Jorge Enrique Robledo es uno de los ocho senadores que tiene la principal fuerza de izquierdas colombiana, el Polo Democrático Alternativo (PDA), en el senado colombiano tras las elecciones del 14 de marzo y uno de sus principales activos retóricos, dada la brillantez de sus exposiciones y la fuerza de sus ideas. Robledo, procedente del maoísmo, donde militó inicialmente, es uno de los mejores exponentes de la nueva izquierda de este país que busca su espacio desde el compromiso político, renunciando a toda forma de violencia y al terrorismo. También fue uno de los senadores más votados en las últimas elecciones.
Atenea Digital: ¿Qué balance hace de estos ocho largos años de uribismo?
Jorge Enrique Robledo: En lo económico y social, si lo analizamos bien, el país sigue siendo un desastre, que se puede ilustrar con dos cifras: si uno suma el desempleo y el subempleo , que es lo que en Colombia llamamos el rebusque, es decir, la economía informal, llegamos al 70% de la población activa; y luego a eso le sumamos la pobreza reconocida por el Gobierno que llega a más de 20 millones de pobres, de los cuales ocho millones son indigentes. Eso ilustra la magnitud del desastre social a la que hemos llegado bajo este Gobierno y cuando, paradójicamente, hemos tenido las mayores tasas de crecimiento económico anual, producto más bien del crecimiento de la economía mundial y no porque en Colombia se haya producido un fenómeno local, como dice el Gobierno. De hecho, ya estamos cayendo en lo económico y el 2009 se ha producido un crecimiento negativo. Estamos muy mal y a las cifras me remito, al menos en estos aspectos que yo considero fundamentales para el país. El balance, resumiendo lo económico y lo social, es desastroso.
¿No lo reconoce ningún mérito al Gobierno de Uribe, ni siquiera en materia de seguridad?
En lo político, también tenemos un ejecutivo que creo que no ha estado a la altura. Pero en fin, vayamos con la seguridad; yo milito en una izquierda que nunca ha estado identificada con la lucha armada y siempre hemos estado contra el secuestro y ese tipo de acciones, tal como establece hoy el Polo, aunque en nuestro caso la no violencia es una bandera que ya tiene más de cuarenta años. A la vez también creo que los Estados, todos, tienen que tener una política de seguridad y que ésta, a su vez, tiene que ser democrática. Uribe tiene la astucia de llamar a la suya "democrática", pero lo de democrático es muy discutible. Hemos tenido capturas masivas, falsos positivos (crímenes de Estado), persecución a la Corte Suprema de Justicia, parapolítica, el DAS convertido en algo terrible.Hay tenemos un motivo para ejercer la crítica contra este Gobierno, y luego no olvidemos que Alvaro Uribe nos ofreció la paz y ocho años después los hechos nos dicen que se ha golpeado a la guerrilla, pero el propio Gobierno ha reconocido que no tiene el monopolio sobre las armas y que tiene que mantener un gasto militar muy alto para hacer frente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Tenemos que ser objetivos: la paz que nos ofreció Uribe no ha llegado, el Gobierno ha fracaso, a pesar de que intentan convencernos de que podía ser peor, lo que es cierto, pero tampoco estamos bien, pues no se tiene el monopolio de las armas. Hay zonas enormes del país que no están bajo control de las autoridades y se detecta un clima claro de inseguridad en muchas partes.
¿Y desde esa izquierda que haría con las FARC?
La posición del POLO es que hay que hacer esfuerzos por encontrar una solución negociada a este conflicto, que es la de siempre y que no se opone a que haya una política de seguridad democrática. No creemos que estos dos objetivos, una solución negociada y la seguridad democrática, sean contradictorios, sino todo lo contrario. Mientras haya un conflicto, el Estado tiene todo el derecho a defenderse y emplear las armas, eso es algo que consideramos legítimo. Hay que utilizar, desde luego, procedimientos en esa lucha que sean respetuosos con los Derechos Humanos y acordes al Estado de Derecho, esos son límites en esa política de seguridad democrática. Entiendo que este camino es difícil, pero no creo que haya otras alternativas. Luego, no se olvide, que aquí llevamos medio siglo ensayando la solución militar y no se ha logrado mucho al día de hoy.
Pastrana lo intentó y fracasó, ¿no?
El hecho de que fracasará no debe hacernos desistir, sino insistir en esa vía. Lo ensayó Pastrana y lo ensayó muy mal; lo del Caguan fue un fracaso, evidentemente. Pero eso no nos debe llevar a la conclusión de que esa puerta esté cerrada porque cerrar esa puerta es aceptar que este problema de la violencia no tenga nunca arreglo y eso sería gravísimo. Este conflicto es una tragedia que cuesta en términos de presupuesto ingentes cantidades de dinero que podrían emplearse para otros asuntos fundamentales que necesita el país.
¿Cuáles son las "recetas" del POLO para enfrentarse al gravísimo problema de la exclusión social y la pobreza?
Pienso que en Colombia llevamos veinte años de recetas auspiciadas por las instituciones liberales y el llamado Consenso de Washington, muchas de ellas también refrendadas por el Fondo Monetario Internacional. Desde Gaviria llevamos con esas políticas y los hechos han demostrado que ese recetario ha fracasado, pues no ha sido capaz de generar riqueza y contribuye a la concentración de la riqueza de una forma escandalosa en manos de unos pocos, tal como ocurre en Colombia. Tenemos en este país una de las peores distribuciones de la riqueza del mundo y, por otra parte, no se crea riqueza; Colombia tiene grandes riquezas y una buena agricultura pero que no se han puesto al servicio de la nación, pues tenemos que importar y no tenemos un modelo productivo capaz de generar bienestar, se diga lo que se diga. Yo creo, en definitiva, que el modelo que tenemos está orientado a que sean las grandes trasnacionales y las grandes potencias del mundo las que ganen dinero y se generen grandes beneficios, mientras que la mayoría queda al margen del modelo. Este modelo va en contra de nuestro país y se necesitan reformas profundas en el actual sistema capitalista que tenemos. El subdesarrollo colombiano, que está constatado y es evidente, tiene mucho que ver con que no somos capaces de producir nada a diferencia de otros países capitalistas que les sucede lo contrario. Estados Unidos y Europa tiene rentas anuales y por habitante de más de 40.000 dólares, mientras que la renta colombiana apenas supera los 4.000 dólares; es decir, que el sistema falla y el modelo no funciona, pues sirve a otros intereses de las trasnacionales y no a los del país. Y eso es lo peor que le puede pasar a un país: tener un modelo que no funcione, pues no genera riqueza, y sirva a otros intereses. Luego, aunque tuviéramos una mejor distribución de la riqueza, aspecto que es fundamental en Colombia, tendríamos el problema de la escasa dinamicidad de nuestra economía a la hora de crear riqueza.
¿En qué izquierda se mira el POLO, en la chavista de corte populista o en la tradicional de Chile, que tantos éxitos ha tenido?
Hay dos izquierdas ahora a escala continental, la clásica y la que se mira en el espejo de Chávez, pero yo diría que en ninguna de ellas busca la imitación calcada el POLO porque nuestra formación es muy diversa y dentro de sus filas encontraría a esos elementos e incluso a otros que no necesariamente asumen esos dos modelos de izquierda. Nosotros no tenemos posiciones unificadas en muchas cosas porque somos una fuerza plural y diversa. Defendemos, no obstante, el derecho de todos los países, incluidos de los que me habla, a autodeterminarse y que decidan lo que ellos mismos consideren. Lo que sí nos parece inaceptable es que Washington tenga que determinar, como ocurre muchas veces, que es lo que tienen que hacer estos gobiernos. Y dichas estas cosas, estas reflexiones, considero que lo que tiene que hacer la izquierda colombiana si algún tiene oportunidades de gobierno es adecuar nuestro programa y ejecución del mismo a la realidad de Colombia y no a la de otros países. Cada país es distinto y requiere sus soluciones. En el caso de Colombia, eso sí, es importante una nueva redistribución de la riqueza y orientar el país hacia la creación de más riqueza y que sea percibido por la población. Pero, por supuesto, ya digo, adaptando nuestro programa a la realidad colombiana.
¿Quiere decir que no se miran en el modelo venezolano de Chávez?
Yo, personalmente, desde la izquierda, no me miro en ningún modelo, ni siquiera en el venezolano por que hay enraizar nuestras ideas en nuestro programa. Aparte de lo que digo, analizaría una por una cada propuesta que se haga en cada país, aunque en el POLO hay muchas opiniones sobre estos asuntos y mía representa mis ideas. En cualquier caso, lo que ha hecho daño a este continente es el recetario impuesto desde Washington y no otra cosa, dicho sea de paso. Esta es una cuestión fundamental, que tiene que ver con la soberanía, en el sentido de que los colombianos seamos capaces de decidir nuestro futuro y que no venga nadie del Fondo Monetario Internacional a orientarnos hacia políticas que desconocen nuestra realidad objetiva y que van contra nuestros intereses nacionales. No queremos aislarnos, sino adaptar las políticas económicas a nuestras realidades nacionales, como se hace en Europa y en Asia; aquí hay un problema de imposición de políticas económicas desde el exterior que dañan nuestras propias estructuras.
¿Se observa en Colombia, a diferencia de las últimas elecciones, un cierto retroceso de la izquierda, cómo lo observa el fenómeno?
El país está tirado a la derecha. Uribe ha logrado, en ese sentido, grandes avances. Colombia está muy confundida, muy engañada, muy manipulada por sus poderes políticos y por el propio Uribe. Yo creo que en lo que es mejor Uribe es en manipular al país, se ha mostrado sumamente diestro en esta cuestión. Manipula a todos e incluyo aquí incluso a los suyos. Cambia y altera la realidad en función de sus intereses. Así andan las cosas, la izquierda lo tiene difícil, pues hemos sido señalados y acusados de todo tipo de desmanes. El POLO no ha tenido, en estos años, un trabajo fácil. Pese a todo, creo que la izquierda conservará su caudal de votos y puede ir más allá, lo que en las condiciones de Colombia y en el momento actual estará muy bien. El propósito que hay desde las "barras bravas" (hinchas) uribistas es liquidarnos y que desaparezcamos. Los uribistas se niegan a aceptar que la izquierda exista y quieren un sector político de la oposición plegado a sus intereses, para manejarlo y manipularlo vilmente. El país está muy confundido por muchas cosas, y el factor de las FARC nos afecta negativamente, en todos los sentidos, a la izquierda. Se nos acusa de cuestiones que no nos afectan, poniéndonos el sambenito de que somos chavistas o cómplices de la guerrilla.
¿Cómo examina la NO reelección de Uribe?
Creo que jurídicamente, tal como se ha visto últimamente, era algo indefendible. La ilegalidad no puede generar derecho, pero no me hacía muchas ilusiones, pese a lo ocurrido finalmente, en el sentido de que Uribe utiliza la justicia como campa abonado para hacer las cosas a su libre albedrío y no sujetas al derecho. Eso sí, el Estado de Derecho ha situado a Uribe en su sitio y nos ha evitado una situación de impredecibles resultados para el país.
Artículos relacionados
Elecciones colombianas 2010: el partido liberal y el desafío de la seguridad, "Las FARC siguen activas y no se atisba un escenario de paz", entrevista con Clara Rojas, candidata a senador y ex compañera política y de secuestro de Ingrid Betancourt
Elecciones colombianas 2010: la izquierda y el desafío de la seguridad. Entrevista a Gustavo Petro, candidato del polo democrático alternativo a la presidencia de la república de Colombia y senador
"No queremos estar en una alianza marxista como el ALBA, que está hipotecando el futuro de las generaciones venideras de los países que la componen". Entrevista a José Obdulio Gaviria, asesor del presidente Uribe e ideólogo del uribismo
"La Ley de Justicia y Paz ha logrado la desvinculación de grupos paramilitares en diferentes zonas del país". Declaraciones de la Senadora del Congreso de Colombia, Alexandra Moreno Piraquive, en entrevista con Atenea Digital
Una Colombia sin Uribe
La alianza entre ETA y las FARC apoyada por Venezuela
Regímenes en descomposición
Los falsos giros de América latina