Northrop-EADS se retira de la puja para renovar los aviones cisterna de la USAF
Joaquín Calderón / Madrid
miércoles, 02 de diciembre de 2009
La empresa estadounidense Northrop Grumman, asociada con la europea EADS en la pugna con Boeing por el contrato para la renovación de 179 aviones cisterna de la Fuerza Aérea estadounidense, ha anunciado que no presentará una nueva oferta para el concurso "al menos que no se cambien las condiciones", según explicó el presidente de la compañía, Wes Bush, en una carta remitida al responsable de adquisición del Pentágono, Ashton Carter.
Bush expone en la misiva que la ausencia de una respuesta del Pentágono, tras su denuncia el pasado mes de noviembre de que las condiciones del proyecto favorecen el proyecto de Boeing, impiden a su compañía "presentar una oferta para el programa KC-X" ya que implica una carga financiera que no pueden aceptar.
La amenaza de retirada de Northrop Grumman -EADS es el último capítulo en la adjudicación de un contrato que puede sobrepasar los 100.000 millones de dólares y en el que se entrecruzan los intereses de la administración estadounidense con los de las compañías aeronáuticas más poderosas del mundo. Para entender la rivalidad entre las dos compañías hay que remontarse hasta el 29 de febrero de 2008, cuando el Pentágono adjudicó a Northrop Grumman-EAD5 el contrato para sustituir a los antiguos Boeing KC-135, que operan desde hace casi cuatro décadas.
Las peticiones de Boeing a la oficina del Congreso encargada de la revisión de las cuentas, la Government Accountability Office (GAO), para que revisara las condiciones de la adjudicación alegando, entre otras, competencia desleal por Los préstamos de la UE a EADS, sumadas a ias críticas que recibió el Pentágono por conceder el contrato a un consorcio con participación europea en vez de a una compañía nacional, enturbiaron una situación que la GAO resolvió con la decisión de abrir de nuevo la licitación.
Los nuevos criterios de evaluación para optar al contrato, anunciados por el Pentágono el pasado 24 de septiembre, "fundamentalmente diferentes a lo que la Fuerza Aérea dijo que quería y necesitaba hace 18 meses", según Randy Belote, portavoz de Northrop -EADS, encendieron de nuevo la polémica, avivada poco después con las declaraciones del consejero delegado de EADS, Louis Gallois, quien dejó entrever que el Pentágono ofrecía un trato preferente a Boeing, ya que ésta conocía el presupuesto del proyecto de su compañía.
Las quejas del consorcio, materializadas en una carta que Wes Bush envió al Pentágono el pasado 4 de noviembre, se centran en los cambios de las condiciones, que benefician a un avión más pequeño "con unas condiciones limitadas" y perjudican a su aeronave, una modificación del Airbus A330 que ofrece una mayor capacidad de carga que la propuesta de Boeing, una adaptación del 767.
La posible retirada de Northrop -EADS ante la negativa del Pentágono a modificar las condiciones, alegando que "no puede dar ventaja a ninguna compañía", coloca al Departamento de Defensa entre la espada y la pared, porque la adjudicación del contrato sin competencia desprestigiaría aún más a un proyecto que acumula un importante retraso desde que se intentó, a principios de la década, renovar la flota de aviones cisterna. Incluso se podría plantear confiar en las dos empresas para el programa, una solución salomónica apuntada por algunos expertos que acabaría con el problema.
La planta de Airbus en Getafe, a la espera de la resolución
La concesión del contrato al consorcio participado por EADS en febrero del año pasado fue recibida con entusiasmo en España. Entonces, Carlos Suárez, presidente de EADS-CASA y máximo responsable de la División Aviones de Transporte Militar de EADS calificó la adjudicación como "un logro monumental" que establecía el "A330 MRTI como el sistema más avanzado de reabastecimiento en vuelo".
Más allá de los reproches entre las compañías y de las capacidades de las aeronaves propuestas, el Pentágono parece tener muy en cuenta las críticas que recibió por "permitir" que parte de su avión cisterna se construyese fuera de su territorio. Los casi 50.000 puestos de trabajo para estadounidenses que dice garantizar Boeing, construyendo casi la totalidad de la nave en suelo americano, pesan más que los 25.000 asegurados por Northrop, que ensamblaría el avión en su planta de Mobile, Alabama, pero después de que casi la mitad del proceso se realizase fuera de Estados Unidos.
Precisamente, ahí es donde interviene España, y de ahí viene la alegría manifestada por Suárez al conocer la noticia. Más del 10% del proceso de fabricación, incluida la implantación del sistema de abastecimiento de carburante, estaba prevista en la planta que EADS tiene en Getafe. Por ello, la adjudicación del contrato no se circunscribe sólo a Estados Unidos, sino que implica también a los países europeos participantes en EADS, que esperan una resolución que respete sus puestos de trabajo.
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