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Rusia año 2010: 5 aspectos clave de política exterior, reforma militar, privatización, y lucha de clanes por el poder

Alexandre Calvo Cristina   lunes, 04 de enero de 2010

El nuevo año ofrece a Rusia la posibilidad de continuar la gradual recuperación de su papel como potencia regional, consolidando su poder e intentando reconstruir definitivamente una esfera de influencia. Favorecen dichos designios:

. La continuidad de Putin en el poder (el año pasado cumplió una década al frente de Rusia, primero como Primer Ministro, más tarde como Presidente, y actualmente una vez más como jefe de gobierno).

. Las divisiones políticas europeas, con unas capitales más pendientes de mantener una buena relación con Moscú que de dar cumplimiento al Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte y a la política de diversificación energética aprobada por la Unión Europea.

. El despliegue de gran parte del potencial militar norteamericano en Irak y Afganistán y la atención de Washington a dichos países más Pakistán e Irán.

El papel de la crisis financiera mundial es ambiguo. Por una parte ha golpeado duramente a Rusia y le ha costado gran parte de sus reservas de divisas, pero por otra ha afectado aun más duramente a algunos de los países que Moscú pretende situar en su esfera de influencia, facilitando la obtención de contrapartidas políticas a cambio de ayuda económica.

Por ejemplo la crisis económica es uno de los motivos por los que Lituania no ha sido capaz de construir una central nuclear que sustituya a la de Ignalina, cerrada el 31 de diciembre pasado según el acuerdo con la Unión Europea para el ingreso en la misma del país. Se trataba de una central de diseño soviético, considerada muy insegura, pero que generaba el doble de electricidad de la que consumía el país. La clausura de su primer reactor tuvo lugar el 2005 y con la del segundo la capacidad de generación lituana ha caído un 40%, pasando a ser el país un importador neto.

Al no haberse construido ninguna interconexión con Suecia y Polonia a través del Báltico, como estaba previsto por la Unión Europea, Vilnius se verá obligada a importar electricidad de Estonia, Bielorusia, y Ukraina. Para hacerlo es probable que dichos países se vean forzados a importar aun más gas natural ruso, con lo que aunque Lituania evite importar directamente electricidad de Rusia, y es preciso advertir que no es seguro que logre hacerlo, estará igualmente brindando a Moscú una espada de Damocles con la que amenazar su seguridad nacional.

Los efectos de la crisis han sido en cambio muy diferentes en el caso de las relaciones entre Rusia y Turkmenistán. La caída de la demanda europea de gas empujó a Moscú a intentar renegociar el volumen o el precio del gas turkmeno reexportado al viejo continente, y al a negarse Ashgabat, Rusia optó por el expediente método de cerrar el gasoducto que lo transportaba, provocando su explosión y ruptura. Aun no ha sido reparado, y mientras tanto se ha inaugurado el gasoducto Turkmenistán - China.

Por otra parte, como factores que obstaculizan los planes de Moscú, tenemos:

. La continuidad de la investigación y desarrollo de sistemas de defensa antimisiles por parte de Japón y Estados Unidos. Rusia no dispone de los recursos económicos ni tecnológicos para seguir estos pasos ni para contrarrestarlos con misiles más avanzados, y de fructificar acabarían definitivamente con uno de los pilares de la imagen de Rusia como gran potencia: su enorme arsenal nuclear.

. El gradual pero constante ascenso chino en Asia Central. Mientras que en el Mar Negro, el Mediterráneo, y en el Báltico, Moscú se enfrenta a una Unión Europea temerosa y dividida, que ha olvidado que el árbol de la libertad hay que regarlo con sangre si es necesario, en Asia Beijing hace caso omiso de las pretensiones rusas de reconstruir una esfera de influencia y procede inexorablemente a reforzar su presencia económica y política en las antiguas repúblicas exsoviéticas. Las compras de gas natural por China amenazan con privar a Rusia de una de sus armas más efectivas contra Europa Continental.

. El continuismo de la política norteamericana hacia Ucrania. Aunque la situación en el país puede dar un vuelco a raíz de las próximas elecciones, Washington mantiene su postura que tarde o temprano podrá ingresar en la OTAN.


Algunos aspectos clave de la política exterior rusa en este nuevo año.

Veamos brevemente algunas de las cuestiones que previsiblemente ocuparán la atención del Kremlin a lo largo de este año acabado de estrenar.

1.- Propuesta de tratado europeo de seguridad.

A finales de noviembre el Kremlin propuso la adopción de un tratado de seguridad a firmar por los diversos países europeos, Estados Unidos, Canadá, y las diferentes organizaciones de seguridad euroatlánticas (OTAN, OSCE, UE, .) más la OTSC, colgando en su web un borrador del mismo.

El borrador es poco específico en cuestiones de fondo, centrándose en las formas, y concretamente en los mecanismos de resolución de disputas. Estos, de tres clases diferentes, consistirían a grandes rasgos en una serie de foros ad-hoc creados para resolver disputas y situaciones de crisis. En dichos foros los miembros de la OTAN se encontrarían entremezclados con países fieles a Moscú y gobiernos considerados neutrales, poniendo en entredicho las estructuras de la Alianza Atlántica.

Vladimir Putin en una reunión durante la visita a Rusia del Secretario General
de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, el pasado mes de diciembre/ © NATO


El propio artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, piedra angular de la OTAN, sería vaciado de contenido por el artículo 9 del borrador, que afirma que "Los signatarios del tratado confirman que sus obligaciones, dimanantes de otros acuerdos internacionales de seguridad, no contradicen este tratado. Los participantes en el tratado no asumirán obligaciones internacionales incompatibles con este tratado". Esta fórmula es contraria a la habitual en el derecho internacional público, en que el texto de un nuevo convenio suele afirmar que no pondrá en entredicho obligaciones preexistentes.

Otros artículos del borrador, concretamente el 7, parecen pensados para proporcionar cobertura jurídica y legitimidad política a una intervención armada rusa más allá de sus fronteras. Su texto afirma que un signatario tiene derecho a considerar el ataque contra otro como un ataque contra él mismo, y proporcionar asistencia, incluida militar, antes de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se haya pronunciado al respecto.

La paralización de la arquitectura institucional de la OTAN, la división definitiva de sus miembros, y la cobertura a incursiones militares rusas más allá de sus fronteras, parecen ser pues los principales objetivos tras esta iniciativa. Aunque en estos momentos parezca más bien improbable su aceptación por otros países, no deja de ser una prueba de que mientras Europa habla de la Guerra Fría en pasado, Moscú está empeñado en reestablecer su esfera de influencia y hasta intentar conseguir algo que la Unión Soviética tan sólo pudo soñar: la finlandización de los socios europeos de la OTAN.


2.- Negociaciones sobre un sucesor al tratado Start I.

El tratado Start I, firmado el 31 de julio del 1991 por George Bush y Mikhail Gorbachev, debía agotar su vigencia el 5 de diciembre pasado. No habiendo concluido un acuerdo que lo sustituyese, pese a su compromiso al respecto de julio pasado, Washington y Moscú optaron por prorrogarlo y continuar las negociaciones.

La importancia del futuro tratado de control de armamentos nucleares para Moscú no recae en su contenido, puesto que en estos momentos Rusia no tiene desplegados, por problemas técnicos y económicos, el número total de cabezas y vectores a que le autoriza el Start I. Más bien se trata del simbolismo que rodea las negociaciones.

Negociar con Estados Unidos supone ver a Rusia reconocida como la segunda potencia mundial, y leer en la prensa a diario detalles de sus fuerzas estratégicas nucleares. Ambos hechos serían muy satisfactorios para un Kremlin obstinado en recuperar la credibilidad militar y el estatus geopolítico de la antigua Unión Soviética.

La realidad sin embargo es muy diferente.

En primer lugar, como hemos indicado, Rusia ni tan siquiera es capaz de desplegar las cabezas nucleares a las que tiene derecho según el Start I, factor que lleva a diversos observadores norteamericanos a preguntarse qué sentido tiene aceptar recortes en el arsenal propio a cambio de limitaciones a las que de cualquier forma estará sometido el ruso.

En segundo, los continuos problemas en el desarrollo del mísil balístico lanzado desde submarinos Bulava, once de cuyas doce pruebas han acabado en fracaso, apuntan hacia la debilidad de la industria bélica rusa como principal factor a tener en cuenta por Moscú en su planificación nuclear, más allá del contenido de cualquier tratado internacional sobre esta materia.

En tercero, el ascenso de China y el importante papel de Beijing en muchas de las cuestiones que ocupan hoy día gran parte de la agenda de los líderes mundiales, incluido el presidente Obama, hacen que cada vez tenga menos sentido dedicar a Rusia el tiempo y el capital político que pueden exigir la conclusión de un sucesor a Start I. A la hora de la verdad Moscú se puede encontrar con que las carpetas en que figura de forma preeminente Beijing, desde las cuestiones monetarias internacionales a la seguridad marítima, reciban prioridad.

Todo ello no es óbice para que Moscú intente dar la máxima trascendencia a las negociaciones de Ginebra, con el objetivo también de desviar la atención de sus fuerzas convencionales, inmersas en un profundo proceso de reforma al objeto de modernizarlas e incrementar su eficiencia.


3.- Unión aduanera con Bielorusia y Kazajstán.

El primero de enero se inauguró oficialmente la primera etapa de la unión aduanera entre Rusia, Bielorusia, y Kazajstán. Los tres países han adoptado unos aranceles comunes aplicables a importaciones de terceros.

Medvedev con el presidente de Turkmenistan,
Gurbanguly Berdimuhamedov/ kremlin.ru

Además de la cercanía geográfica, la integración en campos como la energía, la industria, o la agricultura, es fruto de su pasado soviético, en el que los planificadores centrales buscaron explícitamente dicha interdependencia. El volumen de los intercambios comerciales entre los tres países es notable.

Aunque muchos detalles aun no han sido acordados, o al menos dados a conocer, el objetivo por parte de Moscú es no solamente económico, sino también político: consolidar las relaciones con Minsk y Astana e integrarlas en su esfera de influencia. Para ello sin embargo tendrá que superar la atracción que puede suponer la Unión Europea para Bielorusia, y la creciente influencia china en Kazajstán.

De hecho dicha influencia, reforzada aun más por la apertura el mes pasado del gasoducto Turkmenistán-China, que transcurre por Kazajstán y que contará próximamente con un ramal para la exportación de gas kazajo, puede ser un motivo por el que Astana se haya decidido a dar este paso, intentando buscar una cierta equidistancia entre Moscú y Beijing que maximice su capacidad de maniobra.

Tras la adopción de un arancel exterior común entre los tres países el primero de enero, el próximo paso previsto será la implementación de un código arancelario único el primero de julio. La fecha de los próximos pasos no se ha decidido aun.

Tras la caída de la Unión Soviética, Rusia, Bielorusia, y Kazajstán, han mantenido una zona de libre comercio de hecho, pese a la adopción de diferentes monedas y regulaciones económicas. Aunque cuenten ahora con una tarifa exterior, de hecho su importe sobre diversos productos no ha sido aun fijado.

En general los aranceles kazajos son inferiores a los rusos, al no disponer el primer país de una base industrial comparable a la del segundo, y ser más bien exportador de materias primas. Bielorusia se situaría en una posición intermedia, al depender en buena medida de la industria pero tener una economía más pequeña.

Ello supone que Kazajstán y Bielorusia se verán obligados a subir sus aranceles hasta el nivel ruso, hecho que ya ha despertados algunas reticencias y tensiones.

Moscú espera que la unión aduanera en marcha no acabe aquí, sino que sea el primer paso hacia la creación de un espacio económico único. Los presidentes de los tres países así se han pronunciado públicamente, fijando tentativamente como fecha de dicho objetivo el primero de enero del 2012.

Por otra parte hay otras antiguas repúblicas soviéticas que también podrían estar interesadas en integrarse en dicho espacio económico. De momento así se han manifestado Kirguizistán, Tayikistán, y Armenia.

En los tres casos se trata de pequeñas economías ya dominadas en un elevado grado por Moscú, aunque en los dos primeros países la presencia económica china es creciente, y Tayikistán está interesado en la construcción de una línea de alta tensión para exportar electricidad a Pakistán.

Un impacto mucho mayor, tanto político como económico, tendría una posible entrada de Ucrania en el proyecto. Aunque ello sería un paso atrás en la lenta marcha hacia Occidente emprendida por la actual administración en Kiev, uno de los candidatos presidenciales más bien situados según las encuestas, Viktor Yanukovich, ha anunciado públicamente que es partidario de participar en este espacio económico.


4.- Elecciones presidenciales en Ucrania.

Es precisamente Ucrania el país clave para los planes de Putin de devolver a Rusia una esfera de influencia que le proporcione profundidad estratégica ante posibles invasiones, y que a la vez aumente su prestigio y recursos económicos.

Son muchos los rusos que no conciben a su país sin Ucrania, a la que denominan "Pequeña Rusia". Para ellos su ingreso en la OTAN y la Unión Europea supondría el fin definitivo de sus esperanzas e ilusiones.

Los últimos años Kiev ha mirado a Occidente, participando por ejemplo en un gran número de ejercicios de la OTAN y negándose a ceder el control sobre su red de gasoductos a Rusia, pero no ha conseguido desbloquear su candidatura a dicha organización, obstaculizada tanto por los problemas económicos y políticos internos, como por el miedo de muchas capitales europeas de ofender a Moscú.

Las próximas elecciones presidenciales, que tendrán lugar el 17 de enero, suponen para Moscú la posibilidad de ver la actual administración sustituida por una más favorable a sus intereses. De momento las encuestas predicen dicho cambio, aunque naturalmente una vez en el poder cualquier candidato estará sometido a todo tipo de presiones y realidades.

Un motivo más por el que Moscú desea fervientemente ver a un presidente pro-ruso en Kiev es garantizar la permanencia de la Flota Rusa del Mar Negro en la Península de Crimea, incluida la base de Sebastopol. Según el tratado actualmente en vigor dicha presencia debe acabar el 28 de mayo del 2017, pero de hecho Rusia no ha llevado a cabo ningún paso en dicho sentido, en la esperanza de que será prorrogado o que de una manera u otra conseguirá imponer su voluntad a Kiev.

Son varios los observadores que temen que de no conseguir sus propósitos Moscú opte por anexionarse Crimea, o establecer en la misma un régimen títere. Alimentan dichos temores la práctica rusa de distribuir pasaportes entre la población de la península, así como las reformas legislativas posteriores a la guerra de Georgia que permiten a Moscú intervenir militarmente para proteger a sus ciudadanos en el exterior.


5.- Nord Stream, South Stream, y otras gasoductos y oleoductos.

La aprobación por los gobiernos escandinavos a finales de año del proyecto de construcción de un gasoducto por el Báltico hacia Alemania, Nord Stream, ha vuelto a poner de manifiesto la capacidad de Moscú de dividir y vencer en sus tratos con Occidente.

Pese a toda la retórica sobre seguridad de suministro y las políticas formalmente adoptadas al respecto por la Unión Europea, en la práctica las diversas capitales tratan a nivel bilateral con Moscú en la vana esperanza de ser los últimos en ser devorados por el cocodrilo. Es decir, los últimos en quedarse sin el gas ruso.

Sin embargo, y pese a sus evidentes éxitos que pueden continuar el 2010, esta herramienta del Kremlin está tocada de muerte por el ascenso económico chino.

Mientras que diversos proyectos occidentales, como Nabucco (diseñado originalmente para transportar gas natural iraní, pero que debido al enfrentamiento con el régimen de Teherán se iniciaría en Azerbaijan para transcurrir por Turquía hasta Europa), no han salido de la mesa de dibujo, frenados por diversos factores que van desde los problemas de financiación hasta la codicia turca, China ha construido en tres años un gasoducto desde Turkmenistán, y se apresta a completar otras infraestructuras de transporte de hidrocarburos de Asia Central.

Teniendo en cuenta que la capacidad de producción rusa está estancada, por la falta de inversiones en el sector, Moscú solamente puede cumplir con los compromisos de suministro y mantener esta poderosa herramienta de chantaje sobre Europa recurriendo al gas centroasiático.

Hasta hace poco dicho gas tenía pocas vías de salida de la región, aparte de la infraestructura heredada de la época soviética, construida para conectarla con Rusia.

Sin embargo la construcción de gasoductos a cargo de Beijing, más algunos proyectos de menor envergadura como la conexión entre Azerbaijan e Irán, proyectan una alargada sombra sobre el monopolio ruso.

En estos momentos el impacto de estas nuevas infraestructuras con destino a la China no se nota debido a la crisis financiera internacional, que ha deprimido la demanda de gas natural en Europa. Sin embargo, una vez superada, y vuelta la demanda a niveles más normales y crecientes, Rusia se puede encontrar simplemente con que no dispone de suficientes volúmenes de gas para alimentar su mercado interior y los de los diferentes países europeos tradicionalmente clientes de Gazprom y su misteriosa red de sociedades mixtas.

Ello supondrá por una parte una debilitación clara del poder de Rusia sobre Europa continental, y por otra la necesidad, entonces sí, de ponerse manos a la obra con las políticas de ahorro y diversificación energéticas en la Unión Europea.

Reforma militar, Privatización y lucha de clanes.
Y, mientras el Kremlin continúa activo en el ámbito exterior en las cuestiones señaladas, es previsible que los tres siguientes factores internos sean noticia en el año que acabamos de estrenar:

. Reforma Militar. La fácil victoria con la que se saldó el conflicto de agosto del 2008 con Georgia puso sin embargo en evidencia diversos puntos débiles de las fuerzas convencionales rusas, acabando de convencer al Kremlin de la necesidad de una reforma militar en profundidad. Algunos pasos, como la conversión de divisiones en brigadas y la creación de una academia de suboficiales (la columna vertebral de cualquier ejército moderno) ya se han tomado, y es de esperar que el 2010 sea testigo de una continuación y profundización de estas reformas. Más dudosa es la capacidad de Moscú de reequipar a sus unidades con armamento moderno, tanto por el lamentable estado de la industria bélica rusa, como por las dificultades presupuestarias y la voluntad de Putin de subordinar la adquisición de nuevo armamento a la ejecución con éxito de las reformas, al objeto de evitar que los oficiales superiores contrarios a las mismas sean capaces de frenarlas una vez conseguido el nuevo material.

. Privatización. Los dirigentes rusos, y gran parte de la población, consideran que la privatización que tuvo lugar tras la caída de la Unión Soviética fue caótica, injusta, y contribuyó a la caída de la actividad económica propia de esos años. Es más, la ven como parte inseparable de la pérdida de prestigio y de poder rusos.

Una de las prioridades de Putin fue precisamente estabilizar la economía, volverla a situar bajo el control del estado, y acabar con la nueva clase social, los oligarcas, surgida de dicha oleada de privatizaciones, al objeto de evitar la existencia de cualquier núcleo de poder alternativo al Kremlin. Gradualmente fue cooptando a los que estaban dispuestos a aceptar el poder ilimitado del estado, y castigando con la prisión, la muerte, o el exilio, a los que pretendían resistir. Paralelamente muchas empresas pasaron a ser dirigidas por antiguos miembros del KGB (actualmente FSB, o Servicio Federal de Seguridad), conocidos como "siloviki" (literalmente "hombres fuertes"), pese a su escasa formación o experiencia como gestores.
Sin embargo ello no significa que esta situación sea percibida como económicamente racional, puesto que la crisis financiera ha puesto en evidencia los errores de muchos de estos gestores, que además en muchos casos aprovecharon los años de exhuberancia para endeudarse en divisas, obligando al Kremlin a sacrificar parte de sus reservas para rescatarlos cuando la crisis cerró de golpe su acceso a los mercados financieros internacionales.

. Lucha de clanes. Putin ha gobernado empleando el viejo expediente de repartir el poder entre dos clanes insuficientemente fuertes para imponerse uno al otro y forzados por tanto a confiar en su continuidad el frente del país. Se trata del clan Surkov (encabezado por Vladislav Surkov, vicepresidente del gabinete de Medvedev, y que cuenta entre las instituciones bajo su control el GRU, la inteligencia militar rusa) y Sechin (dirigido por el viceprimer ministro Igor Sechin, que controla entre otros el FSB).

Surkov, deseoso de deshacerse de su rival, se ha aliado con un tercer grupo, conocido como los civiliki (tecnócratas, en su mayor parte abogados o economistas, el término es fruto de un juego de palabras con "siloviki"). Los civiliki son partidarios de la privatización con el fin de modernizar la economía rusa y atraer capital extranjero, pero no tienen la fuerza política para imponerla, mientras que a Surkov le gustaría proceder a privatizar las empresas estatales no por motivos económicos, sino para reducir el poder del clan rival, cuyos miembros, los siloviki, las dirigen. Se trataría de una privatización "dirigida", al objeto de evitar convulsiones económicas y una réplica del fenómeno de los oligarcas.

La gran pregunta es si Putin accederá a los deseos de Surkov. La lógica económica apuntaría en dicha dirección, puesto que los motivos por los que Putin procedió a nacionalizar muchas empresas eran simplemente evitar el nacimiento de núcleos de poder alternativos al Kremlin, no por intervencionismo doctrinario en el ámbito económico, y la actual crisis ha expuesto la pobre gestión de la mayoría de empresas estatales. Sin embargo de aceptar la propuesta de Surkov, Putin podría ver destruido el equilibrio entre clanes que tan laboriosamente estableció, y que le ha permitido mantenerse en el poder sin ningún rival que le hiciese sombra los últimos diez años.

Fotografía de portada: Vladimir Putin junto a Dimitri Medvedev / kremlin.ru

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Comentarios
Añadir comentario Total comentarios 4
Joel
04/02/2010 16:42:34
A todo el mundo nos iria bien con una distribucion multipolar, ni USA con el control absoluto del mundo, ni china ni ningun otro pais, eso nos da espacio para maniobrar a los paises pequeños sin someterse ante ninguno conservando buenas relaciones con las grandes potencias. En 30 años veremos una USA, China y Rusia como potencias viviendo en paz no porque quieran sino porque es la unica manera de sobrevivir. 59   59
Anonio 2
13/01/2010
Yo espero que China no sea la que termine por tener el poder completo del mundo como parece que va la cosa encaminada.

Los americanos no tendran nunca el poder completo, prefiero vivir bajo su paraguas que el de China.

Mejor malo conocido que bueno por conocer. Sobre todo si no se sabe hasta que punto es bueno.
53   55
Javier Jiiménez
07/01/2010
Me llama la atención la primera frase del preambulo en la que textualmente se dice de Rusia: "consolidar su poder REGIONAL". Yo entendía que Rusia ha sido y es una NACION, hace poco dirigente de la URSS. Me remito al diccionario de la Academia para ayudar al que tenga problemas para distinguir el significado de términos como: PAÍS, NACIÓN, REGIÓN, PROVINCIA, COMARCA... o incluso ESTADO.
Estamos viviendo en España, desgraciadamente, vicisitudes difusas y hasta falaces con la terminología tradicional. Malo es que caigan plumas eminentes en imprecisiones que las puedan potenciar.
65   52
hugo
04/01/2010
Espero que jamas la Unión Soviética deje que estos Americanos tengan el poder completo sobre el mundo...... nunca jamas 57   54
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