Este artículo fue publicado en el número 9 de Revista Atenea
Cientos de miles de ciudadanos europeos tendrán que recordar el mes de enero de 2009 como el de la guerra del gas. Durante un par de semanas, que les debieron de parecer interminables, los habitantes de dieciocho países europeos, desde Alemania hasta Grecia, tuvieron que soportar sin calefacción temperaturas de 15 grados bajo cero en medio de una de las peores olas de frío polar de los últimos tiempos. Alemanes, polacos, bosnios, griegos, turcos o húngaros entre otros, vieron cómo se quedaban sin calefacción en pleno invierno por una disputa entre Rusia y Ucrania. Y aunque los principales perjudicados fueron los ciudadanos del Este de Europa, la falta de suministro afectó incluso a Francia e Italia.
El gobierno de Vladimir Putin no encontró una solución mejor para castigar los impagos millonarios de su antigua hermana soviética que cerrar el gasoducto que atraviesa Ucrania y por el que discurre el 80 por ciento del gas que vende a media Europa. Una medida similar a la que ya adoptó en 2006 y que le copió Bielorrusia en 2007 con otro cierre del grifo esta vez del petróleo en el oleoducto de Druzhba. Estos episodios, que cada vez resultan menos esporádicos, ponen de relieve la fragilidad energética de Europa, que depende en buena parte de los suministros procedentes del Este. Rusia abastece el 40 por ciento del gas y cerca del 35 por ciento del petróleo que necesita Europa.
Mientras nuestros socios tiritaban de frío, encendiendo hogueras en la calle y protagonizando escenas propias de las más crudas posguerras, los españoles contemplábamos la crisis del gas ruso con una relativa tranquilidad porque nuestro país no tiene contratos con Gazprom, la compañía estatal rusa. Casi todo el gas natural que consumimos procede del Norte de África y en menor medida de Noruega. Nuestro principal abastecedor de gas no es Rusia sino Argelia.
Un suministrador de gas estable
Durante muchos años, el país magrebí ha cumplido escrupulosamente el contrato que tiene con España. Los suministros de gas natural llegaron con regularidad incluso en los momentos más convulsos de la historia reciente de Argelia, como en los años 90 del pasado siglo, cuando estuvo al borde de la guerra civil debido a los enfrentamientos entre el Gobierno de tendencia laica y los grupos islamistas radicales. Unos enfrentamientos que duraron varios años y que cubrieron de sangre el país.
En aquellos momentos muchos se preguntaban qué sucedería con el abastecimiento de gas natural si los radicales triunfaban y lograban imponer una república de tipo fundamentalista que utilizase las fuentes de energía como arma política frente a Europa. Los expertos se mostraban aparentemente optimistas, asegurando que el gas y el petróleo eran la principal fuente de financiación para la economía argelina y, por tanto, ningún régimen podría renunciar sus ingresos. No obstante, en voz baja reconocían ante los periodistas que preferían no tener que comprobar la exactitud de sus predicciones.
Cuando pensemos en las tiritonas de nuestros vecinos europeos, no estaría de más recordar que España, al igual que el resto del continente, sufre una grave carencia de fuentes de energía propias que le obligan a importar casi todo lo que se quema para producir calor, movimiento o frío. Nuestra industria y nuestros hogares funcionan gracias a lo que llega de fuera. En marzo de 2006, Paul Isbell, investigador principal del Real Instituto Elcano, advertía en un artículo que la dependencia energética española "se concentra en países no totalmente fiables ni en sus suministros ni en sus políticas".
Isbell recordaba que "la economía española es bastante vulnerable a los volátiles cambios en los precios internacionales del petróleo y del gas", al tiempo que vaticinaba que "las perspectivas para el futuro sugieren que el escenario energético se complicará más a medio y largo plazo". La mejor forma de paliar esa peligrosa dependencia sería que España "diversificara su mezcla energética", así como establecer como "prioridad nacional" la reducción de su dependencia de los hidrocarburos.
Asimismo, Paul Isbell afirmaba que las "tres últimas recesiones mundiales (1980-1982, 1991-1993 y 2001-2002)" vinieron precedidas de un fuerte aumento en el precio del petróleo. Hay que tener en cuenta que el artículo de Isbell se publicó en 2006. Si se hubiese publicado este año, sin duda habría añadido una cuarta recesión, la que comenzó en 2008 y que también ha estado precedida por una subida disparatada de los precios del crudo. Una subida que llegó a superar los 150 dólares por barril, estimulada por todo tipo de rumores, pero atizada fundamentalmente por la instrumentación especulativa de los fondos de inversión, que previamente habían asolado las bolsas mundiales.
Séptimo país más dependiente
España importa más del 80 por ciento de la energía que consume, lo que según la Eurostat, la oficina estadística comunitaria, nos convierte en el séptimo país de la Unión Europea con mayor dependencia energética. Sólo Chipre, Malta, Luxemburgo, Irlanda, Italia y Portugal necesitan importar más productos energéticos que nosotros. La dependencia energética media de los Veintisiete de la UE es aproximadamente del 54 por ciento. El único socio comunitario que exporta energía es Dinamarca. Entre los países que menos energía importan figuran Polonia y el Reino Unido.
La Eurostat calcula que España consume cerca de 145 millones de toneladas equivalentes de petróleo al año (en realidad, se trata de un cálculo homogeneizador con una unidad estándar que incluye todo tipo de energías). De esta cifra, unos 125 millones de toneladas proceden del exterior. En 2008, el déficit comercial español sólo por importaciones energéticas alcanzó la cifra récord de 3.750 millones de euros al mes.
No hay que olvidar que España ha ido reduciendo paulatinamente la producción de carbón, que cada vez es menos significativa, y la energía nuclear (ya ha cerrado dos centrales y está a punto de hacer lo mismo con la de Santa María de Garoña). En los últimos años, las llamadas energías alternativas (solar y eólica principalmente) han experimentado un fuerte incremento. Sin embargo, no alcanzan para cubrir los descensos en las consideradas "clásicas". En sólo veinte años, el autoabastecimiento energético español se ha reducido casi a la mitad. En 1986 España producía el 37 por ciento de sus necesidades energéticas, mientras que en 2006 el autoabastecimiento ha caído por debajo del 20 por ciento, entre otros motivos porque también se ha disparado el consumo industrial, doméstico y de transportes (en 1980 teníamos menos de siete millones de coches y actualmente casi el triple).
Mayor diversificación en el petróleo
Como es lógico, el desequilibrio energético tiene serios efectos económicos, ya que por sí solo equivale a un tercio de nuestro déficit comercial, pero no cabe duda de que la dependencia energética de España afecta no sólo a la economía, sino también a la la seguridad. En los últimos años, esa debilidad geoestratégica se ha paliado en parte gracias a la diversificación de las fuentes.
Aunque nuestro país es totalmente dependiente en el petróleo, en los últimos quince años se ha conseguido una mayor diversificación en nuestros suministradores del llamado oro negro, lo que supone una mejora, según pone de relieve un informe del Servicio de Estudios de La Caixa. En 1995, el Ministerio de Industria calculaba que sólo cuatro países, Arabia Saudí, Irán, Libia y Nigeria acaparaban más de la mitad de nuestras importaciones de petróleo. Actualmente, las compras a estos cuatro países apenas superan la cuarta parte del total de los suministros petrolíferos.
En 2008, Rodríguez Zapatero y Hugo Chávez llegaron a un principio de acuerdo para que Venezuela suministre 10.000 barriles de petróleo a España. Según el Boletín Estadístico de Hidrocarburos del Ministerio de Industria, nuestro principal suministrador de petróleo es México. Rusia y Noruega también nos venden petróleo, y por supuesto los países antes citados.
Electricidad francesa
La electricidad representa la tercera pata de nuestras importaciones energéticas. Como hemos visto anteriormente, la promoción de las energías alternativas no ha podido paliar ni la disminución de la producción de origen nuclear ni mucho menos el aumento del consumo. España necesita más electricidad de la que produce y nuestro principal, y prácticamente único suministrador es Francia. En junio de 2008, ambos países firmaron por fin un acuerdo para construir una línea de interconexión eléctrica transpirenáica. Esta nueva línea duplicará la capacidad de las actuales, incrementando las posibilidades de transporte en 1400 megawatios. Se prevé que estará operativa en 2014. Puede decirse que aunque España tampoco es autosuficiente en el sector de la electricidad, al menos depende de un país estable y que desde hace bastantes años ha demostrado ser un aliado fiable.
Hace ahora un año, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, afirmaba solemnemente en el Congreso de los Diputados que se había acabado "el tiempo de la energía barata y abundante" debido a la "subida dramática" de los precios de las materias primas. La solución a corto plazo consistía en el ahorro energético y la eficiencia. Entre otras medidas, Sebastián prometió cincuenta millones de bombillas de bajo consumo gratuitas y la autorización a los aviones civiles para que utilicen los pasillos aéreos militares para acortar los tiempos de vuelo.
Unos objetivos de ahorro que coinciden con los planteamientos del resto de Europa. Al menos nos queda el consuelo de que la fuerte dependencia de la UE se compensa con el "bajo nivel de consumo por habitante". Claro que de poco sirve la eficiencia si un día alguien decide "cortarnos el gas" por cuestiones políticas.
| Comentarios |
|
Total comentarios 5 |
F_
18/07/2011 23:51:53 |
Siento discrepar con muchos de vosotros.
Aunque es cierto que España no importe tanto de Francia y tenga un balance de intercambio positivo,se debe más a discrepancias entre tarifas europea-española-marruoquí que no tanto a la necesidad energetica, y, aunque a veces se paren los aereogeneradores o cesen de funcionar las centrales de ciclo combinado la potencia instalada no es suficiente si no es por la energia nuclear, que nunca se detiene. La energia nuclear debe ser la base sobre la que se sustenten las renovables si se quiere ser dependiente a la par que limpio.
Toda energia renovable tiene una aletoriedad asociada muy elevada, y, auqnue es cierto que a veces ocupan un porcentaje muy elevado del mix electrico español a veces no aportan ni un 15%. Es el caso de la eólica que a veces es necesario detener los molinos y, a veces no puede ni siquiera proporcionar un misero 10%. Basta observar la contribución de la energia eólica en el transcurso de un sólo dia (www.REE.es) para entender lo que digo. No se puede depender de un tipo de fuente de éste tipo, es inviable para todo pais industrializado, unas horas tener electricidad y otras nada es imposible.
Por ello el mix eléctrico de un país debe tener una base sólida que sólo son capaces de proporcionar las centrales de carbón/gas/ciclo combinado y las nucleares. Las primeras emiten CO2 mientras que las segundas no. Las reservas españolas de gas duran unos pocos dias, la central nuclear requiere cambio de combustible cada 18 meses, lo que porporciona cierta dependencia, quizas para el caso de España, la nuclear es la única fuente "dependiente" despues de las renovables, que son insuficentes. Por eso y más motivos me decanto por unas energias renovables sustentadas sobre una fuerte base de nucleares.
Si a España nos cortan el gas en menos de una semana estamos a dos velas, aunque dispongamos de X proveedeores diferentes, pues los otros nos subira los precios y, si nos suben el precio del petroleo/gas nos hundimos también, más ahora que estamos en crisis. Si nos cortan el uranio disponemos de más de 1 año en las que las centrales nucleares no necesitan recambiar, tiempo suficiente para prepararse y negociar, además el precio del uranio se ha mantenido estable siempre y una central nuclear tiene un margen de contribución . En cuánto al carbón español, es lo más poco eficiente que hay, una atrocidad que lo sigamos consumiendo pues, además de recibir ayudas del gobierno para que así salga rentable, contamina más que produce y retrasa el avance energetico.
F_ |
65
34
|
|
Jumanji
19/08/2010 0:03:07 |
Comparto plenamente lo esgrimido por Roberto respecto a las importaciones de electricidad de Francia. España tiene un saldo positivo en la balanza de intercambios de electricidad. De hecho, las escasas y deficientes conexiones con Francia son un lastre para el desarrollo de las Renovables puesto que limitan mucho la gestión y operación del Sistema Eléctrico.
Dejo un link sobre la Verdad del Mercado Eléctrico: http://jumanjisolar.com/comunicacion/la-verdad-sobre-el-mercado-electrico |
211
115
|
|
Roberto
26/04/2010 20:39:27 |
Es cierto que el 80% de la energía española es importada, pero el autor aprovecha para intentar colarnos lo único que hace años que es mentira: "España depende de la electricidad francesa"
Es cierto que la electricidad española es una de las fuentes de dependencia energética. Pero no es por que produzcamos menos de la necesaria, por que de hecho somos exportadores de electricidad. Basta con mirar los datos de red eléctrica para comprobar por que el autor del artículo no ofrece datos de cuanta electricidad importamos: Sencillamente está mintiendo.
El problema de la dependencia energética en el sector eléctrico es debido a que esa electricidad se produce en gran parte con gas, carbón y uranio, de los cuales sólo parte del carbón es nacional. El resto es todo importado (sí, también el uranio aunque lo procesemos aquí), aunque no precisamente de Francia, si no más bien a países africanos y latinoamericanos. Así que por favor dejemos ya la milonga de la electricidad francesa. Que hablando claro, el 70% de esa electricidad se produce con uranio 100% importado, ya que Francia no tiene minas de uranio funcionando. Me pregunto que pasaría si a Francia "Le cortan el uranio por razones políticas". Al menos, el gas español proviene de 17 proveedores diferentes, tenemos reservas, y en caso de necesidad, siempre se puede suplir con carbón (lo inteligente no es usarlo ahora, si no guardarlo para una necesidad). No podemos decir lo mismo del uranio francés.
Y en realidad, la principal fuente de dependencia energética española no es la producción eléctrica, si no el transporte por carretera. Y más concretamente, esa ineficiente máquina llamada coche de gasolina, y que depende al 99% de petroleo importado.
|
273
120
|
|
Héctor
30/03/2010 11:45:58 |
Estoy totalmente con Javier. Simplemente con saber que la capacidad de intercambio con Francia al máximo supone no más del 5 % de las necesidades del país. Por tanto ese es el tope que podemos obtener de Francia. Pero es que además, resulta que somos exportadores netos de energía, en concreto expotamos 8398 GWh en 2009 (fuente avance REE 2009). Un 26% de la producción correspondió a renovables (14 eólica, 3 solar y 9 hidráulica) y si contamos con el resto del régimen especial (cogeneración, biomasa y otras no puramente renovables) el tanto por ciento de cobertura llegó al 40%. Si a este 40 le sumamos la nuclear (que suelen considerarla como fuente energética propia de España) el tanto por ciento que le queda al gas, carbón y fuel es de poco más del 40%. Asi que menos lobos, caperucita. Y hablemos de una creciente importancia de las renovables y de un espectacular descenso de las emisiones de CO2 en este 2010. |
123
237
|
|
Javier
18/03/2010 11:14:57 |
"España necesita más electricidad de la que produce y nuestro principal, y prácticamente único suministrador es Francia. "
Esta es la tipica afirmacion de los lobbies pro centrales nucleares nuevas que ya huele a podrido. La demanda electrica ha caido en el ultimo año y medio, se estan parando parques eolicos porque hay exceso de produccion en España. Y todavia tenemos que oir ĺa tonteria de siempre de la importacion de Francia. Podria ser en momento concretos, olas de calor con centrales nucleares paradas o cosas similares. Tenemos todo el pais lleno de nuevas centrales de ciclo combinado que muchas veces incluso se han parado por el exceso de produccion y seguimos con la letania de que España importa energia nuclear francesa. Por la noche , porque los franceses tienen excedente. Lo que no dicen es que España exporta a Portugal y Marruecos.
Lo que se ve es que los "molinillos" como les llaman peyorativamente producen cada vez más y sin generar residuos que hipotecan al pais ni emitir CO2. Solo hace falta una vision de pais no personal. Si la industria nuclear no tiene futuro que se reconvierta como se hizo con la naval, siderurgica o construcción.
|
119
92
|
|