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Richard Holbrooke/ ©state.gov |
Algunos expertos recientemente han señalado algo que muchas veces se cree es exclusividad de Europa.
En Estados Unidos la política exterior también es compleja y tiene muchos actores y voces: presidente, secretario de estado, enviados especiales, comisiones senatoriales, diplomáticos, etc.
De forma específica, los expertos están señalando que una de las causas fundamentales de la dificultad con la que se está encontrando la Casa Blanca a la hora de obtener resultados en materia de política exterior tiene su origen en el uso de enviados especiales.
Pese a no ser un fenómeno nuevo, en el caso de la administración Obama destacaría el enorme papel y libertad que se les otorgó al inicio de la andadura presidencial.
Los enviados especiales: Richard Holbrooke y George Mitchell
Entre las características más significativas de los enviados especiales está el hecho de que no necesiten de la autorización del Senado y su sistema de elección sea libre. Esto convierte su nombramiento es algo personal y de la máxima confianza del presidente. Otra característica es el enorme poder para contratar y dirigir su propio departamento diplomático (dentro del departamento de Estado). De ahí que cuando se escogió a Richard Holbrooke y George Mitchell para el papel de enviados especiales, algunos expertos señalaran que la Casa Blanca corría el riesgo de contar con dos hombres muy experimentados pero totalmente "independientes"; incluso se habló de "tres secretarios de estado" (Hillary, Holbrooke y Mitchell).
En el caso de Holbrooke, encumbrado por muchos en los honores de la diplomacia por su papel como embajador de la ONU en las negociaciones de Bosnia, fue llamado por el presidente Obama para ser el representante especial en Afganistán y Pakistán. Por otra parte, el ex senador Mitchell, alabado por su rol en los acuerdos de paz de Irlanda del Norte, sería el elegido para mediar en el eterno conflicto entre palestinos e israelíes.
En este contexto, las discrepancias entre Richard Holbrooke y la Casa Blanca sobre la estrategia final a seguir en Afganistán han sido notorias; recientemente Holbrooke señaló el error de enviar más tropas a Afganistán y comparó el conflicto con Vietnam; algo que no sentó nada bien en la Casa Blanca. Sus discrepancias con el informe de McChrystal también han sido sacadas a la luz.
Si al inicio del ejercicio presidencial, Holbrooke tenía acceso directo al presidente Obama, en estos momentos éste estaría marginado por la Casa Blanca, según apunta la experta Laura Pozen, Politico. De igual forma, la Casa Blanca habría mostrado sus diferencias con la actuación de Mitchell al no cumplir el objetivo primordial que se le encomendó: sentar en la mesa de negociaciones a israelíes y palestinos.
A estas diferencias cabría añadir la falta o escasa coordinación entre estos enviados especiales y la secretaria de Estado Hillary Clinton. Las críticas por la actuación de Hillary en los asuntos de Afganistán, Oriente Medio y Honduras por ejemplo han llevado a cuestionar su capacidad de liderazgo como secretaria. Otros ejemplos notorios fueron el viaje del senador John Kerry a Afganistán para convencer al presidente afgano Hamid Karzai de la celebración de una doble vuelta electoral o el viaje del consejero de seguridad nacional Jim Jones a Pakistán para entregar una carta personal de Obama al presidente de dicho país, Asif Ali Zardari, exigiéndole mayor cooperación con los extremistas. Misiones diplomáticas todas ellas que señalan las distintas voces de la administración norteamericana dentro de una gigantesca burocracia diplomática.
En este sentido, el experto Aaron David Miller, del think tank Woodrow Wilson Center for International Scholars, destaca que históricamente las administraciones que han tenido una estrecha relación presidente-secretario de estado, como por ejemplo Nixon-Kissinger o Bush padre-James Baker, han sido más efectivas en su política exterior. Por tanto, la relación Obama-Hillary es y será una de las claves en la evolución de la política exterior norteamericana.
Fotografía de portada: Soldados asignados a la Fuerza de Tarea Conjunta Combinada 76 saliendo de un Chinook CH-47 en el aeródromo de Kandahar, Afganistán/ ©flickr.com/ Jerry T. Combes

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