Lo acontecido en Haití es una terrible desgracia en un país que ya era infeliz antes de este insospechado y terrible castigo. Todos queremos ayudar, hacer algo por ellos. Yo también voy a tratar de ayudar en la medida de mis fuerzas aportando lo único que tengo, que es mi experiencia como marino militar. Tras largos años lidiando con problemas operativos a lo único que le doy importancia ahora es a la misión y a la cadena de mando. Los detalles de la ejecución son con frecuencia prolijos, los especialistas disfrutan vertiendo en ellos toda su ciencia aprendida muchas veces con gran esfuerzo. Pero a la hora de la verdad lo que es crítico es lo que empuja e inspira al mando ejecutante -la misión- y a quien le cuenta sus problemas y de quien recibe el apoyo: la cadena de mando. Porque si, va a ver problemas, y las cosas no van a salir como pensamos. Esta es la naturaleza de las misiones operativas. Esto es lo que va a pasar en Haití.
Espero que el lector me haya perdonado esta pequeña introducción doctrinal que pronto voy a tratar de convertir en observaciones concretas y que es mi humilde contribución para tratar de aliviar la espantosa situación de los haitianos. Empecemos por la misión. Y la primera pregunta es si se trata de una misión militar o civil. Tras la primera y explicable confusión de los primeros momentos queda claro que la seguridad es un componente básico del problema inicial y subsiguiente de recuperación. Si no existe seguridad no habrá ayuda humanitaria. Nada explica mejor esto que las declaraciones de un bombero español que tuvo que desistir, junto a sus compañeros, de rescatar a una adolescente enterrada pero viva, porque peligraban sus vidas por una turba incontrolada: "era su vida o las nuestras". Y se fueron.
Solo los militares extranjeros son capaces de suministrar seguridad y afrontar los problemas logísticos de la distribución de ayuda humanitaria en la escala que corresponde al colapso de la administración local. Aliviar la situación en Haití es de momento y lo será durante bastante tiempo un problema militar. Por heroicos que sean los esfuerzos de la internacional de bomberos, en pequeños grupos étnicos, la misión que queda les supera ampliamente. Por mucho que me esfuerzo no logro identificar que otro colectivo pudiera materializar la ayuda en las dimensiones que se precisa. Y eso sin contar con la imprescindible seguridad y la no menos necesaria coordinación.
Pasemos ahora a la cadena de mando, que aquí podremos comprobar el trecho que va de la teoría a la práctica. Hoy en Haití operan tres fuerzas militares principales, tratando de aliviar la situación. La de las Naciones Unidas (NNUU), los estadounidenses y los europeos. Unos representan la "legalidad", otros aportan la única capacidad significativa y los terceros posiblemente vayan a demostrar pronto la diferencia que hay entre las declaraciones altisonantes y la realidad. Por el momento dejare a la perspicacia del lector identificar cual corresponde a cual.
El General brasileño Peixoto Vieira Neto ostenta el mando de los 7.000 efectivos de la misión militar de ONU denominada MINUSTAH compuesta por militares de 17 nacionalidades. Por cierto que no estaba en Haití en el momento del terremoto. El jefe de la misión civil y la mujer del general chileno 2º Comandante, que si estaba, se cuentan entre los fallecidos. Está claro que sus capacidades, y yo añadiría la debilidad de su mandato, son insuficientes para resolver la situación planteada. Esto es obvio pues si se bastaran no existiría este problema, que los supera en las dos facetas principales de la misión: crear seguridad y tener aparato logístico para repartir la ayuda humanitaria en la escala necesaria. Si el problema fuera solamente ayudar a los haitianos, está claro que el General Vieira debería dejarse coordinar por el Teniente General norteamericano P.K. Keen, que por cierto estaba en Puerto Príncipe en el momento del terremoto y que manda la fuerza estadounidense. Pero es más que probable que el General Vieira no solo reciba instrucciones de la sede de la NNUU sino también del Presidente brasileño Lula, lleno de orgullo por la importante contribución nacional, y que posiblemente alegue razones de legalidad universal para tratar de mantener el mando ante los norteamericanos. Brasil, país emergente con fuerza en la esfera internacional probablemente vea difícil subordinar públicamente su protagonismo en Haití al poderoso vecino del norte.
Igual de probable es que los estadounidenses no se sientan tan impresionados como los demás por la legalidad que emana de la ONU que ellos crearon después de la Segunda Guerra Mundial y que no ha sabido o podido evolucionar desde la lógica de las potencias vencedoras de aquel conflicto. Y todavía más cuando en la práctica seria subordinar los enormes medios norteamericanos a un general brasileño.
Las fuerzas norteamericanas por su entidad, capacidad y cohesión representan la única esperanza de poder estabilizar la situación y comenzar la fase de recuperación en un plazo razonable. Son más de quince grandes buques centrados en el portaaviones nuclear "Carl Vinson" con 48 helicópteros y marines, soldados y aviadores con asombrosas capacidades de reconstrucción de infraestructuras. No creo que tenga que elaborar sobre esto nada más.
Pero ¿y los europeos? Honestamente no sé si se lograra una dimensión colectiva europea o contribuiremos de uno en uno. Si ocurre esto último seremos irrelevantes aunque la Prensa de cada país aliviara la sensación de fracaso destacando anécdotas humanitarias de sus contingentes nacionales. Se podrá así más o menos adormecer la conciencia nacional pero la aportación europea para resolver los problemas de los haitianos será mínima.
Por ejemplo, la aportación gubernamental española fue inicialmente de 37 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) a la que seguirá a partir del próximo sábado -y por la Armada hubiera podido ser antes- la más significativa del Buque de Asalto Anfibio"Castilla" con unos 450 hombres y mujeres, entre ellos un subgrupo táctico de Infantería de Marina con ingenieros y unos 45 médicos y sanitarios capaces de operar los dos quirófanos con que cuenta el buque. Y con cuatro helicópteros y lanchas de desembarco.
La contribución de la UME es más simbólica que efectiva ya que ha desplegado sin armamento de autoprotección -lo que limita su movilidad- y con un mínimo de equipo. Aunque no han olvidado al fotógrafo. Por cierto sin depender del JEMAD y dedicados con prioridad a objetivos puramente nacionales. Poco podrá aportar pues en esta su primera salida al extranjero aunque quizá logre enseñanzas de lo que podríamos denominar como emergencias en el infierno. Posiblemente no se les vuelva a "olvidar" el armamento en casa sin el cual su eficacia está muy comprometida.
Pero cualquier intento de coordinación de la ayuda europea va a encontrarse con serias dificultades. Es previsible que la Alta Representante Catherine Ashton recién estrenada en su cargo considere esta coordinación no como un asunto técnico sino como un desafío temprano a sus responsabilidades.
Al gobierno francés parece haberle dado un fuerte ataque de francofonía sin comprender que los haitianos hablan creole y no francés y ven en EEUU, no en Francia, el paraíso a alcanzar. Aunque la ventilación exterior de estos sentimientos se modere, persistirán y auguran tensiones en el seno de la UE con el gobierno francés. Y qué decir de nuestra recién estrenada presidencia europea. Entre los mas bien escasos y vagos objetivos de la presidencia española en Seguridad y Defensa están los de mejorar la coordinación civil-militar europea en operaciones de crisis.
Vamos a comprobar quien y como aplica esta declaración de intenciones a la amarga realidad ¿Se inclinara el Presidente R. Zapatero por mantener sus emergentes lazos con el Presidente Obama o encabezará un movimiento alternativo europeo? Porque cierto enfrentamiento con los estadounidenses por este asunto va a ver, sobre todo cuando la situación evolucione. Me temo que los europeos, divididos, vamos a comprobar de nuevo la diferencia entre los sueños y las duras verdades de la esfera internacional.
En fin, veremos como acaba esto. Con lo fácil que sería ayudar a los haitianos dados los medios movilizados. Pero que complicado es todo cuando unos poseen los medios, otros la legalidad y un tercer grupo confunde ambiciones con realidades. Si estos condicionantes y los complejos ideológicos y de prestigio no existieran, la coordinación norteamericana está claro que es la que mayor y mas rápido alivio traería a la desgraciada población haitiana.
*Ángel Tafalla es Almirante.
Ex Segundo Jefe del Estado Mayor de la Armada y del Mando Marítimo OTAN de Europa Sur

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