Impedidas, por supuestas obras, las visitas a la Basilica del Valle de los Caídos
miércoles, 17 de febrero de 2010
Señor director:
Según se informa en la página web del Patrimonio Nacional, las visitas públicas a la Basílica del Valle de los Caídos están cerradas desde el 23 de Noviembre de 2009 por obras de conservación, permaneciendo únicamente abierto el recinto y el primer Vestíbulo de la Basílica. Conforme datos a los que he tenido acceso, la razón que se aduce para el cierre no es cierta. Las "obras" en el interior del templo a que se refiere la nota informativa, ya fueron realizadas tiempo atrás y duraron 30 días, y fueron obras propiamente dichas. Consistió aquello en una simple operación de lavado de la gran bóveda de la Basílica para recuperar la visibilidad de sus mosaicos, ocultos por la mancha de humo resultante de la explosión de la bomba que hace años Eta puso allí, en el que posiblemente haya sido su único atentado sacrílego.
Esas labores de limpieza, recuperación y adecentamiento se efectuaron a iniciativa de la Abadía, haciéndolas ésta a sus propias expensas, bien que con la autorización del propio Patrimonio Nacional. Cuando concluyeron tales trabajos de necesario aseo, durante los cuales la Basílica permaneció justificadamente cerrada, la Abadía a la que está encomendada la atención religiosa del sagrado recinto, lo comunicó a Patrimonio para que se procediera a la reapertura y volviese el régimen habitual de visitas al templo. Ahí vino la sorpresa para la comunidad benedictina. En adelante, la Basílica se abriría sólo de las 10,30 a las 12 horas, que es el tiempo de duración de la Misa Conventual, aplicada desde el origen de la Abadía a la memoria de los allí enterrados y a la intención de que no se vuelva a producir otra contienda como aquella.
En el mismo medio informativo del Patrimonio Nacional se dice también que "por motivos de mantenimiento y conservación de los grupos escultóricos, la base de la Cruz está cerrada al público, así como suspendido el servicio del funicular hasta nuevo aviso". Pues bien, aunque en este caso las dichas obras son ciertas, no se corresponden las características de éstas ni las áreas afectadas por las mismas, con la supuesta y exigida necesidad de cerrar la Basílica. Son absolutamente ajenas a cualquier clase de riesgo para los visitantes interesados en acceder al interior de la Basílica, donde se encuentran, además de los inhumados restos de miles de víctimas de los dos bandos de la contienda, las tumbas de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera.
Se trata de un burdo pretexto oficial ofensivo a la inteligencia y al sentimiento de los españoles. Son simples excusas para justificar el cierre de la Basílica 22 horas cada día, impidiéndose así las visitas de quienes tienen de la Memoria Histórica un justo sentimiento y un cabal entendimiento de reconciliación nacional. Algo que constituyó uno de los pilares sobre los que hubo de asentarse el puente histórico de la Transición, dinamitado por este Gobierno en la práctica totalidad de sus soportes. Un proceder que corresponde a lo más antinacional y negativo de nuestro patrimonio histórico y que parece enlazar directamente con el tsunami de cristofobia generado por la citada fractura de la Transición; una ola que incluye posiblemente el denunciado propósito de reducir al estado laical el Valle de los Caídos. ¿Tendrá algo que ver todo esto con la rumoreada renuncia de Francisco Vázquez a su cargo como embajador de España en el Vaticano puesto que el asunto es materia de rango concordatario?
EL MINISTERIO DE LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO DEL REINO DE ESPAÑA HA MENTIDO Y CONTINÚA CERRADA LA BASÍLICA PONTIFICIA DE LA SANTA CRUZ DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Desde el Ministerio de la Presidencia se le había asegurado al Excmo. y Rvdmo. Padre Abad de la Basílica Pontificia de la Santa Cruz en el Valle de los Caídos que, a partir del pasado uno de marzo, se abrirían las puertas de la Basílica para el culto de los fieles y a sus numerosos visitantes, recuperándose la normalidad que sin autorización ni consentimiento del Padre Abad ni de ninguna otra autoridad eclesiástica, había sido unilateral, ilegal y fraudulentamente alterada e interrumpida, todo ello por órdenes directas emanadas de la Subsecretaria del Ministerio de la Presidencia, vulnerándose de esta forma la inviolabilidad de un lugar de culto así como la libertad religiosa y de culto de los fieles.
He de transmitirles que no sólo no han cumplido su palabra sino que prosiguen con el hostigamiento, persecución y deleznable intento de amedrentamiento del Padre Abad y de su Reverenda Comunidad Benedictina, bajo cuya autoridad eclesiástica se encuentra el mencionado lugar de culto que es el Valle de los Caídos y bajo cuya custodia se encuentran sus bienes y diversas instalaciones.
Desde el Ministerio de la Presidencia y Patrimonio Nacional, posteriormente al mencionado cierre se trató de justificar éste alegando un supuesto riesgo en la estructura del interior de la Basílica que podría afectar la seguridad en su interior, falaz artimaña que fue rotunda y rigurosamente desmontada, con el debido rigor técnico, en el informe técnico solicitado por la comunidad benedictina a profesionales cualificados en la materia, los cuales dejaron asentado en su informe que no se ha detectado riesgo alguno respecto de su estabilidad y que, por lo tanto, no existe problema alguno para la seguridad de nadie en el interior de la Basílica, sino todo lo contrario.
A la vista del mencionado informe, Patrimonio Nacional por órdenes de sus superiores “trasladó” la supuesta inseguridad a la escultura religiosa “La Piedad” ubicada en la entrada de la Basílica, escultura que había sido restaurada por ellos mismos unos meses antes y a la que habían dejado protegida con una malla metálica protectora.
Ahora se le presionaba a la Comunidad Benedictina en el sentido de que debían aceptar el desmontaje de “La Piedad” si querían que se reabriera al culto normal la Basílica, o de lo contrario deberían atenerse a las consecuencias de no acceder a la nueva y singular ocurrencia.
La Reverenda Comunidad Benedictina, habida cuenta el importante y profundo significado religiosos de “La Piedad” y el bien artístico y cultural de que se trata, el cual está bajo su custodia, encargó dos informes técnicos con respecto a “La Piedad”, uno de ellos elaborado y firmado por la “Fundación Juan de Ávalos” y el mismo arquitecto Juan de Ávalos, propietarios intelectuales de la mencionada obra de arte, informes de los cuales se desprende la absurdidad e innecesaridad técnica de tan riesgosa como inexplicable operación.
No se trata, pues, sino de ocurrencias una detrás de otra, con un solo y exclusivo objetivo: mantener cerrado al culto normal la Basílica Pontificia de la Santa Cruz; alterada la normalidad de ese lugar sagrado; vulnerada la inviolabilidad de ese lugar de culto; cercenado el derecho de los fieles a la libertad religiosa y de culto; afectado el turismo y visitas a dicho lugar; así como manteniendo al Padre Abad y la Reverenda Comunidad Benedictina allí asentada, así como a los cuarenta escolanos y a sus familias, en un estado de creciente ansiedad y angustia emocional y presión psicológica, donde no han faltado las vejaciones, groserías y ultrajes.
Todo ello en flagrante violación del Código Penal (Arts. 522, 523, 524, 525), de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (Arts. Primero, Segundo, Tercero), de la Constitución Española (Arts. 14, 16), de la Declaración Universal de los Derechos
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Javier
22/02/2010 11:12:57
Sobre la reapertura… Esperemos acontecimientos. Eso sí, sirva el episodio para que desarrollemos una más sólida conciencia del valor histórico del lugar y, a ser posible, otros mecanismo no dependientes del gobierno y sus fluctuaciones para mantener el lugar como es debido y evitar así problemas similares en el futuro.
Muy interesante el documental enlazado por RST, gracias.
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Andrea C. Laureado
22/02/2010 11:04:13
Gracias por el artículo Don Antonio.
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pepa
21/02/2010 18:02:00
Este gobierno, se gasta el dinero de los españoles en los mayores absurdos y disparates ¡Por Dios, si han quitado hasta la Cruz de la Mujer Muerta! Lo del Valle de los Caidos es increible. Desde hace años lo están dejando morir. La comunidad Benedictina está allí a expensas de lo que se les ocurra a estos gobernantes ¿ociosos?. ¿sabe este gobierno cuantos trabajadores dependen de que el monumento esté abierto? ¡Pero eso que importa, total entre cuatro millones de parados que importan unos pocos más! La única manera de apoyar la reapertura es acudiendo a las Misas que ofrece la comunidad Benedictina, si se puede, disfrutar de su hospedería y de su estupendo menú. Esperemos que esta gente encuentre otro entretenimiento menos dañino, las canicas por ejemplo., y más productivo para intentar salir de esta crisis. ¿Habrá calculado P.N cuantos euros ha dejado de recaudar desde el 23 de noviembre por el cierre absurdo del monumento? Claro, que a ellos les importa poco viven de unos presupuestos que ABONAMOS TODOS LOS ESPAÑOLES con nuestros impuestos. Por favorun poco de cordura
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José
20/02/2010 23:21:06
MILAGRO EN EL VALLE DE LOS CAÍDOS ABRIL 1.999
El 7 de abril de 1.999 a las 4,31 horas el sismógrafo de la Abadía detectó la explosión de una bomba colocada en el crucero de la Basílica. La bomba causó graves destrozos: el humo y el polvo tardaron dos días en quitarse; el órgano, situado en el otro extremo de crucero, quedó prácticamente destruido; fueron destrozadas ocho filas de bancos a cada lado de la capilla, dos filas de confesionarios y en la sacristía ardieron varios bancos; y las pesadas puertas de bronce de la entrada de la Basílica, de unas 10 toneladas y situadas en ángulo con relación al punto de explosión y a unos 200 metros, sufrieron deformaciones. Pues bien, las primeras personas que, a las 48 horas de haberse producido la explosión, entraron en la cripta para reconocer los daños fueron el fraile representante del Abad, el Arquitecto de Patrimonio Histórico, el Aparejador del Valle y el Delegado del Patrimonio para el mismo. En aquel mare mágnum de destrozos, los cuatro, a la vez y con perfecta lucidez, comprobaron con estupor que: ´´ la grandiosa Cruz situada sobre el altar mayor no había sufrido ningún daño y que en la mano derecha del Crucificado había una rosa roja fresca´´ En la fecha del sacrílego atentado se daba la circunstancia de que era inmediatamente después de Pascua de Resurrección, por lo que se habían recogido días atrás todas las flores y limpiado todos los floreros. Otros hechos extraordinarios, con toda la apariencia de milagrosos, tienen lugar en ocasiones en el Valle de los Caídos, pero el anterior es el principal y más especial, dadas las circunstancias que lo rodean.
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Ángel
18/02/2010 20:35:18
Doña Andrea, muchas gracias por la aclaración. Lógico y comprensible es lo que usted dice, pero quizá no expresé bien mi intención al hacer el comentario. Mi comentario va en el sentido de que antes se podía acceder a las tumbas de Franco y José Antonio (fuera de horas de culto) y que ahora ya no existe esa posibilidad. Quizá a alguien le moleste que sobre la tumba de Jose Antonio aparezcan, de vez en cuando, cinco rosas... y espere que el tiempo y la falta de cuidados borren sus nombres. No lo pueden soportar. Y mientras, en pleno Paseo de la Castellana de Madrid siguen, incólumes, las efigies de Largo Caballero e Indalecio Prieto. Y nadie dice nada...
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Antonio Torres
18/02/2010 17:45:59
En honor a la verdad, las noticias que circulan y que con profunda satisfacción les traslado, es que desde el Ministerio de la Presidencia se le ha garantizado a la Comunidad Benedictina que todo volverá a la normalidad a partir del próximo uno de Marzo, incluso antes. Cierto que, como ha sido habitual en los últimos años, se trata de una inestable normalidad que la Comunidad Benedictina ha venido sufriendo y sorteando con enorme paciencia y encomiable humildad a lo largo de los últimos años. No hay por qué dudar de la palabra dada por el Gobierno ni de la fuerza de la oración de un considerable número de personas, demócratas y acérrimas defensoras de la libertad de todos los españoles que, creyentes o no, deben ser rigurosamente respetados en sus derechos fundamentales y garantías individuales, para poder profesar libremente la religión y el culto que elijan, así como poder acceder libremente a los lugares de culto correspondientes, sin más limitaciones que las contempladas en el Derecho Canónico y las establecidas por las autoridades eclesiástica nombradas al efecto, ya sea en la Basílica de El Escorial, en la Basílica Pontificia del Valle de los Caídos, o en cualquier otro templo destinado al culto. Un número sorprendentemente cada vez mayor de personas permanecen a la expectativa de que el gobierno cumpla su compromiso y que, finalmente, todo quede finalmente reducido a un temporal y desagradable malentendido. La Basílica Pontifica de la Santa Cruz, así como la Abadía del mismo nombre y el conjunto del Valle de los Caídos, es un lugar de culto que millones de españoles católicos tienen todo el derecho a que se respete así como, también, otros millones que profesan otras religiones o ninguna, tienen todo el derecho de acceso para disfrutar su belleza y su irrefutable valor histórico, nos gusten más/o menos/o nada Felipe II, Franco o Dolores Ibárruri, lo cual debe circunscribirse a la libérrima opinión de cada español. De haber prosperado las intenciones del gobierno para cerrar ese extraordinario lugar de culto, lo cual habría constituido una flagrante violación a la Ley y vulneración de derechos fundamentales reconocidos universalmente, se habría creado un peligrosísimo antecedente de nefasto recuerdo histórico que un considerable número de españoles no habrían tolerado. Estamos en España, en Europa, en Occidente, y habría sido un escándalo de proporciones insospechadas que el gobierno actuará con el fanatismo de esos gobiernos fundamentalistas de algunos países árabes y asiáticos, donde se vulnera constantemente y se cercena la libertad religiosa, cerrándose templos católicos al culto en una persecución de la que son directos testigos los mártires del siglo XXI. La prudencia del gobierno ha sido pues encomiable y no queda sino agradecer el cambio de actitud y la decisión tomada para volver a la normalidad. Ojalá y así sea.
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Antonio Torres
18/02/2010 16:39:54
JUAN MANUEL DE PRADA 15-2-2010 03:57:13 EL Cristo de Monteagudo que la cristofobia pretende ahora derruir fue erigido, en honor al Sagrado Corazón de Jesús, durante el reinado de Alfonso XIII. El diario La Verdad de Murcia, en un clarificador artículo de Pedro Soler, detalla las vicisitudes que precedieron a la inauguración del monumento: el proyecto, impulsado en 1921 por una comisión de próceres locales, fue financiado por suscripción popular y encomendado al escultor José Planes, entre el alborozo de los murcianos, que organizaron diversos actos religiosos, recordando la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, mientras el periódico de la ciudad publicaba relaciones de las donaciones populares recibidas, que permitían entrever que «lo que parecía cosa irrealizable y que muchos calificaban de utópica, por las dificultades surgidas, en breve espacio de tiempo va a tener feliz realización». Tales dificultades motivarían que Planes se apartase del proyecto; y a la postre la imagen del Sagrado Corazón que se erigió en Monteagudo fue obra del joven escultor murciano Antonio Nicolás. La inauguración del monumento se celebró el 31 de octubre de 1926; acontecimiento que, según nos narra Pedro Soler, se desarrolló entre romerías y numerosas manifestaciones de fe popular. Aquel Cristo de Monteagudo -como el del Cerro de los Ángeles- sería destruido diez años más tarde, en plena vorágine cristofóbica desatada por la Guerra Civil. Algunos años más tarde, en 1951 exactamente, otro monumento fue levantado sobre las ruinas del antiguo; y ahora, como ocurriera en 1936, otra vorágine cristofóbica trata de derribarlo, aduciendo que se trata de «una reliquia del totalitarismo católico impuesto por Franco». El odium fidei se disfraza con ropajes diversos, aclimatándose a la época en que trata de imponerse; en esta fase «democrática» de la historia, el odium fidei, que en épocas perfumadas por el aroma de la sangre no necesitaba para imponerse sino la expansión de los más sórdidos instintos criminales, se emperifolla con la coartada legalista, amparándose además en la ignorancia histórica que corrompe a un pueblo reducido a la esclavitud. El Cristo de Monteagudo no es ninguna «reliquia del totalitarismo católico impuesto por Franco», sino expresión de una fe popular que fue perseguida y abatida por el plomo durante la Guerra Civil; y este episodio cristofóbico que trata de volver a destruirlo, como ocurriera en 1936, no es sino otra expresión -más meliflua, si se quiere- del mismo odio de antaño. Otro episodio cristofóbico más abyecto aún se está desarrollando en estos días, al cobijo de la llamada ley de Memoria Histórica, en el monasterio de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, que los cristófobos de hogaño pretenden convertir en una suerte de museo de los horrores del franquismo. Pero para ello hace falta primeramente negar el sentido religioso de aquel monumento, que la cruz de piedra más alta de Europa pregona a los cuatro puntos cardinales; un sentido que la presencia de monjes benedictinos en el lugar hace patente. La coartada legalista ha prohibido ya el acceso al recinto; pero su objetivo más inmediato es expulsar a los monjes benedictinos del monasterio. Tal expulsión, que podría consumarse en las próximas semanas, permitirá invertir la verdadera naturaleza del Valle de los Caídos: un monasterio benedictino encomendado, bajo la advocación de la Cruz, a la oración por los muertos caídos en una guerra fratricida se convierte así en un monumento al odio; o sea, la «abominación de la desolación» de la que nos hablaba el profeta Daniel. Y es que en el episodio del Cristo de Monteagudo, como en la expulsión de los monjes del Valle de los Caídos, disfrazado de coartadas legalistas, hallamos el mismo odio de antaño, la misma cristofobia que derribaba estatuas del Sagrado Corazón y vaciaba de monjes los monasterios. www.juanmanueldeprada.com (ABC)
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Andrea C. Laureado
18/02/2010 13:04:03
¡Muchas gracias por su carta Don Rafael! Me estaba poniendo nerviosa la ausencia de eco mediático de la situación.
Don Antonio, ¿sería tan amable de poner un enlace al mentado artículo de Juan Manuel de Prada si dispone de él? Muchas gracias.
Don Ángel, a su dato: “Durante la misa conventual está prohibido acceder al crucero, es decir, a las tumbas de Franco y José Antonio. No se puede acceder nada más que a la nave central de la Basílica y con el único objeto de asistir a la Santa Misa. Otras visitas están prohibidas”. Ignoro si se ha cambiado algo al respecto recientemente, pero que yo sepa eso era así con el fin de no perturbar la celebración eucarística, lo cual es lógico dado que se trata de un templo y las tumbas están junto al altar.
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Ángel
17/02/2010 19:02:03
Amplío datos y detalles que me han llegado sin la necesaria confirmación por lo que ruego se me excuse si no son ciertos y se me saque del error. Voy. Durante la misa coventual está prohibido acceder al crucero, es decir, a las tumbas de Franco y José Antonio. No se puede acceder nada más que a la nave central de la Basílica y con el único objeto de asistir a la Santa Misa. Otras visitas están prohibidas. Han sido prohibidas las reuniones, congresos, pernoctaciones en la hospedería, incluso ejercicios espirituales, con cuyos magros ingresos, además de la entrada, subsistía la Comunidad. No hay partidas en los presupuestos estatales de este año para mantenimiento de la infraestructura. Deben querer que la Cruz se caiga sola y que la Basílica se derrumbe para que no puedan compararles con los talibanes que destrozaron los Budas de Bamiyán. La Comunidad procede de Silos. El abad, Dom Anselmo, está planteándose seriamente regresar a la casa madre y abandonar las instalaciones por no poder mantenerse en ellas debido al ahogo (cordón sanitario, ¿suena?) al que se ven sometidos. La realidad, ¿es así? ¿incluso es peor? Todas estas acciones ¿merecen comentarios?, digo yo...
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Antonio Torres
17/02/2010 16:33:27
El Padre Abad, un monje benedictino profundamente santo, junto con la Comunidad Benedictina allí asentada desde hace cincuenta años, lleva mucho tiempo padeciendo amargamente el desprecio y la persecución de los hunos, así como la indiferencia y el olvido de los otros.
En este caso, hemos tenido la suerte hasta el momento de estar en manos un gobierno deleznable y unos responsables políticos y altos funcionarios que, como es ya universalmente conocido, no aciertan a acometer acciones más allá del mero disparate y de la pura ocurrencia.
Sospecho que a raíz del Artículo de Juan Manuel de Prada y de algunas gestiones realizadas, sólo para ilustrar un poquito al respecto de la rotunda realidad jurídica administrativa y canónica que ampara y legitima la existencia de la Basílica Pontificia de la Santa Cruz y del conjunto del Valle de los Caídos, se ha parado por el momento el vergonzoso acoso y deseado derribo que por parte del gobierno y sus adláteres se pretende.
Pero seguros estamos algunos que dicha aparente calma, -se supone que el uno de Marzo todo volverá a la inestable normalidad de hace unas semanas- desaparecerá cuando en el Ministerio de la Presidencia y en el entorno del mismo Presidente, surja una nueva disparatada ocurrencia con la que, sin temor ni vergüenza, tratarán de someter de nuevo al Padre Abad y a la Comunidad Benedictina a su digno y santo cargo.
Como sea que no hay forma jurídica ni legítima posible para cerrar el Valle de los Caídos ni la Basílica de la Santa Cruz, excepto unos supuestos problemas de inseguridad, -falaz argumento que ya ha quedado desmontado con el preceptivo informe técnico elaborado por profesionales competentes en la materia-, han estado sometiendo al Padre Abad a un vergonzoso y agresivo ultraje, vejando la dignidad de la que está revestido como Obispo y el respeto que merece como persona.
Con estos bochornosos y infames métodos, aprendidos en un viejo manual de extorsión moral estalinista, ha venido pretendiendo el Subsecretario de la Presidencia en persona asustar y someter al Padre Abad para que ceda lo que no pueden obtener de otra manera, sin saber que ni el Padre Abad ni la Comunidad Benedictina podrían, aunque se volvieran locos y quisieran, ceder a las pretensiones del gobierno. Ni siquiera la Archidiócesis de Madrid, la Conferencia Episcopal o el mismísimo Nuncio de la Santa Sede en España.
Sólo el Santo Padre -que por cierto visitó el lugar cuando era Cardenal, apreciando y encomiando su belleza y la grandiosidad de esa cruz que tanto odian los siervos del diablo-, sólo el Santo Padre podría, como decía, tomar decisiones al respecto de ese formidable lugar de culto que, si antes parecía estar sólo circunscrito a la Abadía y a la Basílica Pontificia de la Santa Cruz, hoy afecta sin ningún género de dudas a todo el conjunto del Valle de los Caídos, el cual ha sido calificado de esa forma en la mismísima Ley de Memoria Histórica aprobada en el Congreso de los Diputados a propuesta del propio PSOE. Quizás porque al Padre Abad le asiste un poderoso y muy eficaz Ángel de la Guarda,
Como sea, pues, que el diablo no descansa y sus siervos prestos están para cumplir sus órdenes, de nuevo volverán a las andadas y habrá que seguir apoyando al Padre Abad, ese santo staret del que tanto y bueno habría escrito el mismísimo Dostoievski.
Si les parece oportuno, considero muy conveniente que se les pueda informar al respecto con detalle y documentos, por parte de los profesionales encargados del asunto, cuando puedan y donde gusten, aunque mi consejo es que aprovechen para que, además, se concedan la oportunidad de volver a visitar el Valle, asistan a la Celebración Eucarística, escuchen a los cuarenta jóvenes escolanos y tengan la oportunidad de apreciar la Gracia que impregna ese lugar y a la Comunidad Benedictina allí asentada, orando como lo llevan haciendo sus hermanos los últimos mil quinientos años implorando el perdón y la misericordia de Dios, así como