El atentado del 27 de noviembre contra el tren nº 166 Nevski Express que conectaba Moscú con San Petersburgo provocaba 26 muertos y 87 heridos - 20 de ellos en estado crítico en los momentos inmediatamente posteriores a la explosión - y era reivindicado por los yihadistas chechenos comandados por Dokur Umarov en su página electrónica www.kavkazcenter.com. Sucesor del sanguinario Shamil Basayev desde la desaparición de este en 2007 Umarov viene desde entonces esforzándose por extender su guerra a otras repúblicas musulmanas como Daguestán, Inghusetia, Kabardino-Balkaria y otras así como por extender el terror al resto del territorio ruso. Este ataque terrorista, el peor que sufre la Federación en cinco años, se produce siete meses después de que el Kremlin decretara el fin de su gran operación antiterrorista en Chechenia lanzada en agosto de 1999.
El atentado contra el Nevski Express, una de las líneas de alta velocidad más prestigiosas de Rusia, hace temer a algunos observadores una nueva campaña terrorista como la que llevó a la invasión de Chechenia en el otoño de 2001 o como la caracterizada por la proliferación de atentados suicidas entre 2002 y 2004. Contribuye además a estos temores el hecho de que la emblemática línea ya fuera atacada anteriormente el 13 de agosto de 2007, haciendo también entonces descarrilar el tren con una bomba colocada en la vía y provocando un balance no tan luctuoso como ahora (60 heridos). El escenario de una escalada terrorista se veía confirmada tres días después del sangriento atentado: el 30 de noviembre una bomba estallaba en la república de Daguestán, fronteriza con Chechenia, con la buena fortuna de que al producirse la explosión treinta minutos antes de que pasara por el lugar el tren que conecta la ciudad siberiana de Tyumen con la capital azerí, Bakú, pudo evitarse la tragedia. Este atentado fallido se producía en paralelo a enfrentamientos armados en la también vecina república de Inghusetia. Esta última, así como Chechenia, habían sido escenarios de atentados suicidas el pasado mes de agosto mientras que las amenazas vertidas por el susodicho Umarov se extienden no sólo a estas repúblicas musulmanas del Transcáucaso sino a todo el inmenso territorio ruso.
Esta dinámica rompe con la plácida imagen transmitida por el Kremlin de la durante largos años atribulada república de Chechenia, ahora gobernada por Ramzan Kadirov y desde la que el pasado 16 de noviembre partían hacia La Meca unos 200 peregrinos musulmanes en el que, según se anunció a bombo y platillo, era el primer vuelo internacional que salía de Grozni desde hacía dieciocho años.
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