No cabe duda de la particular resonancia que han tenido las recientes declaraciones realizadas por el ex presidente argentino, Eduardo Duhalde, respecto a las misiones de las FFAA en su país, ya que la ministra de Defensa Nilda Garré, ha debido reiterar en dos ocasiones, a lo largo del mes de febrero, que el actual gobierno argentino no implicará a las Fuerzas Armadas en el combate contra la inseguridad ciudadana y el narcotráfico.
Aunque en menor medida que otros países, Argentina se ha visto como el resto de la región sometida al acoso de la inseguridad ciudadana. De ahí que se entiende que la propuesta del ex presidente Duhalde haya sido muy popular entre buena parte de la ciudadanía sometida cotidianamente a esta amenaza y que quiere soluciones inmediatas a este problema. Para el exmandatario "se humilla a las Fuerzas Armadas de hoy. Me parece que, en vez de estar siendo utilizadas como en México o como en Brasil a ayudar al país a salir de una crisis de seguridad muy grave, se las tiene ahí arrinconadas y humilladas". Sin embargo, la dedicación de las FFAA a la protección de la soberanía nacional ante un enemigo externo, principal misión de los militares argentinos, no es ninguna humillación, sino la misión que tradicionalmente ha justificado la existencia de las FFAA. Por populares, y no menos demagógicas, que sean estas declaraciones no hay que olvidar que Argentina es el país latinoamericano que ha logrado un pleno control civil en la administración de la Defensa. Y la dedicación de las FFAA a la seguridad exterior y no a la interior, es uno de los factores, entre otros, que ha contribuido a este importante logro.
No sólo eso. Al riesgo de obstaculizar los avances en las relaciones civiles-militares en América Latina, la militarización de la seguridad interior puede arrastrar otros problemas de no menor peso. Hasta el momento no se ha demostrado que la dedicación de los militares a la seguridad interior este resolviendo el problema de la delincuencia organizada, pero sí parece ya evidente el riesgo de que el narcotráfico se infiltre en la institución. Una cuestión que puso de manifiesto la ministra Garré, quien para justificar su postura, comparó la situación con México, donde el gobierno de Felipe Calderón dispuso la incorporación de los soldados en la lucha contra la creciente delincuencia. A este respecto opinó que ahora en ese país están pagando un costo muy caro y recordó: En algún momento se le advirtió al presidente Calderón que las mismas (Fuerzas Armadas) no están preparadas para ese tipo de guerra, y además corren el riesgo de ser infiltradas por la corrupción del narcotráfico, que genera fondos inagotables. Sin embargo éste no es sólo el parecer del gobierno, sino de las propias FFAA argentinas quienes de acuerdo a la propia ministra hay conciencia en las Fuerzas Armadas en el tema de no involucrarse en la represión del narcotráfico. Por todo ello y por el momento, a diferencia de otros países latinoamericanos, Argentina seguirá recurriendo a la policía para la seguridad interior (policía militarizada) y a las FFAA para la seguridad exterior. Una medida que seguirá reforzando el liderazgo civil, así como la profesionalidad de sus Fuerzas Armadas.
*Sonia Alda es Doctora en Historia por la UAM

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