Diario Atenea inaugura una nueva sección de cartas al director, que pretende conseguir una mayor interacción entre el Grupo Atenea y sus lectores, y que está abierta a cualquier tipo de comunicaciones siempre que se mantengan en unos márgenes aceptables de educación, de no proselitismo, publirreportaje o reivindicación corporativa y que, como norma, sean de interés general para nuestros lectores.
En esta ocasión y por ser la primera, hemos respetado el texto recibido en su totalidad, pero en las próximas ocasiones solicitamos que su carta no supere las 200 palabras pues en caso contrario nos reservamos el derecho de reducirla a dichos límites.
Por otra parte su publicación en ningún caso significa que nuestro diario tenga que estar necesariamente de acuerdo con los argumentos del autor.
¿El expolio del Museo del Ejército?
El pasado día 18 de enero se celebró en el Ateneo de Madrid una mesa redonda organizada por la Agrupación El Mar y sus Ciencias, que preside Juan Manuel Gracia, con el título de "EL EXPOLIO DEL MUSEO DEL EJÉRCITO". En este evento participaron los máximos representantes de la Asociación de Amigos del Museo del Ejército de Madrid, su presidente José Durán, acompañado de Juan Antonio Sánchez García, Armando Marchante y Gabriel Portal.
La Asociación de Amigos del Museo del Ejército de Madrid es una escisión de la Asociación de los Amigos de los Museos Militares. La ruptura se produjo hace unos 12 años, por estar en desacuerdo con el traslado del Museo del Ejército a Toledo, según su propia declaración.
Dadas las erróneas y falsas aseveraciones que se expusieron en el foro mencionado, considero necesario hacer llegar a la opinión pública una serie de aclaraciones y comentarios, que entonces quise expresar sin éxito, pues se me negó la libertad de expresar una opinión diferente a la expuesta, de la misma manera que se me impidió defender la profesionalidad, que se puso frívolamente en duda, de todas las personas que participan en el traslado del Museo del Ejército a Toledo.
La conveniencia de que el Museo se mantenga en la capital de España es una opinión muy respetable y que, sin duda, muchos compartirán. Lo inaceptable es defender esta idea calificando al traslado de expolio.
Si se refieren a un expolio a la ciudad de Madrid, como alguno de los miembros de la Asociación ha afirmado en alguna ocasión, olvidan que el Ejército (y el Museo) es de España toda y no patrimonio exclusivo de Madrid, como consta en el propio nombre de la Asociación. Por tanto, independientemente de lo razonable que es defender su permanencia en la capital, por tradición, porque en la mayoría de los países de nuestro entorno así ocurre y por un sinfín de argumentos más que ya se han recogido en los medios de comunicación, no hay que considerar tampoco un desatino la decisión, tomada desde la más alta representación de la nación, de trasladarlo a otro lugar del territorio nacional.
En este caso, la nueva ubicación escogida para albergar el Museo del Ejército es la Imperial ciudad de Toledo y nada menos que el magnífico e histórico edificio del Alcázar. Una nueva sede acorde con el que pretende convertirse en "el mejor museo militar de Europa".
Pero si la Asociación, aludiendo a un supuesto expolio, quiere referirse a unos hipotéticos "daños irreparables" sufridos por los fondos, con un pretendido "desmantelamiento de un museo romántico por otro de metacrilato" que ha implicado una imaginaria "pérdida de patrimonio" y "dispersión de sus colecciones", para concluir en que "jamás volverá a estar bajo la mirada de los españoles" (¿por qué no?) tras la falsa "pérdida de valiosas piezas al no gozar de medidas de seguridad y control en el traslado" entre un largo etcétera de inexactitudes, falsedades, juicios de valor y medias verdades, la acusación es mucho más grave.
Se trata de un delito del que no sólo acusan a la Administración, sino también a las personas que cumplen la orden de traslado a Toledo, y que lo están realizando, ya en su última fase, con gran dedicación y profesionalidad para conseguir que el Museo del Ejército, el mismo que inició su andadura en 1803 y que se ha mudado ya en varias ocasiones, ofrezca desde su nueva sede una imagen renovada y acorde al siglo XXI, para conseguir que sea un referente mundial de los museos militares y el eje de la cultura militar española.
En el mundo del derecho hay una máxima que reza "el que alega, prueba". Comete delito el que, en público, acusa a otro de haber realizado a su vez un acto ilícito sin aportar prueba alguna. Y una situación de esta naturaleza se produjo el pasado 18 de enero en el Ateneo de Madrid.
Esta Asociación, que conoce cómo se está llevando a cabo este traslado, considerado por todos los expertos en la materia como un ejemplo de rigor, control y seguridad en el trato dispensado a los fondos del Museo, mantiene su postura sobre la gran mentira que supone enlazar pequeños retazos de verdad con falsedades de las que son conscientes.
La Asociación ha presentado un recurso ante la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal de Justicia de Madrid en el que solicitan el regreso del Museo del Ejército a su sede del Salón de Reinos, la paralización de las operaciones de traslado y el nombramiento de una comisión de expertos para el retorno y reubicación de los fondos del museo, hasta recuperar el estado expositivo inicial. En definitiva, la única aspiración de la Asociación consiste en conseguir que el Museo regrese a su sede de Madrid.
La justicia se pronunciará en su momento. Pero mientras, no es admisible que, para alcanzar sus objetivos, difundan argumentos falsos a sabiendas de que lo son, pues se trata de hechos en su mayor parte públicos y sobre los que la Asociación ha recibido información directa (aunque en ocasiones lo nieguen), del traslado y de las condiciones en las que se estaba realizando, tanto de los directores del Museo y del Instituto de Historia y Cultura Militar, como de las autoridades del Ejército de Tierra.
En relación con el traslado, la Asociación de Amigos del Museo de Madrid aseguraba que el transporte de los fondos se iba a realizar en camiones militares, a cargo de soldados y sin ningún tipo de medidas de control ni seguridad. El pasado día 7 de enero, La Razón publica un artículo firmado por Diego Camacho con el título de "El Museo del Ejército, el expolio de Madrid", en el que se afirma que "el transporte de los fondos se ha realizado, como si de una colección de cantimploras se tratara, sin el seguro preceptivo que marca la Ley de Patrimonio Nacional". Como fácilmente se puede comprobar, lo cierto es que el traslado se adjudicó mediante concurso público del Ministerio de Cultura a la empresa especializada en transporte de obras de arte SIT Transportes Internacionales, una de las mejores de España y reconocida internacionalmente en el mundo de los museos. Son públicos los pliegos de prescripciones técnicas y de cláusulas administrativas que claramente especifican la obligatoriedad de la consignación de un seguro para el transporte.
El transporte, de hecho, se materializó con un éxito señalado por los técnicos del ámbito de la cultura y del mundo de los museos, que lo citan como ejemplo de movimiento de bienes de interés cultural de esta envergadura. No parece, por tanto, que los fondos hayan sufrido esos "daños irreparables" a los que Durán, presidente de la Asociación, aludía en el Ateneo el pasado día 18 de enero.
En el mismo artículo antes citado, y que coincide con las opiniones vertidas por miembros de la Asociación en otros foros, se asegura que "en Toledo se expondrán unos 6.500 fondos. Es decir, un dineral en hacer un museo en Toledo cinco veces más pequeño que el que existía en Madrid".
Esta afirmación se puede encuadrar en el capítulo de las medias verdades. Si bien es cierto que la exposición permanente va disponer en sus vitrinas de aproximadamente un 20% de la colección total, se debe a la intención de exponer, aplicando las técnicas más modernas, un discurso museológico que recorra la historia del Ejército de Tierra como parte de la historia de España. Además, explicará la contribución del Ejército al nacimiento, constitución y desarrollo de la nación y del Estado español, e ilustrará la aportación de los militares al progreso institucional, social, cultural y científico de España, para potenciar y dar a conocer la cultura de la defensa y la integración de las Fuerzas Armadas en organizaciones internacionales.
Con estos objetivos se ha llevado a cabo una cuidadosa selección de las piezas que mejor podrán explicar el discurso museográfico diseñado. Además, se ha escogido otro importante número de piezas para poder realizar rotaciones con las anteriores, de forma que las sucesivas visitas al Museo aporten siempre algún elemento novedoso al visitante asiduo.
El resto de las piezas se encuentran debidamente clasificadas en colecciones y distribuidas en 11 almacenes visitables, situados en el nuevo edificio que se ha construido en las proximidades del histórico. Todos y cada uno de los almacenes están dotados de gran espacio, control de seguridad y medidas medioambientales, para garantizar la mejor conservación posible de las piezas. Asimismo están dotados de puntos informáticos con conexión a la base de datos del Museo que facilitará la labor de investigación in situ.
Respecto al tamaño de la nueva ubicación toledana, basta con hacer referencia a las cifras: de los 4.750 m2 construidos en la sede de Madrid, el Museo dispone en Toledo de en torno a los 35.000 m2 (sin contar los jardines). En Madrid, prácticamente todo el espacio estaba ocupado por la exposición permanente y las oficinas. El edificio tenía una urgente necesidad de mantenimiento y, a pesar de las periódicas desinsectaciones, sufría numerosas y diversas plagas. Además, al no disponer el Museo de técnicos y especialistas durante décadas, las colecciones necesitaban de atención urgente para su conservación y restauración. El traslado, al menos, ha servido para la limpieza, restauración y eliminación de las plagas que sufrían buena parte de los fondos del museo.
En la nueva sede del Alcázar toledano, sin embargo, el Museo va a disfrutar de una extensa parcela que incluye, además de una amplia zona ajardinada, dos edificios conectados entre sí. El histórico, destinado a acoger la exposición permanente en sus 19.250 m2 construidos, de los que 14.000 son útiles y albergarán 21 salas de exposición (13 temáticas y el resto de discurso histórico, con 5 recorridos diferentes cada una de estas últimas). El museo recuperará a partir de ahora su intencionalidad didáctica fundacional. Se trata de explicar la historia de España (no hay muchos sitios en los que se pueda contemplar) y la del Ejército como parte de la misma, pretensión que en la anterior sede estaba seriamente mermada por la excesiva acumulación de fondos y escasez de textos explicativos, entre otras causas.
También podríamos argüir que la historia del Ejército es mucho más que el episodio de la Guerra Civil, que existió, naturalmente. El Ejército ha tenido muchas luces, pero también algunas sombras, y de ni unas ni de otras nos debemos sustraer. Se trata de rendir homenaje a nuestra Historia.
De las salas temáticas, una se dedicará a la historia del Alcázar y otra a la historia del Museo. Los restos arqueológicos encontrados bajo la explanada norte, con una extensión de más de 2.000 m2, se han consolidado y constituyen otra sala temática. El resto albergarán colecciones tan importantes como la de Medinaceli, Romero Ortiz, vexilología, artillería, arma blanca y de fuego, patrimonio etnográfico, documento gráfico, condecoraciones, etc. El otro edificio, de nueva planta, se dedica a las tareas administrativas (oficinas y zona de control y seguridad) y servicios, e implica importantes mejoras relacionadas con la conservación de las piezas. Cuenta con 5 talleres de restauración dotados de los equipamientos más modernos, con estudio fotográfico, cámara de anoxia (para la eliminación de plagas) y los almacenes visitables. Además, el potencial de difusión aumenta considerablemente al contar con un nuevo centro documental (con biblioteca y archivo), un aula didáctica y un auditorio con capacidad para más de 200 personas. Se dispondrá también de nuevos servicios, como la cafetería-autoservicio o vestuarios, y lo que resulta imprescindible en todo museo moderno: salas de exposiciones temporales en unas dimensiones totales cercanas a los 1.000 m2. Todo ello en una superficie total construida de cerca de 15.000 m2, de los que 14.000 son útiles.
En relación con las acusaciones vertidas por los miembros de la Asociación, en el Ateneo de Madrid y en el artículo ya citado, sobre el control y seguridad de las piezas cabe mencionar que, a instancias de la dirección del Museo, se estableció un procedimiento documental específico para el traslado y se desarrolló una aplicación informática propia que contó con el valioso concurso del Centro Corporativo de Explotación y Apoyo (CCEA) y del Área de Tratamiento de Información (ATI) del Ministerio de Defensa. El control y la seguridad de los fondos durante todo el proceso se pudo realizar de forma permanente y constante, tanto desde Madrid como desde Toledo.
En suma, se puede asegurar que no sólo no se han dividido las colecciones, ni "perdido" piezas. Por el contrario, su número se ha incrementado a lo largo de los años, pues el Museo ha seguido recibiendo nuevos fondos procedentes de donaciones, adquisiciones propias, asignaciones de la Administración y levantamientos de depósitos, y también por peticiones de depósitos a otros museos e instituciones. Las nuevas piezas siempre han servido para dar contenido al discurso museológico y contradice las críticas de la Asociación, cuando afirma que el museo está muerto y que "jamás volverá a estar bajo la mirada de los españoles" (¿por qué no?), como inexplicablemente aseguraba Marchante, un miembro de la Asociación, en el Ateneo.
En el apartado de las medias verdades caben también las constantes alusiones a la "pérdida de valiosas piezas", repartidas entre museos, ayuntamientos, instituciones de todo tipo, etc., dando a entender que han sido distribuidas de manera indiscriminada. A este respecto es necesario aclarar que es una práctica constante y habitual entre todos los museos del mundo la de ceder piezas a otros en concepto de depósito, por un periodo de tiempo predeterminado y renovable. Además, el Museo conserva la propiedad, así como el control y el seguimiento de las condiciones medioambientales de conservación, y se reserva el derecho de levantar el depósito si encuentra razones que así lo aconsejen. De hecho, el Museo del Ejército dispone de un considerable número de fondos en depósito de otros museos e instituciones, varios de ellos del Museo del Prado.
Todos los casos en los que el Museo del Ejército ha concedido un depósito han estado basados en razones de idoneidad, ha contado con el asesoramiento de expertos y se ha iniciado el proceso tras recibir la petición de organismos de reconocido prestigio. Tras la realización del informe preceptivo, se debe aprobar, sancionar y publicar mediante orden ministerial de Defensa. Nunca se ha cedido ninguna pieza seleccionada para la exposición permanente (o sus posibles rotaciones).
Por tanto, el control sobre la pieza está absolutamente garantizado y no es cierto que las colecciones del museo se hayan dispersado, de tal forma que no hay razón para atender la petición de Sánchez García, otro integrante de la Asociación, de "un descanse en paz" para las colecciones del Museo del Ejército, como solicitó en el Ateneo el pasado día 18. Gozan de muy buena salud.
Respecto a las cuatro consignas que machaconamente reiteran los miembros de la Asociación, relativas a la desaparición del Museo del Asedio, del despacho de Moscardó, de la sala de la División Azul y de la Cripta, o las referencias a la desaparición de la exposición pública de algunas piezas, de nuevo se trata de verdades a medias. Ninguno de estos espacios ha desaparecido y en el actual discurso museológico tienen todos cabida de alguna manera, salvo la Cripta que, al no formar parte del Museo quedará fuera del recorrido de visita del público, pero se mantiene con las mismas funciones que venía desempeñando.
Quiero también referirme al nuevo discurso museológico del museo en su sede del Alcázar de Toledo y que también ha sido cuestionado en numerosas ocasiones para comentar que los textos que se han utilizado corresponden a un estudio elaborado por cerca de 80 expertos civiles y militares (catedráticos y profesores de 9 universidades, militares e historiadores de reconocido prestigio, conservadores y técnicos de museos), encargado a tal efecto por la Dirección General de Relaciones Institucionales del Ministerio de Defensa y publicado en tres tomos por el Servicio de Publicaciones del propio ministerio con el título de "Aproximación a la Historia Militar de España". Esta publicación fue prologada por el entonces ministro de Defensa José Antonio Alonso y aceptada por todas las fuerzas políticas por su imparcialidad en el tratamiento de los acontecimientos históricos.
El 18 de enero, en el Ateneo de Madrid, esperaba encontrarme con otro tipo de interlocutor, si bien insatisfecho, pero con capacidad de, cuando menos, establecer un diálogo en el que se pudiesen intercambiar puntos de vista o informaciones entre unos y otros. No en vano, y por su categoría "profesional" y social, se les supone una mínima formación en ese sentido.
Pero visto, lo sucedido en la mesa redonda, donde se me impidió hacer uso de mi libertad de expresión y la cerrada actitud corporativa demostrada por los miembros de la Asociación de Amigos del Museo del Ejército de Madrid presentes en éste y otros actos similares, queda patente y demostrado que estoy equivocado.
Dicho todo lo anterior, emplazo a quien lo considere oportuno a valorar de nuevo todo el asunto, cuando el Museo esté por fin abierto al público. En ese momento, y no antes de la reapertura, el Museo del Ejército, el de siempre, pero adaptado a la imagen y los cánones del siglo XXI, mostrará plenamente su contenido y su continente y, entonces sí, podrá ser razonablemente discutida, criticada o, en su caso, alabada su nueva presentación.
Madrid, enero de 2010. José Antonio Borrego Serrano. Coronel de Infantería (r) Voluntario cultural.
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Comentarios
Total comentarios 15
Alberto Sánchez Montero
10/07/2010 10:02:35
La ubicación del Museo en Toledo es un proyecto de presente pero más de futuro por las dimensiones del recinto. La historia militar es de todos los españoles no solamente de aquellos que vioven en Madrid, y el Alcázar es un lugar idóneo para este museo. Los expolios no se han producido históricamente en Madrid, sino en el resto de España,para llevar estas piezas a la capital en alguno de sus numerosos museos mantenidos entre todos. Por ello me alegro mucho con este cambio y seré de los primeros en visitarlo.
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Gonzalo Gonzalez Castillo
17/05/2010 10:49:39
Creo que con las claras y rotundas explicaciones del Coronel Borrego, la Asociación de Amigos del Museo del Ejércio de Madrid y otras personas afines quedan absolutamente descalificadas. Deberían disolverse, o al menos, guardar un significativo silencio, si no optan por por su disolución.
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José Luis Guerrero Hidalgo - Coronel de Ingenieros (R)
12/02/2010 21:38:12
Asistí invitado a la conferencia del día 18 de enero en el Ateneo, y no encuentro una relación clara entre lo que vi y oí, con el artículo. Por eso deseo hacer los siguientes comentarios:
1º.- Obviamente, de antemano, se conocía que sería una conferencia denuncia, por su fuerte título y por las convicciones de los intervinientes, todos ellos, miembros de Amigos del Museo del Ejército “de Madrid “(¿?), que de forma insistente vienen “peleando” por tres cosas: 1ª Que no se lo llevaran del Palacio del Buen Retiro; 2ª que no saliera de Madrid; y 3ª que no se dañara con obra nueva el Alcázar. 2º.-Desde el inicio de la conferencia, presidente de la Asociación, se apresuró a justificar el titulo, casi pidiendo disculpas a los asistentes, por el exceso cometido, guiados, según dijo, equivocadamente, por el afán de atraer el interés del público. Aclarando a continuación, que de las diversas acepciones del Diccionario de RAE., habían tomado la de expoliar, como “desalojar con iniquidad” y por desalojar, “el privar de algo de lo que se goza y se tiene, desposeerle de él”. Por tanto, creo que quedaría un título largo como, “Lo que se le ha desposeído, sin justificación, al Museo del Ejército por su traslado a Toledo”. 3º.-No percibí, en ningún momento, falta de afecto a Toledo, ni de amor al Alcázar. 4º.-Tampoco percibí que arremetieran contra los actuales responsables de la dirección, gestión y ejecución del traslado del Museo, ni que se cuestionara su falta de profesionalidad y buen trabajo. Por el contrario, sí evidenciaron la falta de apoyo a sus reivindicaciones, recibida por parte de la Administración, salvo del Ayuntamiento de Madrid que les ofreció el Cuartel de Conde-Duque. 5º.-Sobre los daños irreparables y pérdida de patrimonio, se entendía claramente que no iba en el sentido de robos, extravíos, sustracciones o venta de piezas, mas bien se referían a los riesgos de manipulación, limpieza, transporte y cesión de fondos, que algunos exagerados museólogos, equiparan los daños del traslado de un museo, a los que le produciría un incendio. Pero a lo que sí se referían, era al valor del Museo, que, como se sabe, está invariable e íntimamente ligado al número y calidad de sus fondos, a su peculiar forma de exponerlos, al edificio que lo alberga, a su entorno y a la ciudad donde está ubicado, de la que forma parte de su riqueza cultural y atractivo turístico. Por ello, el daño y pérdida se entiende, según el Diccionario de la RAE., como “el perjuicio que se le causa al quitarle parte de su estimación y lucimiento, que antes tenía”. Y esto parece que, evidentemente, es así y que jamás volverán a estar bajo la mirada de los españoles, (frase retórica) que se justificada porque al Museo se le quita su edificio, su entorno, su ciudad, su discurso museográfico y mas aún, cuando no aparecerán en el Nuevo Museo del Ejército, la bella Escalera Real con su arco y techo artesonados, la bella diosa Clío rodeada de su magnífica colección de Lantacas, el Salón de Reinos y su rejería, las Salas de la Reina, de la Guerra Civil, Árabe, de Laureados, de Maquetas de Artillería de Costa, y la Oploteca con las marcas de los mas antiguos armeros en su techo. También se eliminan al gran público el 80% de las piezas, así como las banderas, que quedarán en planeros de acceso restringido. 6º.-Al término de la conferencia el Presidente- Moderador tuvo la cortesía de indicar que, pese a estar fuera de hora, no quería cerrar el acto sin invitar al público asistente, a que pudiera formular a los intervinientes alguna pregunta breve. Nada mas abrir el turno de preguntas ocurrió un incidente, originado por la reiterada desobediencia a los requerimientos del Presidente-Moderador, con omisión del tratamiento militar a los dos generales conferenciantes. Actitud que produjo el rechazo general del público y la pérdida de la armonía, que siempre debe presidir estos actos. 7º.- Si bien la conferencia no aportó nada nuevo, los co
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Mª Jesús Cabrera Bravo
07/02/2010 18:32:13
Enhorabuena a José Antonio por su cuidada y meditada carta, en todo caso, un ejemplo de buen hacer... No tengo los conociemientos como para poder valorar una sede y la otra, aunque lo que sí sé es que todos los museos, e incluso más los militares, deben remodelarse, remozarse, y buscar un plan museológico nuevo y acorde con sus tiempos, para poder llegar a todos los ciudadanos de una nación. Efectivamente, para ello no se necesita exponer todo lo que hay en una colección (¿qué sería del Museo Arqueológico de Madrid si expusiera sus cientos de miles de piezas?), sino exponer las mejores piezas y las que sean más adecuadas para respaldar un plan museológico y museográfico meditado.
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Javier Luis Canales
05/02/2010 14:33:22
Ante todo, decir que carezco de los conocimientos necesarios para poder valorar en justicia la gestión del traslado pero, ante la indignación que aprecio en algunos por el escepticismo que en otros despierta la eficiencia con la que se lleva cabo, quiero recalcarles que no es ninguna insensatez sospechar del rigor histórico de un gobierno cuya política histórica es revisionista. Esto tiene el agravante de la evidente insuficiencia de estos para gestionar eficazmente un espectro bastante amplio de asuntos, lo cual precisamente no inspira confianza en ellos en otros ámbitos.
Y, bueno, algunos recordamos lo que pasó en su momento con el traslado de las antigüedades que amueblaban los Paradores de Turismo.
No puedo valorar la situación del museo, pero no creo que en este caso quepa despreciar al escéptico dada la… “jurisprudencia”.
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Martin Sansegundo
03/02/2010 9:31:19
No se si al final, cuando se inaugure el nuevo, en Toledo, tendra el mismo encanto, que tenia el de la plaza de Mendez Nuñez, pero lo que si es seguro, conociendo el pensamiento de nuestros actuales mandatarios, es que la informacion sobre nuestra historia militar, sera sesgada, y con intencion de manipular a quienes lo visiten. Eso es seguro, porque lo llevan haciendo con un ahinco digno de cualquier otra causa. Respecto a la situacion en Toledo, no me desagrada mucho, porque la mision de este museo deberia ser la de recibir la visita de todos los colegiales que visitasen Madrid, y como eso no sucedia ni por asomo, da igual que este en Toledo. Los amantes de la historia militar española, seguiremos visitandolo, y algun turista tambien. Espero no tener que enfadarme mucho con lo que vea en la primera visita.
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Mª Purificación Gómez García
02/02/2010 20:14:42
José Antonio, creo que me he enteredo de las posturas que existen sobre la ubicación del MUSEO DEL EJÉRCITO en Toledo.Tu razonamiento me ha dejado muy claro el porqué del traslado, y las ventajas de Toledo como futuro, con unas posibilidades de proyección y actualización que el edificio del P.del Buen Retiro, al día de hoy, no puedeofrecer.
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Francisco Climent
01/02/2010 18:43:23
He aquí una carta bien escrita y razonada.Bien por el coronel Borrego. Los museos ,como tantas otras cosas de la vida,hay que remozarlos porque ,si no , pueden desaparecer. El antiguo Museo tenía el encanto de lo pasado: pero, la verdad, había que tener algo de cultura histórica y militar para comprender muchos de aquellos recuerdos que se habían aupado en aquel especie de "almacén de antigüedades" en que se había convertido el Museo. Y la gran pregunta ¿ donde pone que todos los museos estén ubicados en Madrid? ¿Es que la histórica e imperial ciudad de Toledo no tiene derecho ni nivel para tener un museo que nos concita a todos los españoles?
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Rosa C. Bermudez Garcia
01/02/2010 11:43:34
Como profesional de los museos, asisto atónita a la polémica surgida por el traslado y montaje del Museo del Ejército. Entiendo que existan diferentes posturas, razonables ambas, de la ubicación del museo, pero lo que no puedo entender y hablo con conocimiento, es que se cuestione el trabajo llevado por los profesionales del museo. Dejemos la política a un lado y que por favor quien hable, que lo haga desde el conocimiento, porque lo que escuché en el Ateneo de Madrid, fue una sarta de injurias, inexactitudes y tonterías de aquellos que se llaman ¿"amigos del Museo del Ejercito"? Un militar que se las da de haber sido director, puede conocer la historia del Museo, pero intentar sentenciar, habiendo estado solo tres meses, me parece fuera de lugar. Aquí se mezclan ideas, que no tienen nada que ver con la política el Coronel Borrego lo explica muy bien en el articulo. El Museo del Ejército en Madrid, realmente era un almacén de fondos, concebido con una idea decimonónica, donde no se podía apreciar como se merecen los fondos más importantes de sus colecciones, el edificio no contaba con las medidas adecuadas de seguridad necesarias y obligatorias en cualquier museo del mundo. Aquellas personas que se dediquen a los museos entenderán de que hablamos, se necesitaba un lugar adecuado, a demás de hacer un proyecto museográfico conforme al tiempo que vivimos, entonces echarse las manos a la cabeza y acusar la museo de expolio porque no se van a exponer todos los fondos es de ignorantes, no es necesario exponer toda la colección, sino las piezas mas significativas y representativas, pero claro, queda muy bien decir, acusar y soliviantar a quien no entiende de esto: y con el resto que hacen???, las dan, las regalan...por favor, un poco de seriedad, existen, para quien no lo sepa, almacenes visitables, donde las piezas están, se lo aseguro, mejor conservadas, porque esa es nuestra función, conservar el Patrimonio para las futuras generaciones, y sobre lo de "los regalos", venga ya! los fondos que se depositan en otras instituciones, permiten que, si no están previstos en la exposición permanente (de cualquier museo del mundo) y hay otras Instituciones a las que éstos completen su discurso, hacer un favor a la sociedad, ya que nuestros fondos podrán ser contemplados en diferentes partes de España por si no lo saben en el Museo del Ejercito hay fondos en deposito, de Instituciones como el Museo del Prado, de Patrimonio Nacional, necesitan algo mas. Se que el traslado ha sido un éxito, no se ha perdido nada, no ha habido destrucciones, no se, ¿que es lo que quiere esta gente?, lo que esta claro es que no quieren al Museo del Ejercito!!
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José Ignacio Alvarez garcía
01/02/2010 10:18:25
Es fácil atacar con medias verdades y mentiras descaradas, como la de que se han perdido fondos, o no se han asegurado el transporte de los mismos. Creo qeu las palabras del Coronel Borrego son exactas y efectivamente se puede discutir si el MUE estaría mejor en Madrid o en Toledo, las dos posturas tiene razones para ser defemdidas sin necesidad de mentir o insinuar delitos basados en medias verdades. Pero no existen razones para acusar a profesionales de Expolio o malas prácticas con el Patrimonio de todos los españoles, ambas cosas delictivas. Bien por el Coronel Borrego
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Luis A. Jurado Menéndez, Coronel de Ingenieros (r)
01/02/2010 3:28:11
Muy elaborada misiva de nuestro compañero J.A Borrego, que deja claro sin querer lo que quería rebatir. El 20% de los fondos se expondrá en una superficie de 300% de la original. El 80% de los fondos no serán expuestos y el criterio de selección evidenetemente estará orientado por nuestras respetable autoridades políticas. Si esto no es expolio... por supuesto sin dudar de la profesionalidda, buena voluntad y calidad humana de los ejecutantes y voluntarios.
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Carlos Diez Fernandez
29/01/2010 21:33:01
Desde que tengo posibilidad de moverme solo sin la compañia de mis padres es decir 12-14 años he visitado de forma asidua el museo del Ejercito que estaba en Madrid, y admirar la gloria y sacrificio de los soldados de España en sus diferenbtes epocas, una visita algun años antes de su desmantelamiento ante una visita de una amigo extranjero fuia a visitar la sala de la Cruzada donde entre otras cosas habia en gran cuadro sobre los ASESINATOS de Paracuellos , los cacos cuello - pies con clavos para las palizas dadas (ahora en nombre de los amantes de la libertadad de la CHECAS de la II Republica ¡¡¡ ) y la sala habia desaparecido... ante mi insitencia un Vigilante Jurado me lo negaba que jamas habia existido, ante la acalorada discusion se acerco otro y me confeso temeroso que estos fondos habia sido retirados para no herir la sensibilidad de algunas personas, la sensibilidad de los millares de ASESINADOS ya no contaba, tampoco la de sus familias, mi pregunta es si algun dia en Toledo o en Madrid donde deberia de esta esto va a ponerse de nuevo, o TODOS los fondos sobre la Division Azul , que fueron traicioneramente cedidos desde la Hermandad de la DA a los fondos del musue en contra de la voluntad de los que las doanraon en su dia, que de haberlo queerido hacer asi lo habrian hecho. Me podrian contestar por favor. Un pueblo que borra y falsifica su Historia, no se merece persistir como tal. Saludos
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Jesús Flores Thies
29/01/2010 17:28:51
Habría mucho que comentar sobre la emocionante defensa que el coronel Borrego hace del nuevo museo militar que se quiere abrir en Toledo, distinto del que fue desalojado de Madrid, que puede considerarse museo muerto y sólo base principal (de fondos) para el nuevo, ya que, no sólo lo que se expone es considerablemente menor, sino que los criterios de exposición son distintos. Conviene tener en cuenta que el museo del Ejército de Madrid no se desalojó para mejorarlo, sino para hacer sitio a cuadros del Prado, cosa que, por supuesto todavía no se sabe si se va a realizar. La dispersión, préstamo y almacenaje de los fondos no expuestos equivalen a la desaparición del primitivo museo del Ejército. Tenemos la triste experiencia de la desaparición de un museo militar como el de Montjuich en Barcelona, que no se quiso defender, y del que es prácticamente imposible recabar información veraz sobre su más que misterioso futuro. Los criterios "moneo" para exponer de forma "didáctica" se prestan a la manipulación ideológica, eliminando la capacidad del visitante de ser él mismo quien valore lo que ve. Para ello hace falta cultura, lógico, y sobra manipulación. Jesús Flores Thies Coronel de Artillería-retirado
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Manuel Liñán Perez,Sargento de la Guardia Civil (r)
29/01/2010 14:28:25
Una carta magnifica e impecable, pero ¿que hay detrás de los vestidores?, recientemente he viajado a Paris y Bruselas, ambos cuentan con su respectivo museo, el de Bruselas me encantó, hace años estuve en Londres y también vi su magnifico museo, es curioso que las tres ciudades visitadas sean capitales de sus paises, la defensa de llevar el museo a otra ciudad es una defensa politicamente correcta ante los gobernantes que tenemos, como lo es el de borrar calles de laureados por el mero hecho de ser soldados en una epoca militar de España determinada, pero traidora al sentido común.Igualmente me consta la intención de ocultar al maximo el periodo 1936-75. Coronel, le tomo la palabra y cuando el museo de Toledo esté abierto y usted mismo vea los fondos que no se exponen ya no hará falta mas cartas. Tal vez la palabra expolio no es la adecuada para saber que está pasando, yo elegiría otras tales como:Venganza, venganza de que hubo un bando que perdió la Guerra Civil y sigue intentando ocultar la historia, manipulando y censurando.
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Ignacio Montojo Pavía
29/01/2010 10:55:42
Felicito al coronel Borrego por su expoción y estoy totalmente de acuerdo en todas sus apreciaciones sobre los procesos de traslado, cotrol,montaje,etc, que se están llevando a cabo en Toledo.Creo que en esa mesa redonda hubo mucha gente desinformada.
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