Veintiocho personajes en busca de autor estratégico. Veintiocho o quizá veintisiete más uno. Me explicaré un poco más tarde.
Hasta finales de 1989 todo estaba claro en la OTAN. Había un concepto estratégico que combinaba la defensa convencional en Centroeuropa con una cierta ambigüedad acerca de cómo se iban a emplear las armas nucleares tácticas si es que la URSS y sus aliados decidían atacar. Las naciones aliadas asignaban fuerzas a dicha defensa, tanto en suelo europeo como en el Atlántico Norte, convertido en vital ruta de reaprovisionamiento. El compromiso de losEEUU con la defensa de Europa era claro y firme y se materializaba en el estacionamiento permanente de un ejército avanzado.
Aunque había "consenso" en los dos bandos enfrentados de que la batalla definitiva y decisiva -caso de ocurrir- seria en Europa, se permitían enfrentamientos periféricos, como para tantearse. Pero esto último afectaba básicamente a los EE.UU., que no tenian aliados permanentes para ello, aunque si socios eventuales, como se vio en Corea.
Es decir hasta que en 1989 no cae el muro de Berlín, desapareciendo a continuación la URSS, el concepto estratégico y el consecuente diseño y preparación de la fuerza tienen una relación armónica y el primero inspira y dirige a los dos últimos.
Pero a partir de 1989 esa OTAN que hasta entonces solo se había preparado, comienza a intervenir fuera de área de una manera vertiginosa. Desde que en 1991 se ejecuta la operación Provide Comfort de auxilio a los kurdos iraquíes desplazados por Saddam Husein, no se para de intervenir. Entre estas intervenciones, destacarían las del conflicto con Serbia por el asunto de Kosovo -sin sujetarse a la legalidad de NNUU- y la actual de ISAF en Afganistán.
Por otro lado el grado de compromiso de los EEUU en la OTAN se ve grandemente comprometido a partir de los ataques a Nueva York y Washington del 9.11.2001, cuando tras declarar la Alianza, por primera vez en su historia, la activación del articulo V, la administración Bush decide ignorarla y crear una coalición ad hoc para la guerra contra el terror, es decir contra Al Qaeda y sus socios.
¿Como puede ser que con tantas dudas de los EEUU sobre si debe mantener esta alianza con los europeos -lo que conocemos como OTAN- hayamos y continuamos estando tan activos operacionalmente? Estas dudas norteamericanas se evidencian -en contra naturalmente de lo que se dice oficialmente - no solo por los nulos efectos de la mencionada activación del artículo V, sino en la falta de revisión del Concepto Estratégico desde la caída del muro de Berlín. Formalmente se podría objetar que en 1991 y 1999 se redactaron dos documentos que respondían a ese nombre, pero que desafortunadamente no eran mas que meros catálogos de posibles tareas que la OTAN podría emprender pero sin decantarse por ninguna de ellas ni consecuentemente poder diseñar estrategia alguna, pues es sabido desde hace tiempo, al menos por los marinos, que el que no sabe a donde va nunca encuentra vientos favorables.
Comienza así el periodo que pudiéramos denominar pirandelliano de la OTAN en donde veintiocho naciones , o mas bien veintisiete por un lado y los EEUU por otro, se esfuerzan en encontrar lo que parodiando la celebre obra del dramaturgo italiano, pudiéramos denominar, búsqueda de un autor estratégico. Naturalmente que sea capaz de definir lo que nos mantiene unidos a europeos y estadounidenses por nada menos que una Alianza permanente. Y por si ese desconocido autor existe, lo que es difícil de imaginar, y por si ese desconocido autor me lee, lo cual es todavía más difícil, yo me atrevería a sugerir dos motivos para que esto sea así. Uno para cada uno.
Para los europeos el mantenimiento de la OTAN es la única manera de ser relevantes en un futuro previsible en materias de Defensa y Seguridad a nivel global. Para los estadounidenses la OTAN será siempre una fuente de legitimidad internacional cuando tan cuestionada esta -principalmente por ellos mismos- la de NNUU. Y la legalidad, pero sobre todo la legitimidad será siempre una cuestión fundamental en estas intervenciones que no buscan la defensa directa del territorio propio sino el establecer un orden más justo. Quizá estas dos motivaciones sean suficientes para que los 27 más 1 definan cual es ahora el objeto de la defensa común, las amenazas que la acechan, el ámbito geográfico y funcional de nuestras actuaciones y la estrategia a seguir para conseguirlo.
Esperemos, y ruego me excusen por emplear por segunda vez un símil náutico, que en un futuro próximo la sonda coincida con la carta, es decir que el naciente Concepto Estratégico OTAN sea coherente con nuestras presentes acciones operativas.
*Ángel Tafalla es Almirante.
Ex Segundo Jefe del Estado Mayor de la Armada y del Mando Marítimo OTAN de Europa Sur

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