Termina un año relativamente exitoso para el proyecto del Consejo Suramericano de Defensa, a pesar de las tensiones y malos entendidos entre algunos de sus países miembros, que significaron un cierto estancamiento temporal y más de alguna fricción discursiva.
La última reunión del Consejo, realizado a fines de noviembre en la ciudad de Quito, dejó establecido algunos avances significativos, que se constituyen en un basamento muy relevante para continuar en la construcción de la arquitectura necesaria y posible para nuestra sub región, aún en este escenario contaminado.
Se estableció un mecanismo de Medidas de Confianza Mutua, como un aporte concreto a las discusiones que los Ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa habían sostenido en las reuniones de Bariloche y Quito de este año. Las dimensiones que estas abarcarían cubren los siguientes tópicos: a) Intercambio de información y transparencia; b) actividades militares intra y extra regionales; c) medidas en el ámbito de la seguridad; d) además de un conjunto de medidas que apuntan a ser efectivo un sistema de garantías, cumplimiento y verificación.
Desde mi punto de vista, por lo menos tres grandes iniciativas ya planteadas en el seno del Consejo debieran seguir madurando para entrar más profundamente en un ciclo positivo de las relaciones en el campo de la defensa, ya sea por su impacto inmediato como por las proyecciones que en ellas subyacen, y en las cuales ya se sentaron plataformas sugerentes de iniciativas y niveles de acuerdos.
La primera de ellas dice relación con las antes mencionadas Medidas de Confianza Mutua, que ya tienen una larga historia de realizaciones concretas y positivas en nuestro Continente y que dieron paso a superar antiguas realidades de confrontación y de hipótesis de conflicto, como fueron los casos de Argentina-Brasil y Chile-Argentina, las que paulatinamente se trasladaron para cubrir necesidades de otras relaciones vecinales.
Es indudable que el aporte de esta variable al camino de acercamientos estratégicos entre naciones ha sido muy valioso, y por eso hoy día es tan importante darles una categoría subregional y de iniciativas de nueva generación, para que puedan aportar a crear los vínculos necesarios en este esquema de cooperación. Tal como lo plantea la resolución, en el ámbito de la transparencia e información hay dos temas que pasan a ser primordiales. Uno dice relación con los sistemas de defensa y el otro con los gastos en defensa.
En cuanto a los sistemas, debido a los procesos de modernización y dinámicas propias de la defensa de cada país, es muy interesante contar con información sobre cada fuerza y sus respectivos equipamientos, así como los acuerdos de cooperación en estas materias. En relación a los gastos, es la materia más sensible que debe ser explicitada, para lo cual se pudiera disponer del ejercicio ya avanzado entre Argentina y Chile relacionado con una metodología para la medición estandarizada de la economía de defensa.
La segunda gran iniciativa dice relación con el Protocolo de Paz, Seguridad y Cooperación propuesto por el gobierno peruano, que vendría a sumarse a un conjunto de iniciativas en el campo de la jurisprudencia internacional que apuntan a consolidar los valores de la democracia y la paz, haciendo un aporte inicial a un futuro debate doctrinario al respecto.
La tercera iniciativa, fue planteada por el Gobierno de Chile, y tiene que ve con iniciar un debate sobre la arquitectura de seguridad para la sub región, lo que permitiría resituar el diálogo y encuentro conceptual sobre seguridad y defensa, los límites y alcance para cada una de esas dimensiones.

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