La Casa Blanca ha confirmado que Abdul Farouk Abdulmutallab, al parecer originario de Nigeria, de 23 años de edad y estudiante de ingeniería de la Universidad College de Londres y registrado como sospechoso por terrorismo, ha intentado cometer un acto de terrorismo al intentar detonar un explosivo casero en el vuelo trasatlántico que se dirigía desde Amsterdam a Detroit (Northwest Airlines 253). El presidente Obama fue informado de la tentativa mientras disfruta de sus vacaciones en Hawai y la gestión está siendo liderada por John O. Brennan, consejero en contraterrorismo del presidente, y Denis McDonough, jefe de personal del Consejo de Seguridad Nacional.
El FBI ya ha iniciado los pasos necesarios para investigar el asunto y cabe esperar mayores medidas de vigilancia en los aeropuertos, si bien todavía no se ha dado la orden para pasar de "alerta naranja" (en estos momentos) a una "alerta roja", sistema utilizado por el Departamento de Homeland Security. El dispositivo con el cual se pretendía realizar este ataque ha sido descrito por los expertos forenses del FBI como "incendiario" y no como un explosivo. De hecho, el sospechoso ha sido llevado al hospital para ser atendido tras presentar quemaduras al intentar prender el artefacto, según fuentes de la la Administración de Seguridad del Transporte (TSA),de Estados Unidos.
Los primeros análisis señalan que Abdulmutallab está relacionado con Al-Qaeda, ya que éste viajó a Yemen para recoger el artefacto incendiario e instrucciones de cómo usarlo, según fuentes contraterroristas. Sin embargo, todavía se está estudiando su vinculación con Al-Qaeda, su network, entre otros.
Los analistas en seguridad nacional han señalado el ejemplo de Richard C. Reid, un ciudadano británico que en diciembre de 2001 recibió entrenamiento en Afganistán e intentó hacer detonar unos explosivos que llevaba escondidos en sus zapatos en el vuelo que lo llevaba de París a Miami.
La importancia del asunto ha llevado a que el Senado y el Congreso anuncien que durante el mes de enero distintos expertos y responsables de la administración norteamericana prestarán testimonio sobre el tema. Entre las cuestiones que se debatirán estarán la de conocer exactamente cuántas personas hay implicadas y el nivel de organización del ataque.
En definitiva, este caso parece volver a señalar la importancia de la inteligencia (el sospechoso está registrado por vínculos terroristas) y la coordinación de dicha información con las administraciones correspondientes, en este caso la TSA. Ya que como ha comentado la senadora republicana Susan Collins, responsable del Comité de Homeland Security, "este incidente vuelve a recordarnos que la amenaza terrorista es real y debemos seguir estando alerta".

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