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Bruce Hoffman/ U.S. federal Govermment |
En un artículo en el "Washington Post", Bruce Hoffman, profesor de la Georgetown University e investigador del Centro de Combate contra el Terrorismo de la academia militar de West Point, señala que Al-Qaeda está poniendo en práctica una nueva estrategia.
A raíz del intento de atentado de Navidad en un avión de Europa a Estados Unidos y el fallecimiento, días después, de siete agentes de la CIA en Afganistán, el ambiente político en Washington recuerda a las fechas posteriores al 11 de septiembre de 2001.
Responsables políticos y expertos en seguridad nacional siguen obsesionados con la supuesta incapacidad de averiguar "los conexiones" terroristas y frenar los errores. El presidente Obama ha comentado que "el gobierno de los Estados Unidos tenía suficiente información para haber descubierto la trama del ataque de Navidad, pero que los distintos servicios de inteligencia erraron en conectar las conexiones que había".
Bruce Hoffman ha señalado que el punto clave de los últimos acontecimientos es conocer qué tipo de relación existe entre Omar Faruk Abdulmutallab, atacante del vuelo Northwest Airlines 253, y Human Khalil Abu-al-Balawi Mulal, el supuesto doble agente que trabajaba como informador para la CIA. El primero, de 23 años de edad y procedente de Nigeria; el segundo, de 36 años y médico jordano. Aparentemente con pocos nexos en común. Sin embargo, Bruce Hoffman señala que ambos casos ejemplifican una nueva estrategia que Al-Qaeda ha puesto en marcha y que lleva aplicándose durante al menos un año.
A lo largo de 2008 y 2009, los funcionarios estadounidenses han reiterado y en alguna ocasión proclamado la desaparición de Al-Qaeda. En una entrevista en mayo de 2008 en el "Washington Post", el entonces director de la CIA, Michael Hayden, anunció que Al-Qaeda estaba "cerca de la derrota estratégica". La intensificación de los ataques aéreos no tripulados puesta en marcha por el presidente Obama en la frontera de Afganistán-Pakistán han sido ampliamente celebradas, a pesar de que algunos expertos en el Comité de Política Exterior hayan señalado el error de dicha táctica.
Bruce Hoffman señala que la reciente vitalidad de Al-Qaeda es producto de una nueva estrategia que juega con la fortaleza de la red terrorista y la inferioridad numérica. En contraste con el plan del 11 de septiembre que pretendía dar "el golpe final a los Estados Unidos", ahora la estrategia adoptada es una "muerte por mil cortes", asegura este experto. Además, señala cinco elementos fundamentales de esta nueva estrategia:
1. Al-Qaeda está enfocada a abrumar, agotar y distraer a los Estados Unidos (y a los aliados, específicamente Europa). Con este fin se intenta sobrecargar a los sistemas de información de inteligencia con numerosas amenazas, provocándose así "mucho ruido", y dejando de lado datos-pistas claves, como lo ocurrido en Navidad.
2. A raíz de la crisis financiera internacional, Al-Qaeda ha lanzado una estrategia de guerra económica. Durante 2009, este grupo terrorista ha emitido declaraciones, videos, mensajes de audio y cartas en línea anunciando sus acciones contra los sistemas financieros, incluso atribuyéndose la crisis. A pesar de la distorsión de la realidad que estas auto-declaraciones suponen, la propaganda vive de estas "irrealidades".
3. En tercer lugar, Al-Qaeda está tratando de crear divisiones dentro de la alianza internacional contra ellos; por ejemplo, atacando socios clave de dicha coalición. Los ataques terroristas contra los sistemas de transporte en Madrid en 2004 y Londres en 2005 tuvieron como objetivo castigar a España y Gran Bretaña por su participación en la guerra de Iraq y contra el terrorismo. Al-Qaeda sigue manteniendo este enfoque en la actualidad. Durante los dos últimos años, serios complots terroristas orquestados por los aliados de Al-Qaeda en Pakistán, han señalado la intención de castigar a España y los Países Bajos por participar en la guerra contra el terrorismo. Recuérdese las tentativas frustradas en Barcelona y Amsterdam.
4. Al-Qaeda estaría buscando agresivamente la desestabilización de algunos países, ya de por sí muy mermados. Por ejemplo: Afganistán, Somalia, la zona del Sahel y Yemen. Otros más estables pero con una larga trayectoria de terrorismo sería Argelia y Pakistán. Si bien los Estados Unidos se han concentrado en Afganistán para frenar el terrorismo, Al-Qaeda estaría jugando en nuevo terreno, algo confirmado en distintos testimonios de expertos en Capitol Hill.
5. Al-Qaeda busca intencionadamente "reclutas" en países no musulmanes, ya que permite organizar y realizar ataques más fácilmente en Occidente. Los "convertidos" al Islam, al no estar registrados y no despertar la misma vigilancia que los procedentes de países musulmanes, están siendo especialmente "perseguidos". Concretamente, los ciudadanos de países que participan en el programa de visados con Estados Unidos (visa-waiver), como es el caso de los países europeos, que permite la movilidad más fácilmente estarían entre los objetivos de esta organización terrorista.
Foto de portada: Teniente Patrick Kelly con hombres afganos del pueblo de Sahtut, Afganistán/ ©defense.gov/ Lance Cpl. Chad J. Pulliam

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