Hillary Clinton, secretaria de Estado estadounidense, ha intensificado las críticas hacia Israel en los últimos días. Concretamente, las críticas han ido dirigidas al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por el anuncio de aprobar la construcción de 1.600 viviendas judías en Jerusalén oriental.
Según el portavoz del departamento de Estado, PJ Crowley, Clinton habría mantenido una conversación telefónica con Netanyahu para expresarle que tal decisión sería "una señal muy negativa" en la relación entre ambos países. Además, añadió que "rompía con el espíritu del reciente viaje realizado por el vicepresidente Joe Biden". De hecho, días antes el propio Joe Biden había condenado el anuncio israelí señalando que era una decisión que socavaba la "confianza" y "contraria" al proceso de paz. Palabras que repitió en su intervención en la Universidad de Tel Aviv. Curiosamente, Joe Biden cenó en la residencia de Netanyahu el martes pasado. Cena a la que llegó con una hora y media de retraso, tras intensas consultas con Washington sobre cómo debía responder.
Netanyahu ha pedido disculpas por el "momento" del anuncio (no por los asentamientos), argumentado que se ha debido a una acción de un miembro del "ala derecha" (partido Shas) de la coalición de gobierno que dirige. Y que, por tanto, desconocía que se iba a producir tal anuncio. El departamento de Estado ha manifestado que cree el argumento de Netanyahu pero que éste es el "máximo responsable de lo que ocurra en su gobierno".
Desde el departamento de Estado se ha confirmado que tanto Jeffrey Feltman,subsecretario de Estado para Oriente Medio, y George Mitchell, enviado especial de paz para Oriente Medio, han intensificado su labor en los últimos días, tratando de tranquilizar a árabes y palestinos y mantener la vía de negociación-acercamiento abierta.
Entre los mandatarios con los que se ha mantenido conversación, destacan: el presidente Mahmoud Abbas, el ministro de Asuntos Exteriores de Egipto Abul Gheit, el ministro de Asuntos Exteriores de Jordania Nasser Judeh, el primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Qatar al-Thani, el ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos Al-Nahyan y el responsable de la Liga Árabe Amr Moussa.
Desde el departamento de Estado, se asegura que el resultado de dichos contactos es que todos siguen comprometidos con el proceso iniciado pero que se reconoce que la declaración de Israel complica la situación.
El ex embajador norteamericano en Israel, Martin Indyk, consultado asiduamente por el enviado especial G. Mitchell, ha recordado que "lo que le ha pasado al Vicepresidente Biden no es nuevo. Los sucesivos gobiernos de derecha en Israel han avergonzado regularmente a alto funcionarios norteamericanos durante o después de las visitas oficiales. Es algo que enfureció a James Baker, confundió a Condoleezza Rice y horrorizó a Madeleine Albright".
En intervención televisada este sábado en Israel, Netanyahu ha señalado su "sorpresa" por la reacción de los EEUU. Varios medios de comunicación, entre ellos el israelí Haaret, han sugerido que la fuerte respuesta de los EEUU se debe a presiones (internas e internacionales) por ofrecer resultados concretos, en una administración que había prometido mucho pero que está estancada.
Precisamente, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado tuvo un encuentro el 4 de marzo con diversos expertos, entre ellos el ex embajador estadounidense en Israel y Egipto, Daniel Kurtzer, actual profesor de la Universidad de Princeton, que puso de manifiesto el bloqueo en el que se encuentra la diplomacia estadounidense y la frustración por cómo no se consigue traer resultados concretos tras cuarenta años de implicación en el conflicto.

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