El ataque al que tuvieron que hacer frente varias unidades del contingente español desplegado en Afganistán el pasado domingo, afortunadamente sin sufrir daños personales ni materiales, en la carretera de la ruta "Lithium" que une Qala-i-Naw y Bala Murghab mientras escoltaban a un convoy del ejército afgano compuesto por más de 80 camiones, confirma que los talibán están dispuestos a disputar cada metro de una importante vía de comunicación de la provincia de Baghdis, que está bajo responsabilidad española.
Después de más de tres meses sin ataques para intentar recuperar el control de la vía, los insurgentes hostigaron durante dos horas a la caravana de la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Afganistán (ANSF) con fuego de fusilería y lanzagranadas RPG, lo que obligó a los militares españoles a solicitar refuerzos aéreos de la ISAF para repeler el ataque.
El apoyo de los aviones y helicópteros de la OTAN, que fueron guiados a sus objetivos por controladores avanzados españoles, permitió al convoy continuar su camino hacia Bala Murghab, al norte de la provincia de Baghdis, en las cercanías de la frontera con Turkmenistán, y uno de los reductos de la insurgencia talibán.
El aumento de la insurgencia en la provincia de Baghdis, donde España ha terminado recientemente la construcción de una base con capacidad para más de 1.000 personas, es palpable. En los últimos tres meses, el contingente español ha tenido que enfrentarse en cuatro ocasiones, dos veces en la carretera hacia Herat, en el sur de la provincia, y dos en la de Bala Murghab, en el norte, con los talibán, que no están dispuestos a perder el control de los pasos estratégicos en la escarpada orografía del país asiático.
El pasado 3 de septiembre un sargento resultó herido en el paso de Sabzak, un puerto de montaña a mitad de camino entre la capital de Badghis, Qala-e-now y la ciudad de Herat. Al día siguiente, en el mismo lugar, los militares españoles se enfrentaron durante seis horas, apoyados por helicópteros Mangusta de la ISAF, con los talibán, que sufrieron trece bajas y que hasta el momento no han vuelto a atacar al contingente español en el paso montañoso.
El aumento de las patrullas de la ISAF en las zonas que permanecen bajo control de los insurgentes, y Bala Murghab, donde la etnia pasthun es mayoría, lo es, han aumentado los ataques en el último mes. Así se explican el ataque del pasado jueves, cuando una patrulla española fue atacada en las cercanías de Sang Atesh, una de las ciudades por la que pasa la carretera de la ruta "Lithium", y el de ayer, en la misma zona, donde ya fueron atacadas unidades españolas en mayo y septiembre.
En Herat, donde España mantiene destacados aproximadamente 450 militares bajo el mando italiano de la Región Oeste, la situación no es mejor. Allí murió, el pasado 7 de octubre, la última baja española en las misiones en el exterior: el cabo Cristo Ancor Cabello, que perdió la vida por la explosión de una mina anticarro que destrozó el vehículo en el que viajaba. El pasado 4 de diciembre, de madrugada, la Base de Apoyo Avanzado fue atacada con tres cohetes, que no causaron daños personales ni materiales.

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