Mauricio Cárdenas cuenta con experiencia ministerial, ha sido ministro de Desarrollo Económico y Transporte de Colombia, y es presidente de la Asociación Económica para Latinoamérica y el Caribe. Sus principales temas de investigación se han dirigido hacia la economía internacional y el desarrollo, con especial énfasis en América Latina.
Además, Mauricio Cárdenas es director de la "Iniciativa para América Latina" de Brookings, que se concentra en los asuntos económicos, políticos y sociales más críticos a los que se enfrenta la región. Las actividades de investigación apuntan a una variedad de temas, incluidos los desafíos que la economía mundial en constante cambio presenta para la región, el impacto del crimen organizado en las instituciones democráticas y en la prosperidad de la economía, el surgimiento de Brasil y México como centrales eléctricas de la región, las políticas de comercio y de inversión, las estrategias para abordar la pobreza y la inequidad, el desarrollo de nuevas fuentes de energía y la transición política de Cuba.
Con respecto al papel de España en la región, este experto destacó
¿Qué debería hacer España en el continente iberoamericano ante el avance de los estados populistas?
España goza de una alta credibilidad en la región. Debe aprovecharla no para defender sus propios intereses económicos sino para promover un dialogo franco sobre los riesgos del populismo y las amenazas antidemocráticas. España debe hablar con más fuerza sobre los riesgos de un gran retroceso en America Latina, aun si ello conlleva costos para algunas inversiones españolas en los países en los que el populismo se ha encumbrado.
Tras el mal trato que han recibido las inversiones españolas en algunos países, ¿sigue siendo Sudamérica un continente seguro para invertir?
Las inversiones españolas en Iberoamerica han tenido un buen desempeño. No hay otra región más atractiva para las empresas españolas dado su nivel de influencia política.
Teniendo en cuenta el problema constitucional de la reelección presidencial que, con diferentes manifestaciones, se ha planteado recientemente en Honduras y Nicaragua, ¿qué papel puede desempeñar la OEA y la Comunidad Internacional para garantizar la sucesión correcta a la cabeza de los Estados?
La diplomacia española debe hablar con contundencia sobre este tema, especialmente para explicar las diferencias entre los regimenes parlamentarios (como el español) y los presidenciales. Mucha gente se confunde con el argumento que en España el gobierno de Felipe González duró 12 años. Eso es posible en democracias en las que el sistema de pesos y contrapesos funcionan, pero no en aquellos en los que la reelección de un presidente significa automáticamente la reducción de los poderes de los demás actores.

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