La estrategia AF-PAK sigue su desarrollo con la finalidad de que tanto en Afganistán como en Pakistán no se establezcan condiciones para que Al Qaeda pueda sentirse segura y amplificar desde esos santuarios su lucha contra Occidente, en especial contra Estados Unidos.
Las relaciones de Estados Unidos con Pakistán siguen su curso con incidentes que someten cada día a prueba a la estrategia AF-PAK del Presidente Obama. Uno de los más recientes se refiere a los inconvenientes que por parte pakistaní se esgrimen sobre el aumento de tropas de ISAF, cercano a 10.000 por parte de los aliados y 30.000 por Estados Unidos, en Afganistán, lo que podría ser la base para unas operaciones que hicieran huir a los talibanes hacia la frontera común con Pakistán, parte de la zona donde hoy combate el Ejército pakistaní, sobre todo en Waziristan del Sur.
Como es conocido, las Fuerzas Armadas del vecino Pakistán condujeron operaciones en el valle de Sweat, una vez los talibanes amenazaron la seguridad de Islamabad, para después rebatirse contra los milicias talibanes de Waziristán del Sur, zona no solo de refugio sino de organización y alimentación de las acciones talibanes en Afganistán contra las fuerzas de la coalición.
Todo ello le ha supuesto a Pakistán un potente esfuerzo bélico, un dispositivo de cerca de 30000 efectivos, unas pérdidas importantes en concepto de bajas, entre 1.500 y 2.000 hombres, la generación de unas masas de refugiados de varios cientos de miles de personas, y lo que es más temible para la estabilidad del país del Indo, la respuesta terrorista en el interior llevada a cabo de forma implacable por los talibanes.
Además los ataques con UAV lanzadores de misiles estadounidenses se siguen produciendo en las zonas tribales de Pakistán, aspecto que siempre es considerado como negativo por los militares de su Ejército, que ven en ello una pérdida de soberanía importante y causan daños colaterales a menudo irreparables, aspectos que se toleran por disciplina pero que cada día envenenan más las relaciones entre ambos países.
A pesar del esfuerzo militar desarrollado por Pakistán a lo largo de la línea Durand, Estados Unidos desea que se continúe en otras provincias sensibles de la zona, en Waziristán del Norte e incluso en Beluchistán, en el suroeste del país. Para ello desearía que dedicara más fuerzas, que hoy por hoy tiene comprometidas en la frontera con su amenaza más obsesiva, la India , y no parece que en un futuro previsible pueda cambiar esa actitud, sobre todo después de las declaraciones poco amistosas de los responsables de defensa indios, sobre sus capacidades militares frente a China y Pakistán, que no han hecho más que envenenar aun más este diferendo.
La ayuda financiera americana sigue fluyendo hacia Pakistán y es por ahora un seguro de fidelidad hacia Estados Unidos, dada la catastrófica situación económica del primero, pero no lo será siempre dado que el anuncio de la retirada americana de Afganistán, incluido en las últimas decisiones estratégicas del Presidente Obama, siembra alguna sombra sobre el futuro papel de Estados Unidos en la zona.

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