienzo de la carrera a la presidencia de Colombia tras la imposibilidad de Uribe de concurrir a la misma, acusa a su principal oponente, Antanas Mockus, de ser un fenómeno mediático y no tener las ideas claras con respecto a las grandes cuestiones que preocupan a los colombianos.

El mejor de los candidatos pese a las dudas razonables

Quizá tenga razón en lo de Mockus, pero también existen serias dudas y lagunas con respecto a su controvertida gestión, que el candidato podría haber despejado antes de embarcarse en la carrera presidencial, como por ejemplo el feo expediente de los falsos positivos (más de 1800 jóvenes asesinados por el Ejército, según el periodista Daniel Samper), las "chuzadas" o escuchas ilegales del DAS y otros asuntos que en el presente empañan su imagen de hombre limpio, íntegro y trabajador con la que le gusta presentarse. Pese a todo, Santos ha mostrado en estos días de campaña y debates una poliédrica formación, un discurso riguroso y coherente y una preparación para el desempeño de las funciones al servicio del Estado más compacta, mejor elaborada y mucho más sólida, de lejos, que la del resto de los candidatos, incluido Mockus.

Proveniente de una familia de prestigiosos políticos, empresarios y periodistas ligados siempre al buque insignia de la Prensa colombiana, "El Tiempo" de Bogotá, Santos lleva toda una vida -59 años- preparándose para este momento clave y fundamental en su carrera. Sabe que si no lo consigue ahora quizá no lo logre nunca, toda vez que el presidente Uribe podría volver a ser candidato en el futuro, y debido a que en política las circunstancias favorables, que las tiene ahora, no siempre se manifiestan. En la vida política colombiana cuatro años son una eternidad.

Pero Santos, como buen corredor de fondo que es, sigue su carrera en solitario hacia su meta final: la presidencia de Colombia. Desde el pasado domingo, al no conseguir la mayoría necesaria para ser elegido y tener que ir a una segunda vuelta, Santos seguirá su largo maratón comenzado hace ya muchos años en las filas liberales para pasar, tiempo después, al conservadurismo, no sin antes haberle pedido al ex primer ministro Tony Balir que le escribiera un prólogo para un libro sobre la Tercera Vía y coquetear con la socialdemocracia. Triple salto mortal en apenas una década. Genial. Luego, ya con el nuevo siglo, recaló en el uribismo radical, para demostrar, una vez más, que la ideología no es lo que importa, sino que la religión del poder es lo que debe mover a un buen corredor de fondo para esforzarse en llegar a la meta.

. Y el enigma Mockus

La suerte está echada, el juego ya quedo en manos de los principales candidatos, el uribista Juan Manuel Santos y el verde Antanas Mockus, toda vez que el resto de los candidatos, desde la insustancial Noemí Sanín hasta el liberal Rafael Pardo, pasando por el ex guerrillero Gustavo Petro y el oportunista posuribista Germán Vargas Lleras, ya no tienen ninguna posibilidad de pasar a la segunda vuelta y situarse entre los presidenciables. La gran revelación de estas elecciones ha sido Mockus, que de la nada, situado en las últimas posiciones en las encuestas, ha llegado a convertirse en uno de los favoritos, incluso situado en primer lugar para la segunda vuelta por delante de Santos.

Pero quién es realmente Antanas Mockus? Hijo de emigrantes lituanos llegados a Colombia, matemático de profesión, de brillante formación intelectual y hombre viajado y conocedor de idiomas, el viejo profesor y ex rector de la Universidad Nacional comenzó su andadura política en la alcaldía de Bogotá como su máximo responsable, donde alternaba sus decisiones brillantes con un sinfín de payasadas bastante censurables. En su vida, donde siempre ha existido esa dualidad que hace albergar las dudas a muchos colombianos, ha llegado a bajarse los pantalones para enseñar sus nalgas a sus alumnos, se ha vestido de supermán para demostrar que su egolatría podía llegar hasta el ridículo y llegó arrojar un vaso de agua a uno de sus adversarios políticos, el ex candidato presidencial Horacio Serpa.

Luego, en 2006, cuando su circo político no daba para más, optó como candidato a la presidencial frente al presidente Álvaro Uribe y el ya citado Serpa, cosechando un ridículo espectacular que llevó pensar a la mayoría de los colombianos que el viejo político que se llegó a casar en un circo no volvería a las andanadas y que el país había conjurado el regreso de este veterano "payasete". Pero no fue así.

Y animado y jaleado por los viejos fracasados y desahuacidos de la política colombiana, los ex alcaldes Sergio Fajardo, Lucho Garzón y Enrique Peñalosa, entre otros en la nómina circense del recién fundado Partido Verde, Mockus volvió a lanzarse al ruedo y apareció por la pista casi sin avisar, cosechando un éxito inesperado y derrotando a sus otros contrincantes en unas primarias bastante folclóricas, por no decir otras cosas.

Así las cosas, y ya con una formación verde bajo su control y una plataforma política desde la que comenzó a trabajar, el candidato Mockus fue forjando un discurso antisistema, apolítico, supuestamente honesto y "limpio" y que no se casaba con las grandes familias política tradicionales, en una suerte de limbo ambiguo que no era ni de derechas ni de izquierdas, sino todo lo contrario. Más tarde, manejando bien los escenarios, manejando un discurso supuestamente intelectual y antisistema, aunque era más convencional de lo que parecía, se fue creando la leyenda y fue capaz de crecer hasta límites insospechados, hasta donde ha llegado hoy.

Hasta ahí el mito Mockus, luego comenzaban las dudas. En un momento en que Iberoamérica se debate entre el populismo de corte neomarxista al estilo de los Chávez y compañía y la defensa ultranza del modelo de democracia de corte occidental, en una lucha que como ha demostrado el episodio de Honduras no hay espacios para la ambigüedad, el discurso de Mockus invita, al menos, a mantener la duda con respecto a sus verdaderas intenciones.
¿Acabará claudicando ante el grupo terrorista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y aceptará un innecesario "diálogo de cobardes" ahora que están acorraladas y casi vencidas? ¿Mantendrá con firmeza la bandera de los valores democráticos como el presidente Uribe en todos estos años o finalmente claudicará ante los Castros, Ortega y Correa en aras de lograr la paz de los cobardes? ¿No nos encontraremos ante un fenómeno populista y caudillista al estilo de los imperantes hoy en Bolivia, Nicaragua y Venezuela que alejará las inversiones económicas extranjeras y pondrá fin al "milagro económico colombiano"?

¿Quién es Antanas Mockus? Les aseguro que después de haberle escuchado durante toda esta larga campaña electoral a medida que se acerca la fecha fatídica de las elecciones cada vez tengo más dudas. Este hombre, al que le encantan los circos y las payasadas públicas para mayor regocijo de sus huestes, ¿estará realmente preparado para desempeñar la jefatura del Estado de un país que necesita estadistas y no caricatos para el consumo fácil de las masas alegres? En estos días, como observador imparcial que ni siquiera va a votar porque no puede, tengo más dudas que certezas acerca de este candidato gracioso y ocurrente, histrión y polichinela.

Finalmente, y para concluir con mi catálogo de miedos y después de haber sido atento observador de la crisis hondureña, que tanto ha pagado este pueblo tras por poco caer en las garras de la dictadura chavista, me pregunto: ¿no estaremos a las puertas de una copia en versión colombiana de ese rey de los clones que era Mel Zelaya? Si es así, y tras situarse el pasado domingo Mockus en posición de salida para la segunda vuelta, que Dios nos coja confesados. Y también a aquellos que han contribuido, desde sus trincheras de papel y canales de televisión, al desmesurado crecimiento de un candidato que aún no ha despejado su programa oculto.

*Ricardo Angoso es sociólogo y periodista.
Ha sido observador electoral de la OSCE en Honduras, Kazajstán y en los Balcanes.
Coordinador General de Diálogo Europeo



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Comentarios
Añadir comentario Total comentarios 2
johana montes
16/06/2010 5:33:40
este articulo me facino, espero q´ la gente por fin abra los ojos y q´voten por el mejor ¡que viva santos!
279   259
mauro fernandez
01/06/2010 19:18:29
Por fin leo un articulo que pone a los dos cantidatos con sus particularidades, no obstante percibo cierto aire santista en su redacción (Ya que hay detalles que vale la pena que la gente recuerde de lo que ha hecho Santos).
Entre mas imparciales mejor.
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