Un nuevo episodio se abate sobre las ya complicadas relaciones del Oriente Medio, otra vez, el epicentro está en el programa nuclear de Irán.
El 18 febrero, hace escasamente un mes, se publicaba un nuevo informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre la aplicación del acuerdo de salvaguardias en relación con el Tratado de No Proliferación de armamento nuclear (NPT), y que, como ya nos informó nuestro corresponsal en Washington D.C. Bernabé Gutiérrez, supone un cambio cualitativo en la apreciación de la agencia respecto al posible desarrollo nuclear militar de Irán.
Ante el citado Reporte y adelantándose a posibles consecuencias diplomáticas o de naturaleza más ejecutiva, la República Islámica de Irán ha firmado diferentes acuerdos con países del Oriente Medio, en concreto con Qatar y Siria, respectivamente los días 24 y 25 de ese mes. Según informaciones de Israel (DEBKAfile), recogidas en diferentes medios, estos convenios tendrían un carácter militar, en base al cual se permitiría el intercambio "de delegaciones técnicas y de expertos, la extensión de cooperación en el entrenamiento de personal y campañas conjuntas contra el terrorismo y elementos origen de la inseguridad regional" para el compromiso con Qatar y respecto a la alianza con Siria supondría "facilitar el paso de personal iraní militar en Siria y entre Siria y Líbano" según las mismas fuentes.
Estos pactos pueden tener serias consecuencias, por una parte, en el caso Sirio, supondría acercar a los límites del Estado de Israel a tropas de un país que ha mostrado, por las declaraciones de sus dirigentes, una animadversión hacia el Estado Hebreo (además en una frontera muy sensible, en la cual existen tropas españolas bajo mando ONU); y por otra parte, en el supuesto Qatarí se ubica una de las principales bases estadounidenses, donde, justamente alrededor de esas fechas(20-21 de febrero), se encontraba desplegado el Mando Central de los Estados Unidos( CENTCOM HQ) realizando un ejercicio, por lo que también podrían existir problemas de seguridad y de inteligencia.
En fin, soplan malos vientos en la cuna de las grandes civilizaciones de la antigüedad, esperemos que la diplomacia no fracase y tenga que dejar paso a otras medidas más contundentes, todo ello en aras de la estabilidad y seguridad internacional.

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