El general McChrystal, máximo responsable norteamericano en Afganistán, en su testimonio del martes 8 de diciembre ante el Comité de Defensa del Congreso dijo que "apoya plenamente" la nueva estrategia del presidente Obama y su decisión de desplegar a decenas de miles de soldados en la guerra afgana y que tal decisión es una muestra de un "enfoque eficaz y realista". De igual forma, el general defendió los tres meses de deliberaciones al más alto nivel que trataron sobre el futuro de Afganistán, y que McChrystal tildó de estrategia "eficaz y adecuada".
Durante todo el proceso Obama le exigió recomendaciones y análisis "realistas y directos", según comentó. El general McChrystal recordó que no hay "varitas mágicas" para la guerra y que ésta conlleva riesgos.
Muchas de las preguntas de los congresistas giraron entorno al número de tropas a enviar, ya que en el conocido "informe McChrystal" se daban cifras de entre 40-80 mil los soldados necesarios. El general McChrystal se negó a dar más detalles sobre dichos números en sesión abierta, ya que comentó algunas de las cifras están clasificadas.

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Presidente Obama se reune con el Embajador de EE.UU en Afganistán,Karl Eikenberry, y el General Stanley McChrystal, 7 de diciembre, 2009/ ©whitehouse.gov
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Tampoco respondió a las preguntas sobre si en el futuro recomendaría otros despliegues de tropas, si bien dio una pista interesante al comentar que "no creo que en 18 meses vayamos a necesitar más fuerzas (en Afganistán)... aunque daré mi mejor recomendación militar". Frase que veladamente debe entenderse como una confirmación de lo que realmente se presentó hace unos días en West Point por el presidente Obama, esto es, el "plan de salida". Algo que, por otra parte, algunos expertos en Washington dudan que hayan entendido los distintos miembros de la OTAN.Karl Eikenberry, embajador norteamericano en Afganistán, igualmente prestó testimonio al lado de McChrystal. Éste apuntó que "nos estamos concentrando en lo esencial y en aquello que es posible... Hay que reconocer que Afganistán es un reto de enormes proporciones... y el éxito no está garantizado, aunque es posible". Como es común en estos casos, Eikenberry negó los distintos informes que han circulado por Washington sobre sus diferencias con McChrystal y en los que se cuestionaba el despliegue de tropas, si bien confesó sus tempranas dudas al respecto.
Finalmente McChrystal respondió a una idea que sigue circulando en los medios de comunicación y en los círculos políticos, principalmente en el lado republicano. Tal idea presenta la hipótesis de que los talibanes trabajarán con una estrategia calculada más allá de mediados de 2011 que es cuando, a día de hoy, se ha planteado el relevo de las fuerzas norteamericanas a las afganas. Al respecto, McChrystal respondió que "los Talibanes tienen una debilidad... y es que no son populares... su éxito se basa en la coerción". Respuesta que no aclaró las dudas sobre el asunto.
También se mencionó la cuestión de la corrupción en el gobierno de Karzai. Eikenberry reconoció el problema y señaló que "este asunto es clave para el éxito de la misión" y que aunque ha habido progresos, la situación sigue siendo muy precaria. McChrystal concluyó comentando que "esto (la corrupción) es probablemente la tarea más difícil que tenemos".
En un discurso totalmente diferente, el presidente Karzai comentó en rueda de prensa conjunta con el secretario de defensa Robert Gates que Afganistán no será capaz de autoprotegerse hasta el 2024.
El lunes, el Jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen, dijo de forma contundente y sincera en Fort. Campbell, Kentucky, que en Afganistán "no estamos ganando, lo que significa que estamos perdiendo; y como estamos perdiendo, el mensaje que estamos dando a los insurgentes es el de que ellos están ganando, lo que favorece que haya más insurgentes".

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