Hemeroteca | Newsletter | Normativa | Enlaces | Agenda              Acceda a la web del grupo Atenea
            Busca en Atenea Digital todo aquello que contenga alguna de las palabras escritas. Si introduce comillas al principio y al final buscará todo aquello que contenga la frase exacta introducida. Buscador Avanzado
   jueves, 09 de febrero de 2012
         PORTADA     | OPINIÓN | NACIONAL | INTERNACIONAL | IBEROAMÉRICA | INDUSTRIA / OBSERVATORIO | ENTREVISTAS | PATRIMONIO

Las opiniones son libres; los hechos, sagrados

   lunes, 08 de marzo de 2010

Este bochornoso vodevil en que se ha convertido el estado de las relaciones entre España y Venezuela, a propósito del auto judicial de la Audiencia Nacional sobre los contactos orgánicos entre Eta y las Farc colombianas, concretados puntualmente en supuestos planes para atentar en Madrid contra personalidades colombianas entre las que figurarían el presidente Uribe y el ex presidente Pastrana, además de contra otras figuras de aquella república hispanoamericana; esta historia en que lo rocambolesco no corresponde a los hechos que se recogen en el auto del juez Velasco, sino en las trapisondas político-diplomáticas entre los Gobiernos de Madrid y Caracas, ha llevado a una situación de la que no resulta fácil, y acaso resulte incluso imposible, encontrar precedentes - excepción hecha del caso de Cuba - en los anales de las relaciones políticas de España con el mundo hispanoamericano en particular, y de la diplomacia europea en general.

Posiblemente, dado lo grave de la situación creada, lo menos destacable sea la torpeza y lentitud de los mecanismos técnicos del ministerio de Asuntos Exteriores; lentitud que ha determinado que llegaran a Caracas antes que el auto judicial, con sus contenidos fácticos y sus consideraciones jurídicas, que las comunicaciones verbales del ministro Moratinos y las declaraciones del propio presidente del Gobierno; con lo cual se produjo un nivel poco superable de confusión entre lo que se dijo y lo que se quiso decir, habida cuenta los decalajes semánticos existentes entre pedir "explicaciones" y solicitar "informaciones".

El desajuste operativo entre lo burocrático y lo retórico no ha sido, sin embargo, algo lamentable en lo sólo formal y funcional, sino que ha puesto de manifiesto varias cosas: la poca fiabilidad y menor consistencia - en política exterior también - de lo que oficialmente se dice, por su inestable condición; y la explicable tosquedad de las apreciaciones primeras del presidente Hugo Chávez, al ignorar la independencia del poder judicial en un régimen democrático.

Pero lo más grave de todo es el asunto mismo de los hechos que han motivado el auto de la Audiencia Nacional por las conexiones entre los dos terrorismos y las pruebas indiciarias del apoyo chavista a unas y otras bandas. La dialéctica del régimen venezolano se apoya esencialmente en una doble negación: la de que no apoya el terrorismo - puesto que para ese sistema las Farc no son terroristas sino integrantes de un movimiento revolucionario . - y la de que son inexistentes los testimonios obtenidos de los ordenadores de Raúl Reyes, el entonces jefe de las bandas, requisados por el Ejército colombiano en un campamento de la narcoguerrilla, que destruyó en la primavera de 2008 dentro de territorio ecuatoriano.

Caracas tardó en negar la propia existencia de tales archivos informáticos, haciéndolo además en términos poco enérgicos; pero la negativa fue subiendo de tono a medida que fue revelándose, con el progreso del descifrado, el comprometedor contenido de los mismos. Tan comprometedor en sus precisiones y detalles que la Audiencia Nacional envió a Bogotá una comisión rogatoria, puesto que los datos trascendidos de los archivos iluminaban con precisión suficiente sobre hechos y personas españolas involucradas. De este particular derivará probablemente el soporte fáctico en que se apoya el auto judicial del magistrado Velasco.

Todo ello obliga a observar la necesidad de volver a la observación clásica, con la que titulamos este comentario. Esa de que mientras las opiniones son libres en todo caso, los hechos resultan sagrados, siendo únicamente la prueba la ley de su valor. Otro particular, en el que no vamos a entrar, es el de la inconsistente línea seguida por el Gobierno español con el de Venezuela, al igual que lo sucedido con el de Cuba en la grave cuestión de los presos políticos y sus huelgas de hambre.

Editoriales anteriores

Ucrania, elecciones con fondo geoestratégico

Cambio estratégico sobre Afganistán

Derecho preferente en la gestión de una crisis

Cuando el CNI es noticia

Honduras, sale; la OEA, encalla

Posible falso dilema ante la piratería

Errada política sobre Gibraltar

La piratería

Droga en la crisis centroamericana


Las palabras como arma de guerra


Ante el 12 de octubre, Fiesta Nacional de España


Piratas en el Indico


Relevo en el Mando de Operaciones


El Rey y la República


ETA, en la cuenta atrás


Ahmadineyad: entre la represión a su pueblo y el desafío a Occidente


Día de las FAS: Militares al servicio de la sociedad


Untitled Document
Comentarios
Añadir comentario Total comentarios 0
Introduce tu comentario
Nombre
Email*

Comentario*

a7t6s4
Código* Introduzca el código que se lee en el cuadro superior
 
 Atenea se reserva el derecho de no reproducir los comentarios que se consideren ofensivos, contengan insultos personales o no estén relacionados con el contenido del artículo.
   REVISTA ATENEA
   AGENDA
   LO MÁS LEIDO
   DESTACAMOS

Análisis

Documentos Atenea

Documentos Atenea

Armamento y material

Normativa General

Organización

Personal

Internacional

Notas de prensa
Hemeroteca | Multimedia | Normativa | Enlaces | Agenda       Acceda a la web del grupo Atenea
 
 
Mapa Web | Contacto | Aviso Legal | Quiénes somos | Publicidad | Normas de Colaboración | Quién es la diosa Atenea José Abascal nº 18 · 28003 Madrid
Tel. 91 594 52 55 · Fax 91 448 80 95