Hemeroteca | Newsletter | Normativa | Enlaces | Agenda              Acceda a la web del grupo Atenea
            Busca en Atenea Digital todo aquello que contenga alguna de las palabras escritas. Si introduce comillas al principio y al final buscará todo aquello que contenga la frase exacta introducida. Buscador Avanzado
   jueves, 09 de febrero de 2012
         PORTADA     | OPINIÓN | NACIONAL | INTERNACIONAL | IBEROAMÉRICA | INDUSTRIA / OBSERVATORIO | ENTREVISTAS | PATRIMONIO

La utilización perversa del terremoto de Haití

Roberto Cajina

   miércoles, 17 de marzo de 2010

La reciente tragedia en Chile ha abierto un debate virtual en la Red de Seguridad y Defensa de América Latina, y mis primeras reflexiones me hirvieron regresar a la catástrofe en Haití, que aún sangra. De ésta quiero traer a la mesa un tema que si bien no tuvo mayores repercusiones, sí es preciso señalarlo porque desnuda los niveles de delirio que provoca el fanatismo político y la falta de argumentos y de capacidad para dirimir las diferencias.

Contrario a lo que indican los informes científicos, el Partido Comunista de Estados Unidos (CP-USA), aseguró que el violento seísmo que arrasó Puerto Príncipe y otras localidades aledañas el 12 de enero pasado, fue provocado por el fracaso experimental de una poderosa arma secreta que Washington estaba probando para luego utilizarla contra el régimen de Mahmud Amadineyad en Irán.

Tal es lo que se afirma en un breve documento sobre "Temas Internacionales y Política Exterior de Estados Unidos", que será discutido en la reunión previa a la convención nacional del CP-USA prevista para mayo de este año. La fuente citada es un "informe no confirmado de la Flota Rusa del Norte".

El documento también refiere un experimento similar en el océano Pacífico que provocó un terremoto en el estado de California, y una denuncia del Partido Verde de Georgia acusando a Moscú de poseer también ese poderoso artilugio capaz de producir cataclismos devastadores y haberlo utilizado en suelo georgiano en 2002.

La noticia no tuvo nada de subliminal. Fue un típico y burdo globo mediático. Una televisión de Venezuela citó un "informe no confirmado de la Flota Rusa del Norte", inmediatamente el presidente Hugo Chávez se hizo eco de la especie, y a continuación el CP-USA sirvió de caja de resonancia convirtiéndole en documento de estudio en su preconvención.

De no ser por la magnitud de la tragedia haitiana, humana y material, la imaginación de la television venezolana, el presidente Chávez y el CP-USA, podría pasar sin pena ni gloria a los anales de la ciencia ficción barata y de mal gusto. Pero hacer uso de informes no confirmados para construir un sainete contra "el imperio", término utilizado por el mandatario venezolano para referirse a Estados Unidos, resulta no sólo perverso sino que además vergonzoso y censurable, porque muestra un nivel enfermizo de obsesión política e ideológica y carencia absoluta de argumentos para enfrentar al adversario. Hasta ahora los límites de la ciencia parecen estar más allá del horizonte y si bien es posible crear armas infernales de destrucción masiva, para el seísmo haitiano la Geofísica ofrece la versión científica.

La Española, isla que comparten Haití, al occidente, y República Dominicana, al oriente, está atravesada por dos fallas geológicas, y la que devastó Puerto Príncipe tenía dos siglos de letargo. Pero en geología no se trata de una modorra ociosa, fueron doscientos años en los que la naturaleza estuvo acumulando una descomunal cantidad de energía destructiva. Al activarse la falla Erniquillo-Jardin du Plaintainla la descarga fue equivalente a la explosión de 200.000 kilos de TNT.

La tragedia haitiana fue magnificada por un complejo conjunto de factores económicos, sociales, políticos y culturales. Luego de las dictaduras de los Duvalier, Haití no ha logrado enrumbarse por la senda del desarrollo y la democracia. En el momento de la catástrofe el país apenas lograba escapar de ser un clásico Estado fallido por la presencia de MINUSTAH, aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 30 de abril de 2004 (Resolución 1542) por un período inicial de seis meses prorrogables y con el mandato de: garantizar un entorno seguro y estable en apoyo al gobierno de transición, impulsar sus esfuerzos por desarrollar el proceso político y constitucional, así como en sus empeños para la promoción y preservación de los derechos humanos. Pero la realidad hizo permanente lo provisional.

Sobresale en la Resolución el mandato a la MINUSTAH de apoyar "la supervisión, reestructuración y reforma de la Policía Nacional de Haití, de conformidad con las normas de policía democrática, en particular mediante el examen de los antecedentes y la certificación de su personal, el asesoramiento sobre su reorganización y formación, en particular formación en cuestiones de género, y la supervisión y el adiestramiento de los miembros de la Policía Nacional" haitiana, así como asistir a ésta "mediante programas amplios y sostenibles de desarme, desmovilización y reinserción para todos los grupos armados, incluidas las mujeres y los niños asociados con esos grupos, así como mediante medidas de seguridad pública y control de armas" y el "el restablecimiento y mantenimiento del Estado de derecho, la seguridad pública y el orden público en Haití, prestando, entre otras cosas, apoyo operacional a la Policía Nacional de Haití y el Servicio de Guardacostas de Haití", y en el fortalecimiento institucional, incluido el restablecimiento del sistema penitenciario.

El 12 de enero, la MINUSTAH se componía de 7.031 militares y 2.034 policías, más 488 civiles, 1.212 miembros locales y 214 voluntarios. Posterior al seísmo, el Consejo de Seguridad sancionó el incremento de efectivos, elevándolo a 8.940 militares y 3.711 policías.

Por su naturaleza, la MINUSTAH no tenía ni el mandato ni la capacidad de respuesta inmediata para enfrentar el caos y la incertidumbre desencadenados por el seísmo, menos aún las mismas autoridades haitianas. El mundo entero se conmocionó con las noticia, pero las Naciones Unidas no estaban preparadas para hacer frente a una catástrofe de esa magnitud. Por su cercanía relativa, disponibilidad de recursos y medios, y capacidad de respuesta rápida, el gobierno de los Estados Unidos asumió en un primer momento esa responsabilidad, trasladando a la isla los primeros contingentes de militares y civiles. Otros países respondieron de inmediato enviando personal especializado en búsqueda, salvamento y rescate, así como personal médico y paramédico, medicinas, alimentos y ayuda humanitaria en general.

Con su principal puerto inutilizado y la torre de control del aeropuerto derruida, operativamente era prioritario tomar control de la única pista de aterrizaje, y eso hicieron los militares estadounidenses. La cantidad de aeronaves que llegaban con ayuda humanitaria superaba la capacidad de los controladores de tierra y muchas fueron desviadas a República Dominicana. Las críticas no se hicieron esperar. Es claro que se cometieron errores porque el caos también reinó en la recepción de la ayuda y su distribución. Era evidente la ausencia de una autoridad civil superior que controlara y coordinara todas las operaciones y que a la vez dirigiera a las fuerzas militares y policiales para frenar los excesos de una población desesperada de heridos, hambrientos y sin techo. Alguien tenía que intentar poner orden en medio del caos.

Fue ese escenario en el que apareció el presidente Chávez condenando al gobierno del presidente Barak Obama por la "ocupación militar de Haití", mientras los gobiernos de Managua y La Paz, y posteriormente de Quito, sirvieron, como siempre, de cajas de resonancia del Presidente de Venezuela.

La tragedia haitiana evidenció la incapacidad y falta de previsión de las Naciones Unidas, el Sistema Interamericano (OEA) y toda la comunidad internacional para lidiar con una catástrofe como ésa. Una lección que debe aprenderse dejando a un lado las mezquindades de quienes buscan pírricos réditos políticos de la sangre, el dolor, la muerte, el luto y el llanto de una población inocente e indefensa frente a los embates de la naturaleza. Pero también queda expuesta la temeraria conducta de quienes recurren a una ciencia ficción perversa y de pésima calidad para arremeter contra sus adversarios. Menos mal que la tragedia chilena no concitó la imaginación enfermiza del presidente Chávez y el Partido Comunista de Estados Unidos para responsabilizar al "imperio" de provocar la tragedia chilena.

* Roberto Cajina, consultor de Seguridad y Defensa



Otros artículos del autor

Iniciativa Mérida: ¿Una estrategia fracasada?

Renovación o continuismo: La OEA en la encrucijada

La ALBA y la asistencia militar del "imperio"

Honduras: final deslucido de una crisis mal administrada

Arrebato populista en la designación del Jefe militar de Nicaragua

El incierto futuro de una alianza militar ALBA

Untitled Document
Comentarios
Añadir comentario Total comentarios 0
Introduce tu comentario
Nombre
Email*

Comentario*

e0t9n7
Código* Introduzca el código que se lee en el cuadro superior
 
 Atenea se reserva el derecho de no reproducir los comentarios que se consideren ofensivos, contengan insultos personales o no estén relacionados con el contenido del artículo.
   REVISTA ATENEA
   AGENDA
   LO MÁS LEIDO
   DESTACAMOS

Análisis

Documentos Atenea

Documentos Atenea

Armamento y material

Normativa General

Organización

Personal

Internacional

Notas de prensa
Hemeroteca | Multimedia | Normativa | Enlaces | Agenda       Acceda a la web del grupo Atenea
 
 
Mapa Web | Contacto | Aviso Legal | Quiénes somos | Publicidad | Normas de Colaboración | Quién es la diosa Atenea José Abascal nº 18 · 28003 Madrid
Tel. 91 594 52 55 · Fax 91 448 80 95