Las Fuerzas Armadas bolivianas adoptaran como lema "¡Patria o Muerte: venceremos!", tal y como ha anunciado el Comandante General del Ejército, Antonio Cueto Calderón. Esta decisión se toma a partir de la sugerencia que a finales del mes de febrero realizó el propio Presidente de la República, Evo Morales. Para el mandatario "no sólo los sindicalistas podemos gritar patria o muerte, sino las Fuerzas Armadas también pueden". Esta equiparación entre sindicalistas y militares se justifica debido al carácter de actor fundamental que este gobierno ha otorgado a las Fuerzas Armadas, junto al pueblo, para llevar a cabo el proceso de refundación nacional y cambio introducidos a partir de la primera victoria electoral de Morales y su partido Movimiento al Socialismo (MAS).
Por su parte los argumentos desplegados por el propio Comandante en Jefe para justificar la adopción de dicho lema han sido la disciplina militar y el sometimiento de las Fuerzas Armadas a la nueva Constitución: "Nosotros como dice la Constitución tenemos un Capitán General de las Fuerzas Armadas (el Presidente de la República) y tenemos que seguir el mandato de nuestro Capitán General de las Fuerzas Armadas". De hecho tal es tal adhesión al nuevo orden constitucional que las Fuerzas Armadas se han convertido en la institución pionera en la asunción de los cambios en marcha e incluso en la más representativa de los mismos: "Lo fundamental es que nosotros ya hemos cambiado hace tiempo y que nosotros somos la institución más representativa del Estado Plurinacional, estamos con el cambio", sostuvo el jefe militar. Entre estos cambios se encuentra incluso el del uniforme, que con el fin de que refleje la identidad y dignidad del Estado Plurinacional, reconocido por la Constitución, como así propuso el ex ministro de Defensa, Walker San Miguel.
Sin embargo mas que adhesión al Estado y al orden constitucional es a un proyecto político concreto. Este es un paso más en la politización de las fuerzas armadas bolivianas, iniciada desde 2005. La diferencia en esta nueva fase es que este proceso no sólo se profundiza sino que se ha hecho más explícito. Durante el primer mandato la intención de implicar de manera directa a las Fuerzas Armadas en el proyecto político del MAS, aunque evidentes, fue sistemáticamente negado por Evo Morales. En cada negativa formulada en este sentido, indicaba además que el objetivo era la institucionalización de la institución y no su politización. Sin embargo las últimas decisiones tomadas hacen cada vez más inverosímil que el mandatario pretenda negar este proceso. El lema adoptado ciertamente no es igual que el impuesto a las Fuerzas Armadas bolivarianas (¡Patria, Socialismo o Muerte!) pero si idéntico al utilizado por las tropas cubanas desde la revolución de 1959, liderada por Fidel Castro.
Esta nueva actitud de hacer explícita la intención de politizar la institución castrense se expresa igualmente en hacer del capitalismo, y no del socialismo, el verdadero enemigo de Bolivia y para ello pidió a los jefes militares formar en los institutos de formación castrense nuevos oficiales con orientación ideológica de servicio al pueblo. Una orientación ideológica muy concreta, que revela también la petición del Jefe del Estado de recuperar en el seno de las FFAA y en la malla curricular castrense el mensaje del ex presidente de la República, teniente coronel Germán Busch quien dijo: "No he llegado a la presidencia para servir a los capitalistas (...) Las Fuerzas Armadas estamos aquí junto a ustedes para servir al pueblo boliviano".
Lamentablemente la politización de las Fuerzas Armadas no es una novedad en Bolivia, quizás si un adoctrinamiento sistemático como se prevé tenga lugar en los próximos años, pero en todo caso es un importante obstáculo para la necesaria integración de las Fuerzas Armadas en la democracia, un reto, pese a los avances conseguidos, no culminado del todo en este país.
*Sonia Alda es Doctora en Historia por la UAM
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