El Ministro de Asuntos Exteriores de la República de Turquía, Ahmet Davutoglu aseguró a esta periodista que las autoridades de Ankara seguirán jugando un papel destacado en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, encaminado hacia la búsqueda de una solución creativa, lo que se concibe como "primer paso" para superar la desconfianza de Occidente. "El proceso, sobre el que aconsejo no hacer tanta declaración pública, deberá ser un proceso técnico y no de retórica política, con objeto de mejorar el entendimiento entre el P5+1 e Irán".
En este mismo sentido, Davutoglu expresó estupor ante la palabra "escepticismo" por parte de ciertos países, cuyos gobiernos estiman que el citado plan esconde intenciones bélicas. "¿Desconfianza de Occidente hacia quién"?, preguntó, para aclarar posteriormente que Turquía está en contra de las armas nucleares por el peligro que conlleva, sin obviar que la tecnología nuclear con fines pacíficos se concibe como derecho nacional.
Sobre la continuidad de Turquía como factor esencial en la búsqueda de un acuerdo rápido y pacífico en torno al programa de enriquecimiento de uranio en Irán, el Canciller de Exteriores turco reiteró la idea de seguir trabajando en la vía diplomática, pese a ser conocedor de las recientes advertencias por parte de la Administración estadounidense, que ponen de manifiesto que los plazos tocan fin ante la resistencia iraní.
"Sabemos que los resultados de la marcha del pacto nuclear atañen a la Comunidad Internacional. No queremos tensiones militares en una región que, precisamente lo que requiere es estabilidad. Nuestra política es una política de principios, basada en medios diplomáticos", soslayó.
El Titular de Exteriores de Turquía, quien se refirió con actitud positiva ante los resultados de la última reunión celebrada en octubre, en la que se intentara cerrar brecha por el recelo del P5+1 e Irán, puso énfasis en los grandes obstáculos, tales como la desconfianza y la opinión pública que afectan al proceso de negociación. El éxito se basa, bajo su punto de vista, en hacer menos declaraciones a la prensa y centrarse en una solución creativa.
Por su parte, el plenipotenciario de Israel destacado en Madrid, Raphael Schutz aseguró a esta periodista que, los iraníes, cuya actitud no sorprende, emplean la táctica de derogar para ganar tiempo, previendo resultados nada halagüeños y "no veo hasta el momento, indicador alguno que demuestre lo contrario". Así las cosas, la negociación siempre es positiva pero poniendo límites. Aparentemente, los resultados no son los esperados observando la actitud de Obama, quien adoptó primeramente gestos dialogantes para pasar a una posterior conducta de advertencia en la que el tiempo se acaba para esta crisis. "Espero que las negociaciones persistan y den su fruto, de lo contrario, en un futuro breve, la Comunidad Internacional establecerá sanciones más restrictivas a Irán", dijo.
Con la esperanza que la próxima presidencia española en la UE apremie su incorporación a la misma, Davutoglu contó con el apoyo de Diego López Garrido, Secretario de Estado para la Unión Europea quien hizo referencia a un actual vínculo estratégico con Turquía, más importante y enfatizado, coincidiendo con la idea de que la paz y la seguridad, desafíos del siglo XXI a los que enfrentarse de forma colectiva, definirán las dinámicas y el destino de esta nueva era.
En su turno de réplica, Davutoglu aludió a tres nuevos retos a los que la humanidad deberá hacer frente, dentro de un nuevo marco estratégico y decisivo: reestructuración del orden político internacional, incidiendo en el entorno diplomático más participativo y menos egocentrista; una nueva economía global, más eficiente y justa y un nuevo orden cultural global, no excluyente. "No podemos izar muros imaginarios entre Europa y el resto del mundo. Cualquier frontera geográfica, limitará nuestra imaginación".
Así las cosas, España -que junto a Turquía han sido durante varios siglos grandes imperios en ambos confines del Mediterráneo y que han escrito muchas páginas importantes de la historia europea-, continuará demostrando apoyo de forma entusiasta a la adhesión del país otomano a la UE como miembro de pleno derecho.
"El Gobierno español apoyará la perspectiva de Turquía por su estatus de país candidato y preservará una línea orientativa de continuar negociando, para acercar más la llegada de este país al citado organismo". En este mismo sentido, López Garrido habló de una Turquía que también tendrá que dar sus pasos y hacer los deberes de mantener viva la llama en esta relación de cercanía hacia la UE.
¿Por qué Turquía necesita de una relación estratégica con España?, planteó Davutoglu al término de su discurso, a la par que esgrimió un argumento basado en los conceptos de energía y dinamismo fresco que la Unión necesitará en el futuro. "Nuestro ingreso supondrá una oportunidad para que la UE potencie su estatus global". También hizo mención a un diálogo político intenso en una nueva dimensión bilateral que repercute en el crecimiento del comercio entre ambas naciones, con tendencia creciente y en el desarrollo de las relaciones mercantiles. "El volumen de nuestro comercio creció de manera significativa en los dos últimos años y alcanzó los 8.6 mil millones de dólares en el pasado 2008". "Existen más de 240 empresas españolas haciendo negocios en Turquía y alrededor de 70 firmas turcas en España", puntualizó.